Mesas De Comedor
Compra y vende mesas de comedor en Guatemala.
Una mesa de comedor en Guatemala sale igual de una casa que de un comedor donde se almuerza, y cualquiera de las dos puede ser nueva o usada. La de la familia suele ser rectangular o redonda, a veces sobre una base de hierro forjado como las que se trabajan en Antigua, con cubierta de madera o vidrio. La de negocio es una mesa con cubierta de fórmica y dos bancas, que se compra por docena y se remata igual cuando el local cierra. La medida se da en puestos: un comedor de seis puestos es el juego completo con sus sillas, no solo la mesa.
Mesas redondas, mesas con bancas y el comedor de cuatro patas:
la forma decide cuánta gente cabe, más que el largo. La rectangular de cuatro patas es la de siempre en casa y va bien en un espacio alargado. Una redonda sienta a una familia pequeña sin que nadie quede en la esquina, y si va sobre un solo pedestal nadie choca las rodillas con una pata. La mesa con bancas acomoda más niños en el mismo largo y las bancas se meten debajo al terminar, pero para que salga uno se tiene que levantar toda la banca, y a la abuelita quizá le convenga más una silla. Las sillas sueltas están en sillas de comedor, y una mesa para hacer tareas más que para comer va en escritorios.
Mesas de comedor de hierro forjado y las forjas de Antigua:
el hierro forjado llegó con los españoles y en Antigua alcanzó su forma más trabajada; allí los talleres siguen haciendo comedores bajo pedido. Una base forjada bajo una cubierta gruesa de madera o vidrio pesa, no baila y aguanta un corredor techado o una terraza donde el enchape se levantaría. Eso sí, se carga entre dos. Las mesas de fábrica, de tubo pintado de negro para que parezcan forjadas, son más livianas y más baratas, y esa diferencia es justo lo que se paga de más.
Mesas con cubierta de fórmica para comedor o cafetería:
están hechas para la clientela del almuerzo, no para una familia. El juego típico es una mesa de madera con cubierta de fórmica y dos bancas, o una cubierta cuadrada sobre un pedestal metálico con pie en cruz. Aguantan el plato caliente y el trapo mojado todos los días durante años, así que también sirven en casa. Nuevo, un juego de mesa con dos bancas hecho en taller anda por los Q600. Cuando cierra un restaurante, esos mismos juegos salen por lote a unos Q350 cada uno: la fórmica sobrevive, lo gastado son las uniones de las bancas y la pintura de las patas, y quien vacía un salón quiere salir de todo de una vez. El equipamiento completo de un restaurante, más allá de las mesas, va en muebles de hostelería.
Aros en la cubierta, óxido en las patas:
empiece por el acabado. Un aro blanco o una mancha lechosa en una cubierta de madera laqueada es humedad atrapada en el barniz y muchas veces se quita; un aro oscuro ya entró a la madera y ahí se queda. Toque las orillas de una cubierta enchapada buscando burbujas, y si la madera trae un vidrio encima, pida ver lo que hay debajo. En hierro forjado, revise donde las patas tocan el piso y cada soldadura. Ahí empieza el óxido después de años de trapear, y una mano de pintura negra fresca lo tapa unas semanas. Las volutas forjadas de verdad llevan marcas de martillo y no salen idénticas; las curvas lisas y todas iguales son troqueladas o fundidas. En un pedestal de restaurante, mueva la cubierta y fíjese en la unión de la columna con el pie: una grieta en esa soldadura es la única falla por la que vale la pena irse. Después voltee una banca o una silla: los asientos se rinden antes que la mesa.
Un comedor en venta, desde la mesa de la familia hasta una cafetería completa:
indique la forma y la medida de la cubierta, para cuántos puestos alcanza y qué incluye: cuántas sillas o bancas y si hacen juego. Diga sin adornos de qué es la cubierta y si la base de metal es forjada o de tubo. Fotografíe la cubierta con luz de día y desde un ángulo bajo para que se vean los aros, luego la base, una soldadura de cerca y una silla por debajo. Si es un lote, ponga cuántos juegos iguales hay y si los vende por separado, porque quien está montando un comedor en Mazatenango necesita mesas parejas y lo preguntará antes de contratar un camión. Una mesa de hierro forjado pesa tanto que el comprador querrá saber si la cubierta se separa de la base y cuántas gradas hay hasta la calle.