Electrodomésticos
Compra y vende electrodomésticos en Guatemala.
Lo que de verdad cuesta una refri, una secadora o un deshumidificador se paga dos veces: en el precio del anuncio y en lo que le suma al recibo de la luz cada mes. Aquí se ofrecen refrigeradoras, lavadoras y estufas nuevas y usadas, junto con los abanicos, las planchas y las aspiradoras que las acompañan. Los aparatos que calientan, o que trabajan día y noche, son los que se notan en el contador, así que busca los watts en la placa, o los kWh al año en la etiqueta amarilla EnergyGuide, antes de ir a verlos.
Electrodomésticos que calientan y electrodomésticos que nunca se apagan:
son los dos tipos que mueven el recibo de la luz, y casi toda la línea blanca cae en uno o en otro. La refrigeradora y el congelador horizontal de electrodomésticos de cocina trabajan día y noche, igual que los deshumidificadores y los splits de aire acondicionado. Las secadoras y las planchas, que están en lavado y secado, convierten la electricidad en calor, y el calor es lo que más cuesta. La lavadora casi solo hace girar el tambor, el abanico apenas se nota y la aspiradora de limpieza y hogar trabaja media hora a la semana; en esos, el precio del anuncio es casi todo lo que vas a pagar.
El recibo de la luz, el aporte del INDE y la refri inverter:
el kWh sale bastante más caro en casi todo el occidente y el oriente del país que en los departamentos de Guatemala, Sacatepéquez y Escuintla, y muchísimos hogares cuidan su consumo para seguir recibiendo el aporte del INDE en el recibo. Un solo aparato que trabaje todo el día puede pasar a la casa de esa raya, y ese mes el aporte se pierde. Por eso el compresor inverter pesa más aquí que una lista larga de funciones: baja de velocidad en lugar de prender y apagar, y en una refri o un split de ahí sale el ahorro. Una refrigeradora de más de quince años puede gastar un tercio más que una actual del mismo tamaño, y eso se va comiendo cada mes lo que te ahorraste al comprarla usada y barata.
Lo que cuesta una secadora antes y después de conectarla:
una de tamaño completo, de unos 20 kilos, de Mabe, Whirlpool, LG o Samsung, anda entre Q4,500 y Q5,000 nueva a precio normal, y la de gas y la eléctrica cuestan más o menos lo mismo. La diferencia viene después. La de gas calienta con propano y casi no toca el contador; la eléctrica gasta unos cuantos kWh por carga, unos quetzales cada vez, y usada varias veces por semana solo eso puede costarle a una casa el aporte del INDE. Una secadora usada vale lo que les queda a los cojinetes del tambor, a la faja y a la resistencia, así que pregunta cuánto tarda en secar una carga normal.
Señales de que una refri, una secadora o una aspiradora usada gasta de más:
casi todas se ven antes de pagar. Una refrigeradora cuyo compresor trabaja ratos largos sin descansar, o un congelador no frost al que se le hizo una capa de hielo, anda baja de gas o tiene un empaque o una pieza del deshielo fallando, y esa falla la cobra cada mes. Si una secadora pide dos ciclos para una carga, suele ser el ducto de pelusa tapado o la resistencia cansada: saca el filtro de pelusa y revisa atrás que la manguera de salida no esté aplastada. Deja un deshumidificador una hora en un baño húmedo y su tanque debería tener agua. Las aspiradoras inalámbricas y las robot viven de su batería: pregunta cuánto aguanta hoy, no cuánto aguantaba nueva.
Los watts, los kWh y el flete de una pieza de línea blanca:
quien ya hizo cuentas va a preguntar cuánto gasta el aparato, así que contéstalo antes. Toma foto de la placa y, si todavía la tiene, de la etiqueta EnergyGuide con sus kWh al año. Di si la refri o el split es inverter, si la secadora es de gas o eléctrica y cuántos años tiene, y a una aspiradora inalámbrica ponle una duración honesta de batería. Las piezas grandes se van en flete, así que pon alto, ancho y fondo, y aclara si ayudas a bajarla al camión cuando el comprador viene de Sololá o de Sanarate. Mucha línea blanca usada sale de casas que cambiaron de aparato para bajar el recibo, y el anuncio que lo dice tal cual, funciona bien pero gasta más, se vende antes que el que lo esconde.