Libros

Compra y vende libros en Guatemala.

En una librera guatemalteca conviven dos tipos de libro: las novelas impresas en España, México o Argentina, que llegan con precio de importación, y los clásicos del país, de Asturias a Rodríguez Macal, que se imprimen aquí en ediciones de bolsillo económicas. Unos y otros se anuncian nuevos y usados, junto a novelas en inglés, lecturas del colegio y cajas de cuentos de casas donde los niños ya crecieron. Solo del Popol Vuh circulan varias traducciones, así que un anuncio que diga el traductor y la edición le ahorra dudas al comprador. Las bibliotecas familiares de toda la vida son donde aparecen los ejemplares más interesantes.

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Novelas, lecturas del colegio y los libros que tienen repisa propia:

la ficción y las lecturas escolares son casi todo lo que la gente pasa a otras manos. Algunos libros se encuentran mejor en un apartado más preciso. Los recetarios, de la cocina de casa a la decoración de pasteles, van en libros de cocina, y las guías de aves comparten libros de animales con los cuentos ilustrados de animalitos. Los cuadernos de mandalas y el primer libro de crayones de un niño pequeño van en libros para colorear, las guías de senderos en libros de actividades al aire libre, y los de embarazo y crianza en libros de crianza.

El Popol Vuh, Asturias y otras ediciones guatemaltecas:

la literatura del país es donde la edición pesa más. El Popol Vuh, el libro k’iche’ de la creación cuyo texto más antiguo que se conserva se copió en Chichicastenango, se lee en más de una versión al español. La traducción de Adrián Recinos es la de siempre, el Popol Wuj de Luis Enrique Sam Colop es una traducción posterior hecha por un estudioso k’iche’, y hay ediciones bilingües y versiones recontadas. No son intercambiables, así que antes de comprar averigüe con cuál trabaja el curso o el círculo de lectura. Losada, de Buenos Aires, fue la editorial de Miguel Ángel Asturias durante décadas, y sus impresiones antiguas aún salen de bibliotecas familiares. El colofón, al final del libro, dice de qué impresión es cada ejemplar, y una primera edición de Hombres de maíz es un libro de colección que se cotiza como tal, no como ejemplar de lectura. La mansión del pájaro serpiente de Rodríguez Macal, lectura obligada en muchos colegios, y los cuadros de costumbres de José Milla se imprimen en el país y se reponen fácil, así que en esos cuenta más el estado que la edición.

Novelas importadas frente a ediciones de bolsillo nacionales:

una novela impresa fuera, de un clásico de Penguin a un thriller recién llegado de España, cuesta entre Q150 y Q300 nueva, mientras que la mayoría de los clásicos guatemaltecos impresos aquí no pasan de Q100. Esa diferencia marca el mercado de usados. Un ejemplar importado en buen estado le ahorra al siguiente lector una suma que se nota, y por eso se vende suelto. Un libro de bolsillo nacional usado ahorra mucho menos, y por eso sale mejor en lote o como lista escolar completa.

Bestsellers piratas, hongo y lomos quebrados:

las novelas más populares son las que más se copian, y la copia pirata no siempre se ofrece como tal. Fíjese en letras suaves o un poco borrosas, fotos grises, una portada de colores corridos o con acabado liso donde el original es mate o en relieve, y un papel tan delgado que deja leer la página siguiente. Otra señal es un bloque de hojas que se raja de una pieza al abrir bien el libro. Luego viene el desgaste de siempre: un lomo doblado al punto de romper la goma, cuadernillos sueltos al pasar las hojas, y manchas cafés con olor a encierro, que son hongo y se pasan a los libros de al lado. Los subrayados y el nombre de un alumno no le quitan nada a una lectura escolar, pero sí le bajan el valor a cualquier otro libro.

Anunciar un libro, una caja o toda la biblioteca de la familia:

fotografíe la portada, el lomo y la página legal, donde aparecen la editorial, la edición y la impresión. Diga quién es el traductor del Popol Vuh y de cualquier libro traducido, y aclare si una traducción al español es edición de España o latinoamericana, porque a los lectores de sagas largas de fantasía y romance les importa cuál les toca. Mencione sin rodeos subrayados, nombres u hojas rotas. Una saga se vende mejor completa, diciendo qué tomo falta, y las lecturas escolares salen mejor anunciadas con el grado para el que se pidieron. Si vacía una biblioteca entera, anuncie aparte las impresiones antiguas de Losada y los libros de bolsillo por caja, y dígale al comprador que viene desde Cuilapa cuántas cajas son y si caben en el baúl de un carro.