Ayudas de Movilidad
Compra y vende ayudas de movilidad en Guatemala.
Una silla de ruedas que le queda bien a la persona pero que nadie puede subir a un taxi se queda en la casa. En Guatemala mucha gente se mueve en taxi, tuc tuc o camioneta y no en el carro de la familia, así que lo que pesa el marco y lo pequeña que queda doblada cuentan casi tanto como el asiento. Se anuncian sillas manuales y eléctricas, andadores de rodilla y andadores con ruedas, nuevos o usados. Comprar de segunda mano es lo normal: muchas se usan unos meses tras una operación y pasan a otra familia, y una silla eléctrica usada se juzga sobre todo por su batería.
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El marco de una silla de ruedas decide quién la puede levantar:
acero, aluminio o una silla activa rígida. La silla plegable de acero es la más barata y aguantadora, y la más pesada de subir al baúl. Las de aluminio pesan bastante menos y las mejores llevan las ruedas traseras con eje de liberación rápida, y el marco y las ruedas se suben por separado. La silla activa rígida, hecha para quien se impulsa solo todo el día, es la más liviana: el respaldo se abate y las ruedas se sacan, pero el marco está ajustado al ancho, la profundidad y el equilibrio de una sola persona. Las grúas para sacar a alguien de la cama están en equipo médico para el hogar, y las muletas se comparan en médico y movilidad.
El andador de rodilla y el andador de tres ruedas:
los dos sirven para una necesidad más puntual que un andador completo. El andador de rodilla sostiene una pierna doblada sobre un apoyo acolchado mientras el otro pie empuja, con manubrio y freno de mano, y suele usarse semanas, no años, por eso tantos se pasan casi sin marcas. El andador de tres ruedas es angosto y da vuelta fácil en una cocina pequeña, pero no trae asiento y se para menos firme que el de cuatro ruedas, que suma asiento y canasta a cambio de ocupar más ancho.
Sillas eléctricas y scooters camino al taxi:
la pieza más pesada decide si pueden viajar. La silla eléctrica plegable se cierra en una sola unidad compacta pero sigue pesando, así que en la banqueta hacen falta dos personas. El scooter de viaje se desarma en asiento, batería y cuerpo, y cada parte la sube una persona, mientras que un scooter grande no se desarma y se queda en la casa, y pide un lugar en el primer nivel con un tomacorriente al lado. La silla eléctrica se maneja con un joystick bajo una mano; el manubrio del scooter pide ir bien sentado y con las dos manos.
Marcos más livianos y baterías más grandes, y lo que cuestan:
lo que se paga es el peso. Una silla activa rígida nueva cuesta más o menos lo mismo que una silla eléctrica plegable sencilla, alrededor de Q8,000, y las eléctricas con marco más liviano o respaldo reclinable suben hasta unos Q13,000. Usada, la silla activa se vende rápido a alguien de complexión parecida y despacio a todos los demás. Una eléctrica o un scooter vale lo que le quede a la batería: si está vieja, el comprador cuenta con comprar otra, y si falta el cargador, vale todavía menos.
Una silla de ruedas usada se gasta en los ejes y los reposapiés:
las piezas que se quitan son las que fallan o se pierden. Apriete cada botón de liberación rápida: la rueda tiene que salir limpia y volver a trabarse sin juego. Los reposapiés y reposapiernas se sacan y se extravían, y el repuesto tiene que ser de ese mismo marco, así que confirme que estén los dos y que traben. En una silla de acero, busque rajaduras donde la cruceta se une al marco lateral; en un andador con ruedas, jale cada cable de freno por si está deshilachado. En todo lo eléctrico, busque la palanca que deja empujarla a mano, súbala por una rampa y pregunte si la guardaron cargada, porque una batería que pasó meses descargada suele quedar inservible.
Anunciar una silla que va a regresar en camioneta:
pese el marco doblado, o la pieza más pesada del scooter, en una pesa de baño y ponga ese dato junto a la medida doblada. Diga si ya viajó en el baúl de un taxi o en un tuc tuc. Muéstrela doblada y con los reposapiés puestos, y diga si van el cojín, el cargador y la llave del scooter; si es una silla activa, dé el ancho y la profundidad del asiento. Quien viene desde Zacapa o Cobán muchas veces llega en camioneta: si no se dobla lo suficiente para regresar con ella, avísele antes de que salga.