Salud & Bienestar

Compra y vende sillas de ruedas, andadores y camas de hospital en Guatemala.

Una silla de ruedas o una cama de hospital para casa muchas veces se usa unos meses, mientras alguien se recupera de una operación o se cuida a un papá en la casa, y después se queda arrinconada casi sin desgaste. Por eso una silla plegable, un andador o una cama de manivela de segunda mano merecen compararse con una nueva, y aquí se anuncian tanto nuevas como usadas. Dónde se va a usar pesa tanto como el modelo: en el empedrado de Antigua o en el camino de terracería de una aldea, las rueditas equivocadas convierten cada salida en una pelea.

Sillas de ruedas plegables, sillas de traslado y camas de manivela:

lo que casi todas las familias terminan necesitando es más sencillo de lo que pintan los catálogos. La silla de ruedas plegable estándar tiene ruedas traseras grandes con aro, para que quien va sentado se impulse solo. La silla de traslado lleva cuatro ruedas pequeñas, pesa menos y cabe mejor en el baúl, pero siempre hay que empujarla. El andador sin ruedas se levanta a cada paso y da el mayor apoyo; el rollator rueda, frena desde los mangos y trae asiento, para quien camina bien pero se cansa. Las camas de hospital para casa son manuales, con manivelas al pie, o eléctricas, con un control de cable. Las sillas, los andadores y los rollators están en ayudas de movilidad y las camas en equipo médico para el hogar, mientras que los extractores de leche y las fajas de maternidad van en preparto y postparto. Las vitaminas y la proteína van en suplementos, donde de otra persona solo vale la pena un bote sellado y vigente.

Las rueditas delanteras en el empedrado de Antigua:

pesan más que cualquier folleto. Las ruedas pequeñas de enfrente se atoran entre las piedras y se entierran en el suelo suelto, así que una silla para la calle, o para la terracería que sube a la aldea, pide rodos delanteros más grandes, y la de traslado queda para pisos lisos y pasillos de clínica. Las llantas de aire amortiguan cada golpe pero se ponchan; las macizas nunca se ponchan y le pasan cada brinco directo a quien va sentado. Mida la cadera de la persona y la puerta más angosta de la casa: una silla que le queda al usuario pero no pasa por la puerta del baño termina estacionada en el corredor.

Cama de hospital manual o eléctrica:

la diferencia de precio es, sobre todo, el motor. Una cama de manivela de dos posiciones anda por los Q4,000 nueva, y las eléctricas van de unos Q5,500 por un modelo básico a Q11,000 por una con más posiciones y barandas completas. El armazón de acero de ambas aguanta a varios pacientes, así que lo que vale una cama usada depende de lo que sí se gasta: el control y su cable en la eléctrica, las manivelas en la manual y el colchón. Las sillas de ruedas plegables arrancan más abajo, de unos Q800 a Q1,100 nuevas, por lo que una usada tiene que estar lista para rodar, con llantas sanas y frenos que agarren, para ganarle a una nueva.

Rodamientos, frenos y el control de la cama:

es donde una pieza usada enseña los años. Pliegue y despliegue la silla un par de veces, frénela en una pendiente y apóyese, y gire cada rueda: si bambolea o raspa, los rodamientos están cansados, y un asiento hundido como hamaca pide tapicería nueva. En un andador, los tacos de hule deben conservar su dibujo y cada botón de altura tiene que trabarse firme. En una cama, lleve cada botón hasta el final con el colchón puesto, revise que el cable del control no esté rajado y compruebe que las barandas se traben y las ruedas frenen. Una cama manual debe venir con sus manivelas, la pieza que más se extravía.

Una silla o una cama que acompañó una sola recuperación:

se vende con fotos claras y una cuenta honesta de su uso. Muestre la silla abierta y plegada, la etiqueta con el ancho del asiento y el peso máximo, las llantas y los frenos; la cama, levantada y plana, con el control y las ruedas a la vista. Diga cuánto tiempo se usó y para qué; unas semanas tras una operación de rodilla apenas gastan una silla. Quien venga de Jalapa o de Sololá por una cama va a querer saber si se desarma en partes, cuántos se necesitan para cargarla y si cabe en la palangana de un pickup. Si van incluidos el colchón, un inodoro portátil o una silla de baño, póngalo en el título, porque la familia que prepara un cuarto para la mamá o el papá que sale del hospital quiere resolverlo todo en un solo viaje.