Libros Para Colorear

Compra y vende libros para colorear en Guatemala.

En Guatemala un libro para colorear puede ser el librito engrapado que se compra por docena para las sorpresas de la piñata o un tomo grueso de mandalas y jardines de Johanna Basford para adultos, y en medio quedan los libros hechos aquí sobre nahuales, tejidos mayas y el quetzal. También se anuncian libros de personajes, de stickers y actividades, de colorear por números y los mágicos de agua que se vuelven a usar, nuevos y usados. Un libro para colorear se gasta al usarlo, así que en uno de segunda mano diga cuántas páginas siguen en blanco y si los marcadores del dueño anterior traspasaron la hoja.

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Libritos de piñata, libros de personajes y los de nahuales hechos aquí:

los más baratos son los delgaditos y engrapados, unas cuantas hojas de papel bond, que van en la bolsa de sorpresas de un cumpleaños o se reparten en actividades de la municipalidad o la iglesia. Un escalón arriba están los de personajes con licencia, Bluey, Disney o Paw Patrol, muchas veces con una hoja de stickers, y los de aprestamiento, hechos para repasar trazos, letras y números. Guatemala también imprime los suyos: libros sobre los nahuales del calendario maya, sobre los diseños de los tejidos del altiplano y sobre los símbolos patrios, el quetzal, la monja blanca y la ceiba. Los de animales para colorear también se buscan en libros de animales, y las guías para mantener ocupado a un niño pequeño están con los libros de crianza.

Libros para colorear de adultos y el papel que traen:

en adultos, los nombres que más se buscan son Johanna Basford, cuyo El jardín secreto arrancó la moda, Millie Marotta y sus animales, y un sinfín de colecciones de mandalas. Lo que separa uno bueno de uno frustrante es el papel, no el dibujo. Las páginas impresas de un solo lado aguantan marcadores, porque si la tinta traspasa no arruina nada. Los impresos por ambos lados en papel delgado son para lápices de color: un marcador a base de alcohol pasa directo y mancha la hoja siguiente. Las páginas perforadas, pensadas para arrancarse y enmarcarse, casi siempre vienen en papel más grueso.

Crayones, pinceles de agua y colorear por números para los más pequeños:

para un niño de preprimaria importan más los contornos grandes y los crayones gruesos que el tema. Los libros mágicos de agua que se vuelven a usar, como los Water Wow de Melissa & Doug, se llenan de color al pasarles el pincel con agua y se borran al secarse, así que duran meses y no solo una tarde. Los de colorear por números son para niños que ya reconocen los números y quieren un dibujo que salga bien.

Las páginas en blanco son lo que vale un libro para colorear usado:

un libro de personajes cuesta más o menos entre Q60 y Q90 nuevo en librería, y uno de mandalas o jardines para adultos entre Q100 y Q200, según el tamaño y el papel. Al revenderlo, el precio sigue a las páginas que quedan. Uno de adultos con unas pocas pintadas todavía le sirve a quien quiere terminar el resto, y uno sellado se vende cerca de lo que costó. Uno infantil que ya pasó por dos hermanos se regala mejor en un lote que con precio propio. Los mágicos de agua son la excepción, porque cada página se puede volver a usar.

Hojear página por página un libro para colorear de segunda mano:

los niños casi nunca pintan en orden, así que una portada intacta no dice nada. Vea también el reverso de cada página pintada, porque la tinta de marcador que traspasó echa a perder el dibujo de atrás aunque nadie lo haya tocado. En un libro de stickers, revise que sigan en su hoja. En uno mágico de agua, pruebe una página con el pincel: si el color sale a manchas, la punta o el recubrimiento ya se gastaron. Las páginas arrancadas por la perforación no son daño: solo son menos páginas por su dinero.

Libritos que sobraron de la piñata, mandalas a medias y quién se los lleva:

diga cuántas páginas están sin tocar y fotografíe dos o tres páginas interiores, incluida una ya pintada, para mostrar el papel y el trazo. Aclare si la impresión es de un solo lado o de ambos: quien pinta con marcador busca ese dato. Una caja de libritos que sobró de un cumpleaños le sirve a la siguiente familia que organiza uno, y a maestras y grupos de catequesis que necesitan una pila, así que indique cuántos son y de qué temas. Agrupe los infantiles por edad e incluya los crayones que traían. Quien arma una fiesta para el fin de semana necesita el lote antes del sábado, así que diga en qué parte de la ciudad y cuándo lo entrega.