Mesas
Compra y vende mesas en Guatemala.
Los edificios de apartamentos que se levantan en las zonas 10, 14, 15 y 16 han cambiado la mesa que la gente busca: un comedor que sirve para cuatro entre semana y se abre para seis cuando llega la familia, un desayunador alto pegado a la barra de la cocina, una mesita para el balcón. También hay mesas de comedor y escritorios para la casa de siempre, nuevos y usados, y las mesas de centro bajas que van frente al sofá. Una mesa se juzga fácil en persona y se malinterpreta fácil en foto; por eso sus medidas, abierta y cerrada, dicen más que cualquier descripción del acabado.
Mesas de comedor, desayunadores, mesas de centro y escritorios:
cada una responde a una altura distinta. La mesa de comedor va a la altura de una silla común; el desayunador sube más, es una mesa alta con bancos que muchas veces se arrima a la barra de la cocina o la sustituye. Las piezas bajas, la mesa de centro frente al sofá y la mesa de noche junto a la cama, están en mesas auxiliares, y las mesas de estudio y de computadora van en escritorios. Las sillas que se venden sin mesa van en sillas de comedor.
Mesa extensible o mesa fija en el comedor de un apartamento:
todo depende de cuántas veces tiene que crecer la mesa. Una mesa larga para seis, pensada para el día del mes en que llega la familia, no deja pasar alrededor el resto del tiempo. La extensible lo resuelve, con una hoja tipo mariposa que se dobla dentro del tablero o con una hoja suelta que se guarda aparte. La de mariposa se abre más rápido y la hoja nunca se pierde; la suelta es más sencilla y tiene menos piezas que puedan fallar. El tablero pesa tanto como el mecanismo. Los de cerámica y piedra sinterizada, frecuentes en las mesas de tienda en Guatemala, aguantan la olla caliente y el cuchillo sin marcarse, pero se despostillan en cantos y esquinas, y un despostillado ya no se quita. El vidrio se limpia fácil y enseña cada huella. La madera y el enchape se sienten más cálidos y se manchan con un vaso mojado.
El precio de una mesa extensible frente a una fija:
el mecanismo, junto con la cerámica que casi siempre lo acompaña, prácticamente duplica la cuenta. Una mesa fija de melamina o MDF para seis, de 160 a 180 cm, se consigue nueva por unos Q900 a Q1,600; una extensible parecida con tablero cerámico o de piedra sintética anda entre Q2,200 y Q2,800. Una extensible usada conserva esa diferencia mientras el mecanismo corra bien y la hoja venga con ella. Una extensible que ya no abre es una mesa fija con una raya en medio, y hay que pagarla como tal.
La hoja, las guías y el tablero de una extensible usada:
cuentan cómo la trataron, así que ábrala y ciérrela antes de hablar de precio. Las guías deben correr sin que la mesa se levante del piso, y las dos mitades tienen que quedar al ras, sin un escalón que se sienta con la mano en la unión. Una hoja suelta que pasó años en el clóset suele salir de otro tono que el tablero que estuvo a la luz; es estético, pero salta a la vista con la mesa abierta. En cerámica o piedra, pase el dedo por todo el canto buscando despostillados y revise bien las esquinas. En vidrio, mire los cantos y busque la pequeña marca que el templado suele llevar en una esquina. Después vaya a las patas. En las mesas para armar se atornillan a una placa metálica o a un inserto roscado, y si la mesa sigue bailando después de apretar los tornillos, la rosca está barrida, no floja. En un desayunador, empuje el borde de arriba: una mesa alta sobre un solo pedestal exagera cualquier juego de la base.
Las medidas abierta y cerrada de la mesa que vende:
son lo que compara con su plano quien vive en apartamento, así que dé largo cerrada y abierta, ancho, alto y para cuántos alcanza en cada caso, y tome fotos de las dos formas con un acercamiento de la unión. Diga de qué es el tablero: cerámica, piedra, vidrio, enchape y melamina valen muy distinto, y quien esperaba piedra lo va a notar. Indique si las patas se desatornillan, porque un tablero acostado cabe en carros donde una mesa armada nunca entra. En un desayunador, aclare si los bancos van incluidos y si su altura corresponde a la mesa. Quien venga desde Fraijanes o San José Pinula por una mesa con vidrio querrá verlo puesto en su base y luego llevárselo aparte, envuelto en una frazada, así que tenga una a mano.