Alquileres Vacacionales

Encuentra y ofrece alquileres vacacionales en Guatemala.

Un chalet en el Puerto de San José con piscina y un rancho lleno de hamacas, una casa de piedra en Jaibalito a la que solo se llega en lancha, un apartamento amueblado a unas cuadras del Parque Central de Antigua: todos se rentan por noche, por fin de semana o por mes, no con contrato de un año. Algunos son casas que la familia usa y alquila entre visita y visita. A la costa se va en grupo y se reserva por capacidad, al lago se va por la vista, y quien contesta los mensajes suele ser el dueño o el encargado.

Chalets en el Pacífico, casas en Atitlán y apartamentos en Antigua:

cada uno sirve para otro tipo de viaje. En la costa, en Iztapa, Monterrico o Las Lisas, el chalet es casa para grupo: varios cuartos con aire acondicionado, piscina, cocina y rancho, la champa de palma donde van las hamacas y la mesa larga. Se rentan de viernes a domingo y se anuncian por capacidad, así que la familia entera o el paseo de la oficina cabe en una sola casa. En Atitlán es al revés. Las casas y cabañas de la orilla norte, en Santa Cruz La Laguna y Jaibalito, son más pequeñas y muchas veces solo se llega en lancha desde Panajachel. En Antigua lo que se paga es poder caminar a todo: una casa de estilo colonial con jardín al centro o un apartamento amueblado que se renta por noche para una boda o por mes a quien se queda unas semanas. Para contrato de un año, empieza por propiedades en alquiler, y si de tanto ir a la playa ya quieres casa propia, revisa propiedades en venta.

Capacidad, camas y distancia al mar en un chalet de playa:

el número del anuncio cuenta personas, no camas. “Capacidad 18” puede ser dieciocho camas o diez camas más colchonetas y hamacas, así que pide el detalle de camas por cuarto y en cuáles hay aire. Frente al mar quiere decir que el jardín sale a la arena; cerca de la playa puede ser cruzar la calle y bajar por un caminito. Pregunta qué incluye: camas vestidas y toallas, gas, agua pura, y si un encargado vive ahí y mantiene limpia la piscina. Una casa en el lago con acceso solo en lancha pide otras preguntas: a qué muelle llegas, quién ayuda a subir las maletas por las gradas y qué pasa si el mal tiempo para las lanchas el día que te toca salir.

Lo que se paga por un fin de semana de chalet en el Pacífico:

un fin de semana normal de viernes a domingo en un chalet para doce a veinte personas anda por Q2,500 a Q4,000 por la casa completa. Semana Santa es otro mercado: los dueños rentan por bloques fijos de días, el precio sube muy por encima de un fin de semana cualquiera y las mejores casas se apartan con meses de anticipación. En los meses flojos es donde se puede negociar, y hay dueños que ofrecen de lunes a jueves a mejor precio.

El chalet que solo existe en fotos:

los anuncios falsos de casas de playa se multiplican antes de Semana Santa. Las señales: fotos sacadas del anuncio de otra casa, un precio muy abajo del resto de la playa, respuestas solo por mensaje o audio y un depósito que hay que hacer hoy a una cuenta personal. Un dueño de verdad te puede dar el kilómetro de la carretera o el nombre del residencial: búscalo en el mapa, pide el número del encargado y llámalo. Deposita solo cuando las fechas, el número de personas, la hora de llegada y lo que estás pagando estén por escrito, a nombre de quien aparece en esa reserva, y guarda la boleta.

Cómo anunciar tu chalet, tu cabaña en el lago o tu apartamento en Antigua:

arriba de todo, dónde está y cómo se llega: la playa y el kilómetro, el residencial, o el muelle y cuánto tarda la lancha desde Panajachel. Después, las camas reales de cada cuarto, la estadía mínima, la tarifa de fin de semana y la de entre semana, los bloques de feriado que ofreces y el depósito que guardas por daños. Pon las reglas de música, visitas y mascotas, y si el encargado se queda en la propiedad. Fotografía cada cuarto con las camas a la vista, la cocina, la piscina, el rancho y la calle o el muelle tal como son. El que organiza desde la capital un chalet para veinte quiere la lista de camas y cuánto se hace de camino; la pareja que va a Jaibalito, cuántas gradas hay desde el muelle y si el internet aguanta. Si el anuncio responde las dos cosas, la plática se reduce a las fechas.