San Andrés Itzapa

Propiedades en San Andrés Itzapa, Guatemala.

Hacia 1690, Fuentes y Guzmán dejó escrito que Itzapa ocupaba una llanura alta y despejada, de tierra fértil y pastos abundantes, donde los kaqchikeles sembraban maíz, frijol y chile guaque. El chile guaque sigue siendo el sello del pueblo, y los campos que lo rodean despachan hoy zanahoria, coliflor y remolacha a mercados de fuera del municipio. La cabecera queda al sur de la ciudad de Chimaltenango, Guatemala, a tres kilómetros de Parramos sobre la ruta que continúa a Antigua. Cerca del centro se venden casas familiares en lotes angostos de los cantones antiguos, y en las orillas hay lotificaciones con pagos a plazos. Rumbo al volcán de Acatenango aparecen fincas con aguacate y bosque que se negocian por manzana.

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Sobre San Andrés Itzapa:

El municipio colinda al norte con Chimaltenango, al poniente con Zaragoza y Patzicía, al sur con Acatenango y al oriente con Parramos. Desde la capital se sigue la Interamericana hasta el km 54 y ahí se toma el desvío asfaltado hacia Antigua Guatemala; desde Parramos son tres kilómetros, también de asfalto, hasta el parque. La Ciudad de Guatemala queda a 60 km. Las camionetas salen cada quince minutos desde un costado de la municipalidad, con rutas a la capital y a Chimaltenango y una línea que sigue por Parramos hasta Antigua. Hacia las aldeas, desde Xeparquiy y Chicazanga, a unos cinco kilómetros, hasta San José Calderas, a dieciséis y medio, los caminos tienen largos tramos de terracería.

La agricultura manda. Zanahoria, coliflor y remolacha son los cultivos fuertes, sobre todo en Chicazanga, Chimachoy y Panimaquín, junto al maíz, el frijol, la arveja china, el brócoli, el durazno y el infaltable chile guaque, y casi toda la cosecha se vende fuera del municipio. Las empresas que lavan, empacan y procesan verduras y frutas dan trabajo a mucha gente del pueblo. Aquí tiene su taller Maya Pedal, una asociación nacida en 1997 que convierte bicicletas donadas en bicimáquinas: bombas de agua, molinos, desgranadoras. El comercio diario se mueve en el mercado municipal, frente a la iglesia de San Andrés Apóstol, que se reconstruyó tras el terremoto de 1976 y en 1998 estrenó una cruz de 37 metros a lo largo del techo.

El casco urbano se asienta a 1,850 metros, en la planicie que los españoles bautizaron Valle del Durazno. Fuera de ella el suelo se rompe en barrancos profundos de paredes casi verticales, abiertos en ceniza volcánica que a media altura se endurece en talpetate, y la erosión por lluvia es el mayor problema de estas tierras. Casi todo el territorio drena al río Guacalate, que recibe ríos pequeños como La Virgen, Xipacay y Negro, y los balnearios Xipacay y Las Tunas son el paseo de fin de semana de muchas familias. Al poniente, la montaña El Socó guarda los nacimientos que abastecen a Itzapa y a varios municipios vecinos; hacia el sur, el terreno sube por las faldas del Acatenango. Centro plano, orillas quebradas y partes altas con bosque: de eso depende dónde es fácil construir y dónde no.

El censo de 2018 contó algo más de 32,000 habitantes en el municipio, casi 25,000 de ellos en la cabecera, así que Itzapa es mucho más urbano de lo que sus siembras hacen pensar. Se habla español y kaqchikel, y las familias llegadas de otros departamentos han sumado el k’iche’ y el tz’utujil. El calendario festivo pesa: el Convite del último sábado de enero, con más de cuatro siglos de historia; el 28 de octubre, cuando la capilla de San Simón recibe peregrinos de todo el país; y la feria titular, que culmina el 30 de noviembre y todavía incluye compraventa de ganado. Quien compra suele ser una familia del lugar o alguien que trabaja en Chimaltenango, y las fincas de Calderas atraen a quien busca huerto de aguacate o casa de campo con vista a los volcanes.

Casas en San Andrés Itzapa:

En los cantones alrededor del parque, como Santísima Trinidad, y en colonias como Los Corrales se concentran las casas en venta en San Andrés Itzapa. Los lotes son angostos, muchas veces de siete metros de frente por catorce o quince de fondo, y abundan las viviendas compactas, algunas con parqueo para moto más que para carro. También salen casas de cuatro habitaciones en terrenos de varios cientos de metros, por lo general lejos del centro. Vivir en un cantón céntrico deja el mercado, la iglesia y la parada de camionetas a pocas cuadras. Pregunte cómo se construyó la casa y si el segundo nivel se levantó después sobre los cimientos originales: el terremoto de 1976 dañó hasta la iglesia parroquial.

Terrenos y Lotes en San Andrés Itzapa:

El pueblo ha crecido más rápido que su ordenamiento, y las lotificaciones siguen empujando hacia afuera. En Xejuyú, a cinco minutos del parque, se ofrecen lotes planos de siete por quince metros con agua potable y luz disponibles y pagos a varios años. Entre particulares cambian de dueño terrenos sueltos algo mayores, de 15 × 18 metros, en el mismo sector. Sobre la carretera a Parramos hay terrenos grandes, casi planos y con mucho frente a la vía, que se anuncian para vivienda, bodegas o industria ligera. Si busca terrenos en San Andrés Itzapa, confirme antes de dar el enganche que el lote está inscrito como finca propia, que la conexión de agua existe de verdad y dónde termina el fondo: si colinda con un barranco, mida cuánto queda útil antes del borde.

Fincas en San Andrés Itzapa:

Al sur del pueblo, rumbo a San José Calderas, el terreno sube hacia el Acatenango y las propiedades crecen. Las fincas se miden por manzana y suelen combinar bosque de pino y encino con huerto de aguacate Hass, durazno, manzana y cítricos. Algunas se venden con casa, pozo y contador de luz, y con terrazas que miran al Agua, al Fuego y al Acatenango, a pocos kilómetros de la subida al volcán. Arriba de Calderas también se ofrecen extensiones de un par de manzanas pensadas para cabañas o un restaurante. El aguacate se da bien en esta parte del municipio, y la municipalidad lo impulsa en Calderas, San Rafael y El Aguacate. Pregunte primero por el agua y después por la pendiente, porque buena parte de estas tierras cae con fuerza en algún tramo.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Cómo se llega a San Andrés Itzapa desde la capital?

    Por la Interamericana hacia el occidente hasta el km 54, donde se toma el desvío asfaltado a Antigua Guatemala; en total son 60 km. En transporte público, las camionetas de la ruta Guatemala–Chimaltenango–Itzapa pasan cada quince minutos.

  • ¿Conviene vivir en Itzapa y trabajar en Chimaltenango o en Antigua?

    La cabecera departamental queda inmediatamente al norte, y Parramos, a tres kilómetros, está sobre la carretera que va a Antigua. Una línea de camionetas une Chimaltenango, Itzapa, Parramos y Antigua, de modo que se puede ir a cualquiera de las dos sin carro propio.

  • ¿Qué debo revisar del título y los linderos antes de comprar?

    Lo primero es el mapa: los límites que reconoce la municipalidad no coinciden con los oficiales del Instituto Geográfico Nacional, y con Zaragoza hizo falta un deslinde formal en 1958. Si el terreno está cerca de una orilla del municipio, aclare a cuál pertenece antes de tramitar licencias o pagar el IUSI. Después confirme en el Registro de la Propiedad que la finca está inscrita a nombre del vendedor y, en una lotificación, que su lote ya fue desmembrado. En las aldeas, si la tierra viene de una herencia, asegúrese de que firmen todos los herederos.

  • ¿De dónde viene el agua?

    El casco urbano se abastece de nacimientos de la montaña El Socó, cuyo caudal ha bajado por la tala. En lotificaciones y aldeas pregunte si el lote ya tiene servicio municipal de agua o si dependerá de un pozo propio; varias fincas de Calderas funcionan con pozos.

  • ¿Se puede construir cerca de un barranco?

    Los barrancos de Itzapa tienen paredes casi verticales de ceniza volcánica que la lluvia va comiendo invierno tras invierno. Deje buena distancia entre la casa y el borde, pida a un ingeniero que revise el suelo y consulte en la municipalidad si el terreno cae en zona de riesgo antes de firmar.