Hobby
Compra y vende instrumentos, coleccionables y artículos de manualidades en Guatemala.
Una marimba doble le lleva a un constructor meses de trabajo a mano, y por eso vale la pena buscar una usada con buenas teclas antes de encargar una nueva. Los pasatiempos van desde ese extremo hasta lo más pequeño: un fólder de cartas coleccionables, la guitarra clásica que un alumno ya dejó, el papel de china que sobró después de la temporada de barriletes en Sacatepéquez. Aquí se anuncian piezas nuevas y de segunda mano para la música, el coleccionismo y las manualidades. Antes de viajar a Totonicapán o a Cobán para ver algo, pídele al vendedor un video corto de la pieza en uso.
Equipo de pasatiempo que se toca, se guarda o se gasta:
cada tipo se valora con su propia regla. Lo que se toca va en música e instrumentos, donde una guitarra o un teclado vale lo que suena el día que lo pruebas. Coleccionables es para lo que se guarda en vez de usarse, así que una moneda o una carta se paga por su rareza y su estado, no por lo que hace. Los materiales de arte y manualidades se consumen, y ahí la pregunta es cuánto queda y si sigue en buen estado.
La marimba guatemalteca, sencilla o doble:
la diferencia va más allá del tamaño. La marimba sencilla tiene una sola hilera de teclas y se puede entonar en la tonalidad que decidan sus dueños. La doble junta una marimba grande con una marimba tenor más pequeña, suma una segunda hilera de teclas, como las negras de un piano, da todas las notas de la escala y se toca entre tres o cuatro marimbistas. En las dos, las teclas son de hormigo, una madera nacional rojiza y compacta, y cada una va sobre un cajón de cedro o ciprés afinado a su nota. El charleo que le da su voz sale del entelado: una tela de tripa fijada con cera negra de abeja sobre el mux, el pequeño agujero de cada cajón. En Totonicapán, Quetzaltenango y Huehuetenango hay talleres que todavía las construyen a mano, y una marimba grande nueva puede llegar a unos Q20,000 según sus dimensiones. Una usada acorta esa distancia porque lo que cuesta, las teclas y los cajones, es justamente lo que dura. Las telas, los cordeles y el hule de las baquetas son reparaciones de rutina que hace cualquier constructor.
Una tecla muerta, un mástil torcido y una moneda pulida:
son fallas que se encuentran en pocos minutos. En una marimba, toca cada tecla a lo largo de todo el teclado. Una nota que suena opaca y corta casi siempre tiene la tela rota o reseca debajo, y un zumbido de más puede ser un cordel flojo. Revisa debajo de la mesa y dentro de los cajones si hay agujeritos de polilla, y si es doble, confirma que vienen la grande y la tenor. En una guitarra, mira el mástil desde la cabeza para ver si está curvo, y revisa los primeros trastes por surcos que dejan años de los mismos acordes. En monedas, mejor deja pasar las que brillan de pulidas: la limpieza se lleva la superficie por la que paga un coleccionista, y en las piezas antiguas de plata el daño se nota más. En materiales de arte y manualidades, abre la caja. El papel y los lienzos guardados en un cuarto húmedo salen con manchas cafés y se ondulan, los marcadores se secan con todo y tapón, y el papel de china que estuvo al sol se destiñe disparejo, algo que se nota en cuanto se pega al armazón.
El anuncio de una marimba que ya resuelve el traslado:
indica si es sencilla o doble, quién la construyó y en qué pueblo, y si incluye la mesa, las patas, las baquetas y el forro. Un video de una escala tocada desde los bajos hasta el pícolo le dice más al comprador que cualquier foto. Luego explica cómo se desarma y cómo se movería, porque una doble necesita un picop y varias manos. Para una colección de monedas o cartas, fotografía las dos caras de las piezas importantes y aclara si vendes por separado. En un lote de manualidades, separa lo sellado de lo abierto. Quien baja desde Huehuetenango por una marimba va a querer tocarla antes de subirla al picop, así que tenla parada sobre sus patas, con las teclas en su lugar, cuando llegue.