Motocicletas
Compra y vende motocicletas en Guatemala.
Casi todo casco y chaleco anaranjado que circula en Guatemala lleva el número de placa de la moto en la que va, y eso dice mucho de lo amarrado que está el equipo del motorista a su máquina. Aquí se anuncian motos de trabajo, motonetas y doble propósito, nuevas de agencia y usadas de su dueño, junto con las pastillas, tapaderas y motores que las mantienen andando. También aparecen cascos, trajes impermeables y baúles, porque quien vende la moto casi nunca se queda con lo demás. La moto se compra por sus papeles y su estado; el casco, solo si conoces su historia.
Motos en venta y los repuestos que las mantienen rodando:
casi todos llegan buscando una moto o una pieza. Para lo primero, en motos en venta hay desde la 125 nueva de agencia hasta la doble propósito con años de terracería encima. Para lo segundo, en repuestos para moto se mueven pastillas, tapaderas y motores completos, también de tuc-tuc. El equipo del motorista no tiene sección propia, así que cascos, trajes impermeables, chalecos y baúles van junto a los repuestos.
Cascos integrales, abiertos y abatibles:
la diferencia está en cuánto de la cara cubren. El integral protege la quijada, que es la que se lleva el golpe en muchas caídas; el abierto es más fresco en el calor de la costa pero deja la cara al aire; el abatible levanta la parte de enfrente y pesa más. Busca la etiqueta DOT atrás del casco o la ECE 22.06 cosida en la correa de la barbilla, y compra por la medida de tu cabeza y no por la letra de la caja, porque una M de una marca puede ser S en otra. Un casco con certificación DOT arranca en unos Q350 nuevo, y un integral LS2, MT o HJC anda entre Q550 y Q700. Sea cual sea, un casco usado no te cuenta por dónde anduvo, así que uno de segunda mano tiene que salir barato o mejor dejarlo.
Trajes impermeables para los aguaceros de invierno:
importan porque de mayo a octubre el agua suele caer por la tarde, justo a la hora de regresar a casa. La capa plástica de una pieza es barata y cabe debajo del asiento, pero se raja en la entrepierna y se derrite contra el escape caliente en una temporada. Un traje de dos o tres piezas con costuras selladas, capucha que entra bajo el casco y franjas reflectivas aguanta varios inviernos, y Ciclón, que se fabrica en Guatemala desde hace décadas, es la marca que muchos motoristas piden por nombre. Súmale cubrezapatos con refuerzo si cambias velocidades con el pie izquierdo. En Puerto Barrios el traje se usa casi todo el año; en Guastatoya puede pasar meses doblado.
Un casco, un chaleco o un traje usado, revisado de cerca:
empieza por el casco, porque su peor falla no se ve. El duroport de adentro se aplasta para absorber el golpe y no regresa, así que un casco que ya estuvo en una caída puede verse perfecto y proteger mucho menos. Pregunta sin rodeos si se ha caído o si estuvo en un accidente. Busca la fecha de fabricación en la etiqueta debajo del forro; la mayoría de fabricantes recomienda cambiar el casco a los cinco años, más o menos. La calcomanía DOT se falsifica fácil; lo que delata a un casco pirata es que se siente liviano y trae esponja blanda en vez de una capa de duroport gruesa y dura. Prueba el broche y pon la visera contra la luz: esos rayones los vas a tener enfrente de noche. Voltea el traje impermeable para ver si la cinta de las costuras se despega, y dobla el PVC tieso por si se cuartea. En el chaleco, las franjas reflectivas se opacan mucho antes de que se gaste la tela.
Quitarle el número de placa al casco antes de anunciarlo:
es lo primero al vender un casco o un chaleco. Los motoristas de aquí llevan la placa de su moto en los dos, ese número identifica tu moto y el comprador va a poner la suya. Fotografía el casco, el forro y la etiqueta con talla y fecha, y di con honradez si alguna vez pegó contra el suelo. Pon la talla y la medida de tu cabeza en centímetros, y le ahorras a alguien el viaje desde Totonicapán para descubrir que le aprieta. Los que más tienen para pasar son quienes acaban de cambiar la moto por un carro o por una más grande, y quien compra su primera moto de trabajo muchas veces se lleva su casco, su traje y su baúl en un solo viaje, siempre que la historia del casco venga escrita en el anuncio.