Zapatos De Niño

Compra y vende zapatos de niño en Guatemala.

Al zapato de un niño casi nunca lo jubila el uso: unos tenis le pueden quedar chicos en pocos meses con la suela todavía como nueva. Por eso los zapatos de niño se compran bien de segunda mano, desde el zapato escolar negro y los tenis de velcro hasta las botas de hule para la finca y las botas vaqueras hechas en Pastores, a pocos kilómetros de Antigua. Hay pares nuevos y usados. Antes de cerrar el precio, pregunte si la plantilla se saca y cuántos meses los usó el patojo: esas dos respuestas dicen más que la talla de la etiqueta.

Zapato escolar, tenis y botas para niño:

cada par se compra por una razón distinta. El zapato escolar se compra por reglamento, porque el uniforme del colegio casi siempre pide zapato negro u oscuro y liso, así que a quien lo busca le importan el cuero y la suela, no el estilo. Los tenis se compran para el niño mismo: de velcro mientras es pequeño, de cordones cuando ya se los sabe amarrar, y los de luces que tanto piden los más pequeños. Luego vienen los tacos de fútbol y las botas de hule para la finca, que se rajan primero en el doblez del tobillo. El pantalón del uniforme está en ropa de niño, y el cincho y los calcetines en accesorios de niño.

Botas de cuero de los talleres de Pastores:

son una especialidad chapina. La calle principal del pueblo está llena de zapaterías de botas, y muchos talleres las hacen a la medida, con la familia escogiendo el cuero, el color y el bordado de la caña. Un par de niño hecho así muchas veces le queda chico antes de que el cuero se arrugue, y por eso aparecen botas usadas en buen estado. Pregunte si la suela va cosida o solo pegada: la cosida se puede llevar al zapatero para cambiarla, y una pegada que ya se despega rara vez vale la reparación.

Cómo probar un zapato de niño en la punta, el talón y el doblez:

son tres pruebas de un minuto en la puerta de quien vende. Con el niño parado, deje más o menos el ancho de un pulgar entre el dedo más largo y la punta. Apriete la parte de atrás del talón: un contrafuerte firme mantiene la forma, uno blando se dobla y deja que el pie se resbale. Luego doble el zapato: tiene que doblarse donde se doblan los dedos, no a media planta. Muchos modelos infantiles vienen angostos, así que a un niño de pie ancho quizá le sirva otra marca y no una talla más. Unos tenis Skechers o Adidas en talla de niño andan entre Q400 y Q550 nuevos. Usados valen bastante menos aunque la suela esté casi entera, porque lo que hereda el segundo niño es el interior: una plantilla con la forma de otro pie y un contrafuerte que quizá ya se aflojó. Una plantilla todavía firme y un talón duro son lo que justifica pagar más.

Plantillas, tenis con luces y Jordan falsos:

empiece por sacar la plantilla si se deja. Si trae marcados los dedos de otro niño, o un hoyo bajo la planta, el zapato ya tomó la forma de su primer dueño. Ponga el par sobre una mesa y véalo por detrás: tacones gastados de una esquina, o zapatos que se ladean, le pasan la pisada del primer niño al siguiente. En los tenis con luces, pise fuerte con cada talón y vea los dos zapatos. La mayoría de modelos con luces normales trae una batería sellada que no se cambia y se va apagando con el uso, así que un zapato que solo parpadea ya no se recupera. Los recargables necesitan su propio cable. Los Jordan de niño se copian mucho: la etiqueta de talla dentro de la lengüeta debe coincidir con la caja, y la costura alrededor del logo tiene que ir pareja y apretada.

Fotos que venden unos tenis o unas botas de Pastores de niño:

empiece por abajo y por dentro. Muestre las dos suelas juntas, la plantilla afuera y el interior de cada talón, que es donde primero se nota el uso. Ponga la marca y la talla de la etiqueta, porque cada marca calza distinto, y diga cuántos meses los usó y si él fue el primer dueño. Unos segundos de video con los dos talones encendidos bastan para unos tenis con luces; en las botas de Pastores, diga si fueron hechas a la medida. Al zapato escolar déle lustre y cordones nuevos antes de la foto: un par negro que brilla parece de un año menos, y para la familia que sigue muchas veces eso decide entre usado y nuevo.