Chiantla

Propiedades en Chiantla, Guatemala.

Hasta 1951, el tramo que va del puente Corona de Chiantla al puente de Ocubilá era una aldea llamada Tachiqué. Hoy se llama Buenos Aires, es la zona 5 del municipio y es justo donde el pueblo se junta con Huehuetenango; ahí se venden lotes planos de ocho por dieciséis metros, dentro de residencial y con escritura. Detrás, el municipio sube por la Sierra de los Cuchumatanes, en el departamento de Huehuetenango, Guatemala, desde el valle hasta la meseta helada de Chancol, donde ya no mandan las casas sino las ovejas y la papa. Las casas y terrenos en Chiantla siguen esa misma subida: viviendas familiares en la Villa y en la zona 5, lotes en las orillas del casco urbano y parcelas de cultivo en las aldeas de arriba. Aquí la altura a la que queda un terreno dice para qué sirve.

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Sobre Chiantla:

Donde termina Huehuetenango empieza Chiantla. La cabecera, la Villa de Chiantla, está a seis o siete kilómetros al norte de la cabecera departamental y a 270 de la capital, al pie de los Cuchumatanes. Colinda al norte con San Juan Ixcoy, al oriente con Aguacatán y con el departamento de Quiché, al poniente con San Sebastián Huehuetenango y Todos Santos Cuchumatán, y al sur con Huehuetenango. Desde el pueblo, la carretera sube doce kilómetros hasta el Mirador Juan Diéguez Olaverri, a 3,300 metros, que lleva el nombre del poeta de A los Cuchumatanes, y sigue por la meseta hasta la aldea Paquix, donde se parte en dos: un ramal para Todos Santos y otro para San Juan Ixcoy y Soloma. De Buenos Aires sale otra carretera asfaltada hacia el oriente, por Aguacatán, hasta Sacapulas. Chiantla tiene buses urbanos y microbuses propios, y los picops son los que llevan gente, animales y cosecha a las aldeas.

A los españoles los trajo la plata. En 1540 la encomienda quedó en manos de Juan de Espinar, que encontró vetas de plata y de plomo, y el pueblo creció alrededor de la doctrina mercedaria de Nuestra Señora de la Candelaria; la iglesia actual es de 1772. Ahí se venera la Virgen de Plata, llamada así por el manto repujado en plata que, según cuentan en el pueblo, le regalaron unos mineros españoles agradecidos, y del 28 de enero al 2 de febrero llegan peregrinos de todo el departamento. Entre 1881 y 1885 Chiantla fue incluso cabecera departamental, y el palacio municipal se construyó en 1887. Nueve de cada diez vecinos son ladinos, en Semana Santa se dramatiza la Pasión y el casco antiguo se reparte en cinco cantones: Parroquia, San Jerónimo, Cementerio, Calvario y La Lagunita.

Lo que se siembra depende de la altura. En la parte alta las familias viven de la papa, las ovejas y el bosque, y el cordero tiene hasta su propia feria, la Feria del Cordero. En la falda media están los sistemas de riego, 899 hectáreas en total, y es ahí donde se cultivan hortalizas para exportación. En Chancol, entre 3,000 y 3,500 metros, las heladas limitan la siembra, y por eso las 504 familias campesinas que en 1955 compraron 15,226 hectáreas de la antigua hacienda dejaron los pastos y el bosque en común y a cada socio solo le dieron una parcela pequeña para vivienda y cultivo; la Comunidad Ganadera de Chancol sigue funcionando. En la aldea Sibilá nace el río Selegua, y la laguna Magdalena y el río Quisil atraen a quienes salen a caminar por la meseta.

En 2018 Chiantla tenía 90,376 habitantes, y más de nueve de cada diez viven fuera del casco urbano, repartidos en 33 aldeas y en más de un centenar de cantones y caseríos. La construcción ha ido ganando terreno a la tierra de cultivo alrededor del pueblo, pero el área urbana sigue siendo pequeña frente al campo. La mitad de las viviendas tiene paredes de adobe y una tercera parte es de block, y casi tres de cada cuatro hogares no están conectados al drenaje. A la zona 5 llegan compradores de Huehuetenango tanto como de Chiantla, porque queda entre las dos, mientras que en las aldeas la tierra se vende sobre todo entre vecinos y parientes.

Casas en Chiantla:

En la Villa casi todas las casas las levantaron las propias familias, de adobe o de block, con techo de teja o de lámina. Las más grandes, cerca del centro, ocupan terrenos amplios: hay casas de cuatro dormitorios y cuatro baños, con parqueo para dos carros, sobre 440 metros cuadrados. En la zona 5 lo nuevo es de block y sobre lotes angostos de residencial. Si está comparando casas en venta en Chiantla, pregunte si la casa tiene drenaje o fosa séptica y si el agua viene de la red municipal, de un chorro público o de pozo propio.

Terrenos y Lotes en Chiantla:

Aquí se venden tres clases de terreno. En la zona 5, el Residencial Buenos Aires ofrece lotes planos de 8 por 16 metros, totalmente urbanizados y con escritura. Más cerca del centro hay lotes a cinco cuadras del parque que se venden por la vista sobre el valle, y salen terrenos urbanos de casi 2,000 metros cuadrados para quien quiera construir en grande. En la aldea Buenos Aires y más allá, los terrenos grandes se negocian por cuerdas, algunos de hasta noventa, con acceso a agua y luz. Antes de interesarse por terrenos en venta en Chiantla en la meseta, averigüe si la parcela forma parte de una tierra comunitaria como la de Chancol.

Proyectos Nuevos en Chiantla:

Lo nuevo en Chiantla son residenciales pequeños y grupos de casas nuevas en las orillas del pueblo y en la zona 5. El argumento de venta que más se repite es el pozo propio con agua abundante, y eso ya dice cuál es la preocupación de quien compra. Cuente con casas de block en lotes compactos, abastecidas por el pozo del proyecto y no por la red municipal. Antes de reservar, pregunte quién va a quedar a cargo del pozo cuando la desarrolladora se vaya y adónde van a parar las aguas negras.

Preguntas frecuentes:

  • ¿A qué distancia queda Chiantla de Huehuetenango?

    La Villa está a seis o siete kilómetros al norte, y la zona 5 llega hasta el límite con la cabecera, así que para mucha gente ir a trabajar a Huehuetenango es un viaje corto en bus o microbús. Desde Chiantla la carretera sigue hacia los Cuchumatanes, rumbo a Todos Santos y San Juan Ixcoy, y desde Buenos Aires sale la carretera a Aguacatán y Sacapulas.

  • ¿Qué hay que revisar antes de comprar tierra en la meseta de Chancol?

    Lo primero es saber de quién es realmente la tierra. Desde 1955 la Comunidad Ganadera de Chancol tiene los pastos y el bosque en propiedad colectiva y sus socios solo tienen derecho sobre parcelas pequeñas de vivienda y cultivo, así que lo que le ofrezcan allá arriba puede ser el derecho de un socio y no una finca propia. Pregunte a la comunidad y al vendedor de cuál de los dos casos se trata, y pida a su notario la certificación del Segundo Registro de la Propiedad, en Quetzaltenango, donde se inscriben los inmuebles de Huehuetenango. Si el terreno queda hacia Cantinil, tenga presente que Unión Cantinil se separó de Chiantla en 2005 y una escritura antigua todavía puede ubicarlo en Chiantla.

  • ¿De dónde sale el agua?

    Depende de la calle. En el pueblo la municipalidad distribuye agua entubada, pero en el municipio son más los hogares que se abastecen de un chorro público o de una toma fuera de la casa que los que tienen tubería adentro, y hay familias que dependen de un nacimiento o del agua de lluvia, que en verano escasea. En las aldeas los nacimientos se cuidan con celo, así que pregunte de qué fuente se surte la propiedad y si la comparte con otros. Fuera del centro casi nadie tiene drenaje, de modo que si va a construir, calcule una fosa séptica.

  • ¿Qué se puede sembrar en un terreno de Chiantla?

    Manda la altura. En la meseta, alrededor de Chancol, las heladas dejan poco más que la papa y el pasto para las ovejas, mientras que en la falda media, con riego, se producen hortalizas de exportación. Si compra para sembrar, pregunte si la parcela tiene derecho a un sistema de riego, porque la tierra regada es una parte muy pequeña del municipio.

  • ¿Cómo es Chiantla durante la feria de Candelaria?

    Muy concurrida. Del 28 de enero al 2 de febrero llegan peregrinos a la iglesia de la Virgen de Plata y las ventas se instalan en las calles alrededor del santuario. Si le interesa una casa cerca de la iglesia, vaya a verla una vez durante la feria y otra en una semana cualquiera, para conocer las dos caras de la calle.