Camping & Exploración

Compra y vende carpas y equipo de camping en Guatemala.

Las caminatas guiadas a la selva de Petén llevan sus propias carpas, así que el equipo nuevo y usado que cambia de manos aquí es para acampar por tu cuenta: un fin de semana en familia junto a un lago o un recorrido por tierras bajas con la mochila al hombro. Con el calor de Petén e Izabal, una hamaca de camping con mosquitero cosido muchas veces le gana a la carpa, y esa decisión marca lo demás. Después vienen la estufa, la lámpara de cabeza y la mochila, y buena parte llega de viajeros que terminan su ruta en Flores y prefieren dejarle el equipo a alguien más.

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Hamacas de camping y carpas de malla para el calor de tierras bajas:

en una noche caliente de Petén o Izabal importan el aire y lo que camina por el suelo. Una hamaca de camping de nylon de paracaídas, con mosquitero cosido al borde y una lona aparte tendida encima, te mantiene lejos de la tierra mojada y de las hormigas, y deja pasar el aire por debajo. No tiene nada que ver con la hamaca tejida del corredor, que no trae mosquitero y se empapa con la lluvia. Eso sí, pide árboles firmes, así que no sirve en la ladera pelada de un volcán. La carpa se arma donde entre una estaca. Para tierras bajas busca una con interior de malla y un sobretecho que baje casi hasta el suelo y se pueda recoger en una noche seca: las más baratas solo traen un gorrito de sobretecho en el techo, y el primer aguacero se mete por las paredes.

Mochilas que calcen y estufas con gas fácil de reponer:

una mochila de trekking se elige por el largo de tu espalda, no por tu estatura, y un cinturón que pase el peso a la cadera cuenta más que los litros de la etiqueta. Las estufas se dividen por el gas. Las compactas de mochilero se enroscan en un cartucho chato con rosca y válvula que se cierra sola; las de maletín, más baratas, usan el cartucho largo de butano que entra de lado, el mismo de las estufitas de mesa. Ninguno le sirve a la otra estufa, así que piensa cuál vas a querer seguir comprando antes de pagar. Las bolsas secas y los remos están en kayak, y las cañas para una tarde junto al lago, en pesca.

Una carpa sin marca contra una de marca:

una carpa de domo sin marca para dos personas cuesta unos Q200 nueva y está pensada para un fin de semana seco. Una de marca con sobretecho completo, de High Peak, Coleman o Naturehike, arranca cerca de Q900 y pasa de Q2,000 en los modelos ultralivianos y en las familiares grandes. La tela y su recubrimiento se llevan el dinero y deciden la reventa: una carpa barata que ya pasó una noche mojada casi nunca vale la pena anunciarla, mientras que una de marca con piso y sobretecho sanos conserva buena parte de su precio, porque el comprador la puede armar y ver por sí mismo que no pasa el agua.

Una carpa que huele a vinagre:

se guardó húmeda. Casi todos los pisos y sobretechos se impermeabilizan con poliuretano, y si se guardan mojados el recubrimiento se descompone: la tela se pone pegajosa, suelta escamas blancas por dentro y agarra un olor agrio. Un spray impermeabilizante rara vez la salva, así que desenrolla cualquier carpa usada y pasa la mano por el lado de adentro del piso antes de hablar de precio. Un sobretecho quemado por muchos veranos de sol se rasga como papel. En una hamaca, revisa las costuras donde las correas se unen a la tela y pon el mosquitero contra la luz para ver los agujeros. En una mochila, aprieta el cinturón de cadera: la espuma que se aplastó ya no vuelve. En una estufa, coloca el cartucho y escucha la unión antes de prenderla. Si sisea o huele a gas con la válvula todavía cerrada, el empaque está gastado.

El equipo que se queda al final del viaje:

quien termina una ruta por Guatemala casi nunca quiere cargar gas y una carpa húmeda de regreso, así que la estufa suele ir con un cartucho a medias en la caja. De una carpa, di cuánto tiempo estuvo guardada y si alguna vez se guardó mojada. Fotografíala armada con el sobretecho, el lado de adentro del piso y la etiqueta con el modelo. De una estufa, di qué gas usa y muéstrala encendida. Quien viene desde Lanquín por una hamaca va a querer colgarla y acostarse en ella antes de pagar, y quien llega por una estufa necesita saber si el cartucho de la caja se enrosca o entra de lado.