Música & instrumentos
Compra y vende instrumentos musicales en Guatemala.
En Guatemala las iglesias evangélicas se cuentan por decenas de miles, y muchas tienen un ministerio de alabanza cuyo tecladista, bajista y baterista compran equipo usado y lo venden cuando suben de nivel. Guitarras, teclados, controladores DJ y acordeones se ofrecen nuevos y usados, igual que las baterías, amplificadores e instrumentos de viento que una banda necesita alrededor. En todo lo eléctrico, el modelo exacto y un video corto tocándolo dicen más que cualquier descripción. El trato es directo entre las dos partes, así que conviene quedar donde el instrumento se pueda conectar y escuchar.
Cuerdas de nylon o de metal, y teclados según sus teclas:
esas dos decisiones resuelven casi todo lo que la gente viene a buscar. Entre las guitarras, la clásica de nylon es la de cuello suave con la que arrancan casi todos los principiantes y estudiantes, la acústica de cuerdas de metal suena más fuerte y brillante y castiga más las yemas, y la electroacústica agrega pastilla y preamplificador para conectarse directo a la consola de la iglesia o a un amplificador. La eléctrica y el bajo necesitan amplificador, una segunda compra fácil de olvidar. Los pianos y teclados se dividen en tres. El portátil tiene teclas livianas, bocinas y ritmos de acompañamiento, y le sirve a un niño o a quien saca acordes. El piano digital tiene teclado completo con teclas de peso y es el que pide un maestro de piano. El arreglista, los Yamaha PSR-SX o los Korg Pa, es el portátil ya crecido, y al que termina llegando un tecladista de alabanza. Los equipos DJ van desde controladores todo en uno que se conectan a la computadora hasta reproductores y mezcladora por separado, y los acordeones vienen de botones o de teclas, y se tocan de forma muy distinta.
El ministerio de alabanza y el equipo que deja ir:
mueve buena parte del mercado de segunda mano en Guatemala, desde las congregaciones grandes de la capital hasta los templos de un solo salón en Jutiapa. Cuando una iglesia renueva, el teclado, el bajo, la batería y la consola viejos muchas veces salen juntos. Es común que las iglesias pequeñas cambien la batería acústica por una electrónica para bajar el volumen, y así aparecen buenos cascos acústicos. Los músicos también suben, del portátil al arreglista. Un teclado portátil Yamaha PSR-E anda entre Q2,000 y Q2,500 nuevo, mientras un arreglista de entrada de la línea PSR-SX o Korg Pa arranca cerca de Q9,000 y sube de ahí. Los arreglistas usados conservan mejor su valor que los portátiles, porque siempre hay tecladistas de iglesia buscando uno y unos años de uso les restan poco; lo que sí baja el precio es una tecla muerta, una pantalla rayada o que falte el adaptador original. Un portátil que pasó años en el escritorio de un niño es otra historia: nuevo cuesta tan poco que casi nadie paga mucho por uno gastado.
La caja de la batería en una electroacústica usada:
es lo primero que hay que abrir, porque una batería olvidada adentro por meses se derrama y corroe los contactos, y un preamplificador que raspa o se corta al mover el cable en el jack significa reparación. En cualquier guitarra, revisa bien el clavijero: los logos de Gibson y Fender aparecen en copias, y una original lleva un número de serie que corresponde al modelo y la época. En un teclado, toca las notas más agudas y más graves a todo volumen por si vibran las bocinas, y conecta pedal y audífonos para probar las entradas. Un Shure SM58 ofrecido a precio de ganga es, casi siempre, una copia, porque es el micrófono más falsificado que existe. En un controlador DJ, pregunta qué programa usa: algunos desbloquean el Serato DJ Pro completo con solo conectarlos y otros solo funcionan con la versión Lite gratuita, y eso pesa tanto como el estado. Lo traído de Estados Unidos no necesita convertidor, porque el voltaje es el mismo, pero pide el adaptador original y no uno genérico.
El clavijero de la guitarra y el panel trasero del teclado en las fotos:
muestran marca, modelo, número de serie y el estado de las entradas; suma una foto clara de cualquier golpe. Di exactamente qué incluye, sea estuche, base, adaptador, pedal o cables, y graba un clip corto tocándolo, con amplificador si es eléctrico. Una iglesia que vende su equipo completo debería anunciar también cada pieza, porque el bajista de otra congregación puede querer solo el amplificador. El tecladista que viene desde Chimaltenango a probar un arreglista va a traer sus audífonos y querrá recorrer los estilos que usa el domingo, así que tenlo en su base, conectado y encendido antes de que llegue.