Accesorios De Niña

Compra y vende accesorios de niña en Guatemala.

En Guatemala a muchas nenas les abren las orejitas a los pocos días de nacidas, así que un par de aretitos de oro suele ser la primera joya de una niña y lo más valioso de su gaveta. Alrededor van los moños, ganchos de clic y diademas que se van perdiendo cada bimestre, y la corona, el velo y los guantes blancos que se usan una sola mañana de primera comunión. Hay piezas nuevas y usadas. Un par de oro con sello conserva su valor mucho después de que ya no le queda, así que pida una foto de cerca del poste antes de ir a verlo.

Aretitos de oro, moños y velos de primera comunión:

cada uno tiene su comprador y su lógica. Los aretes de oro se compran una vez y se guardan, así que un par usado se juzga por el metal. Los moños, ganchos y colitas cuestan poco, desaparecen en la mochila y se venden por bolsa. La corona, el velo, los guantes y la bolsita de comunión se usan una mañana en la iglesia y vuelven a su caja, y por eso se consiguen usados casi como nuevos. El vestido blanco de ese día está en ropa de niña, los zapatos blancos en zapatos de niña, y lo del hermano en accesorios de niño.

Oro, plata o bañado en las orejas de una bebé:

la mayoría de aretitos de bebé son de oro 10K, más pálido y más resistente que el de 14K, que se ve más amarillo y cuesta más; la plata 925 también va bien con la piel. Lo que conviene evitar en una bebé es el metal bañado barato, que puede llevar níquel, y cualquier arete que ella misma pueda quitarse. Los planos con broche de tornillo aguantan siestas y baños; las argollas y los colgantes se enganchan en la cobija y el pelo, mejor dejarlos para cuando ya pueda avisar que algo le jala. Nuevo, un par de aretitos de oro lisos anda entre Q400 y Q900, más si llevan piedra, y los de plata arrancan por Q150. Un par de oro usado no se acerca a eso, porque casi todo el precio nuevo pagó la hechura y no el metal, y un arete de bebé lleva muy poco oro: el sello y el peso ponen la cifra. La plata y lo bañado se venden solo por cómo se ven.

Moños, ganchos de clic y diademas de la cuna al colegio:

para una bebé, lo seguro es una diadema suave y elástica sin nada pegado, porque las perlitas sueltas y los ganchitos terminan en la boca. El pelo fino de una niña chiquita aguanta mejor los ganchos de clic y las colitas mini que un moño pesado. Ya en el colegio, un chongo o una trenza piden colitas de verdad y un gancho que agarre. En cualquier pieza usada, estire el elástico: si se queda flojo, ya no sirve. Revise que las piedritas sigan pegadas y que el listón no se haya desteñido de un lado por estar junto a la ventana.

Sellos, imán y postes gastados en aretes de segunda mano:

dele vuelta al arete y busque la marca de quilates en el poste o el broche; si no tiene sello, trátelo como bañado hasta que un joyero lo pruebe. El oro y la plata no se pegan al imán, así que el arete que salta hacia él es acero bañado. El baño se gasta primero en el poste, donde asoma un tono gris o cobrizo. Fíjese que el broche apriete y el poste esté derecho. En el velo de comunión, busque tul amarillento o jalado cerca de la peineta; en la corona, apriete cada flor para ver que siga firme; y voltee los guantes, porque las puntas grises no se quitan del satín blanco.

Pasarle a otra familia el juego de comunión o los aretitos:

fotografíe los aretes junto a una moneda, agregue el sello bien enfocado y ponga los quilates, el tipo de broche y el peso si un joyero ya los pesó. Si una pieza es bañada, dígalo en el título. Acomode juntos la corona, el velo, los guantes y la bolsita, y dé la medida interior de la corona, que va sobre el peinado. Publique el juego con tiempo antes de la fecha de su parroquia, porque las familias lo buscan semanas antes, y venda lo del pelo en un solo lote por edad. Quien venga por un par de oro, en Chiquimula igual que en la capital, va a querer leer ese sello con buena luz, así que queden en un lugar claro y no en un parqueo al anochecer.