Muebles De Hostelería
Compra y vende muebles de hostelería en Guatemala.
Dos tipos de negocio se amueblan aquí. Los hostales, de San Pedro La Laguna a El Paredón, llenan sus dormitorios con literas de metal para colchón imperial, y los hoteles necesitan las camas, mesas de noche y portamaletas de un cuarto privado. Comedores y cafeterías buscan mobiliario para restaurante: la mesa de pino con dos bancas fijas que el carpintero hace sobre pedido, o sillas metálicas tipo Tolix para un aire más de ciudad. Hay piezas nuevas y usadas, muchas veces en lote, de un negocio que renueva sus cuartos o cambia de estilo. Pida la cantidad y una foto de la pieza más gastada antes de ir a verlas.
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Literas para dormitorios de hostal, de Panajachel a Flores:
la cama del dormitorio compartido es la pieza que más trabaja en la hostelería guatemalteca: casi cada noche la sube un huésped distinto. Mandan las de metal: cuestan menos que las de madera, no tienen uniones que se aflojen y dejan menos rincones a las chinches. Las desmontables se separan en dos camas cuando un dormitorio pasa a ser cuarto privado. Las de pino o ciprés se ven más cálidas en un hostal junto al lago, pero hay que apretarles los tornillos más seguido. Casi toda litera lleva colchón imperial, la individual de aquí, así que revise la medida interna del marco antes de comprar uno u otro. Mida también el techo: quien duerme arriba tiene que poder sentarse sin pegar con la cabeza. Los cuartos de hotel van con camas matrimoniales y queen, mesas de noche y portamaletas, y se juzgan como muebles de casa que aguantan más golpes.
El salón, de la banca de pino a la silla tipo Tolix:
en un comedor se decide entre precio y aspecto. El juego más común es la mesa con dos bancas fijas, hecha por un carpintero en pino o ciprés. Sienta más gente que las sillas en el mismo espacio y aguanta trato duro, pero la madera suave se golpea rápido; el cedro y la caoba salen más caros y duran. Las cafeterías se inclinan por la silla tipo Tolix, el diseño metálico remachado con asiento de madera o de lámina, porque se apila y se limpia con un trapo. Las butacas tapizadas dan más puestos por metro de pared, pero cada una se hizo para un local, así que mida antes de enamorarse de un par. La silla plástica sigue siendo lo más barato para una terraza. Las estufas y hornos de la cocina van en electrodomésticos de cocina comerciales, y la enfriadora junto al mostrador va en refrigeradores comerciales.
Las sillas de un restaurante que cierra, frente a un juego nuevo:
en metal la rebaja es menor de lo que uno espera; en pino, es fuerte. Una mesa de pino nueva con sus dos bancas ronda los Q600, y un juego usado en buen estado sale por unos Q350: cualquier taller hace uno nuevo por poco más, y el usado ya trae sus golpes. Las sillas tipo Tolix que remata una cafetería al cerrar andan por Q350 a Q400 cada una, porque la estructura de acero no se afloja ni se pudre. Lo que de verdad vale en lo usado es el lote: doce sillas iguales valen más que doce gangas distintas.
Cómo delata sus años una silla, una banca o una litera:
casi siempre por las uniones. Ponga cada mesa y banca en piso plano para ver si cojea, busque clavos agregados en las uniones y revise por debajo si hay agujeritos y polvillo fino, señal de polilla. En las sillas metálicas, mire soldaduras y remaches bajo el asiento y las patas, donde empieza el óxido. Siéntese en cada silla plástica, no solo en una; las marcas blancas en las uniones de las patas indican por dónde se va a rajar. En las butacas, revise las costuras del vinil, que se abren antes que la superficie. Sacuda la litera con las dos manos: si baila, hay tornillos barridos o una soldadura rajada en la escalera, y una desmontable debe venir con todos sus tornillos y listones. Revise las costuras de un colchón de hostal por chinches: muchos compradores se llevan la estructura y dejan el colchón.
Cuando hay que vender todo el salón o el dormitorio:
anuncie primero la cantidad y después la descripción. Diga cuántas piezas son, si todas son iguales y si las vende sueltas. Fotografíe la pieza más gastada y su parte de abajo, donde se ven las uniones. En literas, indique la medida del colchón y si los incluye. Quien escriba desde Huehuetenango o Mazatenango va a preguntar si todo está desarmado y cuántos viajes hacen falta. El dueño de un hostal que viene por seis literas quiere saber, antes de salir, que los tornillos van en bolsa y los listones están contados.