Ballet & Danza

Compra y vende artículos de ballet y danza en Guatemala.

Casi todo lo que se compra para danza en Guatemala es para una niña que lo deja chiquito antes de que termine el año escolar, y por eso unas zapatillas de cuero o un tutú usado en un solo recital encuentran tan seguido a otra bailarina. Aquí hay piezas nuevas y usadas, desde puntas y zapatos de tap hasta los trajes que las academias usan para bailar son. El Ballet Nacional y el Ballet Moderno y Folklórico llevan cada temporada la danza clásica y la folklórica a público escolar, y el equipo de las dos pasa de una bailarina a la siguiente.

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Zapatillas de media punta, puntas y zapatos de tap:

el calzado es lo que separa una clase de otra. Las medias puntas vienen en lona, que se lava fácil, o en cuero, que dura más. La suela completa hace trabajar todo el pie a la bailarina pequeña; la partida dobla mejor y la usan casi todas las mayores. Las puntas llevan una caja dura y una plantilla rígida, y solo se sube a ellas quien tiene el visto bueno de su maestra. Los zapatos de jazz y los de tap, con placas de metal atornilladas en talón y punta, cubren las demás clases. Las colchonetas y bandas para estirar están en yoga y pilates y lo de fuerza en equipo de ejercicio.

Leotardos, tutús y trajes para bailar son:

muchas academias asignan un color de leotardo a cada nivel, así que en uno usado importan la academia y el nivel tanto como la talla. El tutú de ensayo es suave; el de escenario, de tul rígido, se hizo para una sola obra. En lo folklórico, los grupos de colegios y academias bailan son con corte, huipil y faja, mientras que los trajes y máscaras del Baile del Venado y otros bailes comunitarios se alquilan en las morerías y casi nunca salen a la venta. Un traje cosido para un acto del colegio es vestuario; un huipil tejido a mano es un textil que conserva su valor aunque nadie vuelva a bailar con él.

La talla de las medias puntas y la prueba de las puntas:

el calzado de danza no sigue la numeración de la calle: Bloch, Capezio, Grishko y So Danca tallan cada una a su manera, así que el largo medido del pie dice más que el número impreso. La media punta tiene que quedar ajustada, sin espacio para crecer. Las puntas se escogen para un pie concreto por la caja, el ancho y la dureza de la plantilla, así que el primer par se prueba en persona, nunca por foto.

Cuándo se mueren las puntas y cuánto valen después:

el sudor ablanda la goma de la caja y la plantilla, y cuando la plataforma se siente aguada la zapatilla deja de sostener a la bailarina y empieza a cargarle los tobillos. Con clase diaria, un par dura semanas. Un par nuevo cuesta más o menos entre Q700 y Q1,000, lo más caro que una alumna compra una y otra vez, y un par ya bailado no vale nada como calzado. Las usadas que valen la pena son las nunca estrenadas, compradas en la talla o el modelo equivocado, y esas se venden casi a lo que costaron porque le ahorran a otra bailarina el mismo error caro.

Medias puntas, zapatos de tap y leotardos de segunda mano:

dale vuelta a las zapatillas primero: la gamuza bajo la planta y el talón se gasta antes que la parte de arriba, y un elástico vencido se cambia, pero un cordón que se salió del ribete casi nunca tiene arreglo. En los zapatos de tap revisa cada tornillo; las placas flojas se aprietan y las gastadas se cambian, así que una placa cansada en un zapato sano no es motivo para dejarlo. El leotardo se adelgaza en el asiento y bajo los brazos. Unas puntas sin estrenar tienen el satín de la plataforma limpio, ninguna cinta cosida y una plantilla que regresa plana; puntas zurcidas o satín raspado quieren decir que ya se bailaron.

La maleta de danza que ya le quedó chiquita:

las familias equipan a los niños durante las vacaciones largas, entre un ciclo escolar y el siguiente, así que lo publicado apenas cierran las clases se mueve más rápido. Pon el largo de la plantilla junto a la talla impresa, la marca y el modelo de las puntas, si ya tienen cintas cosidas, y la academia y el nivel del leotardo. Para un traje de recital, di cuántas veces se usó y agrega el largo de hombro a entrepierna, porque el vestuario le queda al torso de la niña más que a su edad. Una mamá de Huehuetenango que busca las primeras medias puntas necesita esa medida antes que una foto de la caja.