Accesorios De Niño

Compra y vende accesorios de niño en Guatemala.

Una mochila que aguantó un año escolar casi siempre aguanta otro, y en Guatemala suele cambiar de dueño entre el cierre de clases en octubre y el arranque de enero. La mochila y la lonchera son el centro de los accesorios de niño, junto con el cincho y la corbata que pide el uniforme del colegio y las gorras y relojes que el patojo escoge por su cuenta. Hay piezas nuevas y usadas, y lo normal es que venda una familia que sale de lo que al niño ya le quedó chico. El trato se arregla directamente con quien vende, así que pida ver los zíperes funcionando antes de cerrar el precio.

Mochilas escolares, cinchos de uniforme y gorras para niño:

la mochila es la compra que pesa. Los niños pequeños la quieren con dibujo: el dinosaurio de Totto, Spider-Man u otro personaje con licencia. Hacia los diez u once años casi todos se pasan a una lisa de color oscuro, de Totto, JanSport o marca genérica, y una con caricatura se vuelve difícil hasta de regalar. El uniforme es el segundo grupo, y ahí el gusto no cuenta. El colegio que fija el uniforme muchas veces fija también el color del cincho y la corbata, así que quien busca uno quiere la pieza exacta. Los zapatos escolares y el uniforme están en zapatos de niño y ropa de niño, y lo equivalente para niñas, en accesorios de niña.

Morrales tejidos del altiplano:

los hombres de Todos Santos Cuchumatán tejen a gancho el que cargan a diario, y también se hacen morrales de lana en tamaño de niño. Uno hecho a mano dura años y vale la pena comprarlo usado; revise que la costura del tirante esté firme donde se une al morral, porque ahí es donde cede cuando lo llenan de cuadernos.

La mochila se escoge por la espalda, no por el grado:

no debe ser más ancha que los hombros del niño, tiene que terminar arriba de la cintura y llevar dos tirantes acolchados puestos en los dos hombros. Las infantiles vienen en tamaño pequeño y grande: escoja por el largo de la espalda, no por lo que vaya a crecer para el otro enero. La de ruedas le quita peso a la espalda, pero vacía ya pesa y en las gradas estorba; le sirve más a un niño chiquito en un colegio sin muchas gradas que a uno de doce. En gorras, la de correa ajustable da un par de años más que una cerrada. En lentes de sol, la etiqueta debe decir UV400 o protección UV 100 %: un lente oscuro sin filtro deja que la pupila se abra más y es peor que nada. Una mochila Totto infantil nueva anda entre Q350 y Q500. Una usada vale bastante menos, y la diferencia la deciden dos cosas: los zíperes, que son lo primero que falla, y el dibujo, porque el dinosaurio que emocionó a un niño de seis años no le interesa a uno de nueve a ningún precio.

Zíperes, ruedas y G-Shock falsos:

corra cada zíper de punta a punta: uno que se traba o se abre es la reparación más cara que puede pedir una mochila. En una con ruedas, saque el jalador hasta cada tope, gire las dos ruedas y busque rajaduras donde la estructura se une con la base. Dentro de la gorra, vea la banda de sudor: si está muy manchada, ya no sale. El Casio G-Shock es el reloj que más piden los niños y el que más se copia. El falso se siente liviano, la impresión de la carátula se ve borrosa en los bordes y la luz es débil o dispareja, y el número de modelo de la tapa trasera tiene que corresponder a un modelo real.

Publicar una mochila o un cincho de uniforme entre octubre y enero:

en esos meses los papás compran para el ciclo nuevo, y una mochila publicada en marzo suele quedarse esperando. Fotografíela de frente, por detrás y por dentro, con los zíperes de cerca y, si tiene ruedas, las ruedas y el jalador extendido. Ponga la marca, el tamaño y cuántos años escolares aguantó, y muestre el reloj funcionando. Y en cinchos y corbatas, escriba el nombre del colegio en el título: quien lo compra casi siempre es otra familia del mismo colegio, muchas veces tan cerca que lo recoge en la puerta a la hora de salida.