Muebles

Compra y vende muebles en Guatemala.

Muchos de los muebles de una casa guatemalteca nunca pasaron por una fábrica: el comedor de cedro que hizo un carpintero de Jutiapa, la sala que se armó y se forró en San Juan Sacatepéquez, donde las tapicerías superan con mucho a las carpinterías. Un mueble así dura más que la casa para la que se hizo, y por eso uno usado merece una buena revisada junto a un juego nuevo que viene en caja. Camas, roperos, salas y comedores se anuncian nuevos y de segunda mano, de familias que se mudan y de talleres que venden lo que fabrican. Antes de preguntar el precio, pregunte de qué está hecho.

Una cama, un ropero, una sala y un comedor:

son las cuatro piezas alrededor de las que se amuebla casi cualquier casa en Guatemala, y cada una se gasta a su manera. Las camas se escogen primero por la medida del colchón, de individual a king, y es en la estructura donde se nota la buena madera. Roperos, gaveteros y chineros están en armarios; un mueble alto sale barato hecho con tableros, así que son los que más se venden en aglomerado y no en madera. Sofás y sillas abarca la sala, en juego completo o como un solo sofá, con las sillas de comedor y de oficina, y mesas va del comedor al escritorio y la mesita auxiliar que se pone junto a la cama.

Cedro, conacaste o un juego de MDP en caja:

esa es la decisión de fondo en casi todos los muebles. Los carpinteros guardan el cedro, el conacaste, el palo blanco y el laurel para lo que tiene que durar, y dejan el pino como la opción barata. Una carpintería trabaja a la medida, algo que pesa cuando el ropero tiene que caber en una pared concreta. Los juegos de tienda en MDP, aglomerado forrado de melamina, cuestan menos, llegan desarmados en caja y se ven bien durante años en un cuarto seco. Pero se hinchan donde les llega agua a un canto y se aflojan con cada mudanza. El cedro tiene una prueba fácil: raspe un punto escondido dentro de una gaveta y huélalo. El corazón de la madera lleva una resina aromática que aleja a los insectos. El pino teñido color cedro no huele a nada y se marca con la uña.

Un comedor de seis puestos, de carpintería o de mueblería:

es la comparación que más sorprende. Un comedor de seis sillas de mueblería anda entre Q5,500 y Q6,500, muchas veces de aglomerado con chapa en la tabla. Un carpintero de Jutiapa cotiza el mismo juego en cedro sólido desde unos Q4,000, y un poco menos en conacaste o palo blanco. Esa diferencia sigue en la segunda mano: un comedor de madera sólida se lija y se vuelve a barnizar, así que conserva su valor, mientras que uno de aglomerado vale poco en cuanto falla una unión de pata o se abre un canto.

Aserrín fresco debajo del ropero y una sala que cruje:

hay que descubrirlos antes de pagar. La polilla deja agujeritos redondos, y si debajo del mueble se sigue juntando un polvito fino como harina, todavía está activa y puede pasarse a la madera de su casa; el pino y la albura clara son lo primero que ataca. El comején de madera seca deja en cambio bolitas duras y diminutas, y la madera suena hueca al golpearla. En el MDP, pase la mano por los cantos de abajo y alrededor de las patas, porque un canto inflado que se desmorona ya no tiene arreglo. Siéntese en cada puesto de la sala y levante un extremo del sofá: si cruje o se tuerce, el armazón está rajado. Un armazón sano de madera dura con la tela cansada vale la pena llevarlo a la tapicería: volver a forrar una sala es trabajo diario en San Juan Sacatepéquez. El colchón usado es lo único que conviene comprar nuevo.

Un ropero de cedro o una sala en un segundo piso:

se venden más rápido cuando el anuncio contesta las preguntas antes de que suene el teléfono. Diga el material sin rodeos, cedro, pino o MDP: quien descubre aglomerado debajo de un acabado tipo madera no va a pagar por madera. Ponga alto, ancho y fondo, si se desarma y en qué piso está. Tome fotos con luz de día de frente y de lado, luego del respaldo o la parte de abajo donde se ve el material, y de cerca cualquier raspón o mancha de agua. Quien venga desde Mixco o Chimaltenango va a preguntar si el picop puede parquear cerca de la puerta y si usted ayuda a bajarlo. Si el mueble se mandó a hacer, diga dónde y en qué madera: eso es lo que le dice al comprador que aguantará una mudanza más.