Moda Infantil

Compra y vende ropa y zapatos para niños en Guatemala.

En el ropero de un niño guatemalteco suelen convivir dos sistemas de tallas: la pijama Carter’s que viene de Estados Unidos marcada 18M o 3T, y la chumpa de una marca europea marcada T.6, por seis años. Desde la ropa de bebé y los conjuntos de niño pequeño hasta la ropa, los zapatos y los accesorios que usan niños y niñas hasta la adolescencia, las prendas llegan nuevas con etiqueta o heredadas tras unos meses de uso. Casi un tercio de los guatemaltecos tiene menos de 15 años, así que la bolsa de ropa 2T que su hijo acaba de dejar casi siempre le sirve a otra familia con un niño una talla atrás.

Moda niño, moda niña y los años unisex del bebé:

hasta los dos años, casi todo lo que usa un bebé le sirve a cualquiera. Los bodies lisos, las pijamas con pies y los mamelucos de estampado neutro pasan de una hermana al hijo de un primo sin problema. Después el ropero se divide en dos. En moda niño están las camisas, los pantalones y los sudaderos; en moda niña se suman los vestidos, los leggings y los ganchitos para el pelo. Cada rama se abre en ropa, zapatos y accesorios: unos tenis van en zapatos de niño y un vestido de fiesta en ropa de niña, tenga la edad que tenga quien los usó.

Carter’s 3T, Zippy T.6 y las demás etiquetas de talla:

no pertenecen a un mismo sistema. Las marcas estadounidenses, como Carter’s o Garanimals, miden en meses hasta 24M y luego pasan a las tallas de niño pequeño, de 2T a 5T. Se traslapan pero no coinciden: el 24M lleva espacio para el pañal y el 2T está pensado para un niño que ya lo dejó. Carter’s marca una sola talla donde otras marcas ponen un rango, de modo que su 3M equivale al 0-3M de otra etiqueta. Las marcas europeas que se venden aquí, como la portuguesa Zippy, cuentan en años desde el principio y cortan según la estatura. Por eso conviene comprar por estatura y peso, no por edad. Extienda sobre una mesa una prenda que hoy le quede, mídala y pídale a quien vende la misma medida. Es raro que la camisa y el pantalón caigan en la misma talla en el mismo niño.

Un conjunto de Q100 y los meses que dura:

un conjunto de diario, playera con pantalón o set de bodies, cuesta más o menos entre Q100 y Q300 nuevo, y hasta el primer año el bebé sube de talla cada tres meses. Por eso tanta ropa de bebé usada parece nueva, y por eso se vende por una parte pequeña de lo que marcaba la etiqueta: quien compra paga una temporada de talla, no la tela. Desde la edad escolar los niños crecen más despacio y tratan peor la ropa, así que una talla 8 usada ya entregó buena parte de su vida, y una bien cuidada de marca resistente justifica pedir más que una delgada.

Cuellos, broches y rodillas en la ropa usada:

son los puntos por donde la ropa de niño se rinde primero. Ponga el body contra la luz de una ventana: la leche o la fórmula que nunca salió del todo se vuelve mancha amarilla en el cuello y el pecho tras meses guardada, y casi nunca se quita. Jale cada broche, porque si la tela de alrededor está rota se va a zafar. Estire el elástico de la cintura; el que ya está cansado cruje y no regresa. En pantalones de niño pequeño revise las rodillas, y en las pijamas con pies los puntitos antideslizantes, que se borran cuando el niño ya camina. Los estampados de personajes merecen una segunda mirada. Bluey, Disney y los escudos de equipos de fútbol se copian mucho, y la copia se delata en un estampado que se cuartea y se destiñe a las pocas lavadas. Si una chumpa con gorro para niño pequeño trae cordón, quíteselo antes de que se enganche en un resbaladero.

Un lote 3T de una casa en Villa Nueva:

es la mejor forma de pasar la ropa de niño, ordenada por talla y no pieza por pieza, porque los papás compran una talla a la vez. Escriba la etiqueta tal como viene, Carter’s 3T o Zippy T.3, y agregue la estatura del niño que la usó por última vez. Extienda cada prenda con luz de día y fotografíe la etiqueta de talla, el cuello y cualquier mancha, y luego mencione las manchas en el texto. Diga si en la casa hay mascotas o fumadores; es lo que pregunta una mamá antes de atravesar la ciudad para recoger. Una bolsa de mamelucos 6M que quedaron chicos en una sola temporada puede vestir al bebé de otra familia durante la siguiente.