Construcción
Compra y vende equipo y materiales de construcción en Guatemala.
En una casa de block con techo de concreto, el día de la fundición de la losa se necesita todo al mismo tiempo: la mezcladora dando vueltas, el vibrador, filas de puntales bajo la formaleta y varias carretas yendo y viniendo. Ese equipo, junto con block y cemento, herramienta manual y eléctrica, escaleras y andamios, lo publican nuevo ferreterías y contratistas, y usado quien acaba de terminar una obra. Buena parte se acostumbra alquilar por día o por mes, así que un juego usado conviene compararlo con lo que costaría el alquiler, no solo con el precio de uno nuevo.
El equipo detrás de una fundición de losa:
las paredes de block suben hilada por hilada, pero la losa se funde en un solo día, y ese día dicta la lista de compras. En materiales de construcción están el cemento, la arena, el block y el hierro que terminan dentro de la losa. Los puntales que sostienen la formaleta y los marcos de andamio donde se para el albañil van en escaleras y andamios, junto con las escaleras de tijera y de extensión que salen para los acabados. Herramientas se divide en herramientas manuales, como la cuchara, la llana y la plomada, y herramientas eléctricas, como rotomartillos y pulidoras. La carreta de mano y el troquet que mueve los sacos de cemento están en carretillas.
Mezcladoras por saco y puntales por altura:
son las dos medidas que dicen si un equipo sirve para la obra. La mezcladora se vende según el cemento que recibe por carga. La de medio saco alcanza para mezcla y fundiciones pequeñas; la de un saco es la que lleva el contratista a una losa, porque recibe la bolsa de cemento entera. Muchas de las mezcladoras de gasolina que salen de las alquiladoras llevan motor Honda. El puntal telescópico se vende por su rango de altura, así que mida del piso a la parte de abajo de la formaleta antes de comprar, y escoja puntales que alcancen esa altura sin quedar estirados al máximo. Los marcos de andamio de sistemas distintos no encajan entre sí: el juego tiene que ser parejo, o igual al que usted ya tiene.
El alquiler de mezcladora y puntales frente a tenerlos propios:
para una familia que funde un solo techo, alquilar sale mejor. Una mezcladora de un saco se alquila por unos Q300 al día, y una de medio saco a gasolina nueva cuesta algo más de Q4,000: con unas dos semanas de alquiler se paga una propia. Con los puntales pasa al revés. Uno telescópico nuevo anda por Q250, y hay alquiladoras que piden un mínimo de más de cien, más de lo que necesita una casa. Por eso los puntales y andamios usados pasan de un constructor pequeño a otro: el tubo de acero recto casi no se gasta fuera de la rosca y el pasador, así que un juego completo se vende cerca de lo que cuesta nuevo, mientras que una mezcladora usada vale lo que valgan su motor y su tambor.
Tubos doblados, coronas gastadas y baterías livianas:
un puntal usado debe deslizar libre el tubo interior, trabar con su pasador y girar la tuerca a lo largo de toda la rosca. Con el tubo doblado o la rosca barrida es chatarra, y un lote sin pasadores es solo parte de un juego. Mire a lo largo de cada tubo del andamio buscando dobleces y revise las soldaduras en las uniones. En la mezcladora, arránquela en frío, póngala a girar con carga y escuche la corona y el piñón que mueven el tambor: los dientes quebrados golpean, y un tambor picado de óxido o con concreto endurecido adentro se quedó sin lavar después de una fundición. Circulan copias de baterías de las grandes marcas inalámbricas que pesan bastante menos que las originales, así que compre el barreno con su propia batería y su cargador.
Puntales y mezcladora cuando la última losa ya fraguó:
valen más para el siguiente constructor que amontonados en el patio. Diga cuántos puntales son, su rango de altura y si todos tienen pasador; en andamio, cuántos marcos, de qué alto y cuántas crucetas y tablones van incluidos. De la mezcladora, indique de cuántos sacos es, la marca del motor y si arranca bien con la cuerda. Fotografíe las roscas, las soldaduras y el interior del tambor. Quien venga de Sololá o de Chimaltenango por una mezcladora va a querer oírla arrancar y verla mover una carga antes de ponerse de acuerdo en el precio, así que tenga a mano unas cubetas de arena y agua para la prueba.