Refrigeradores Comerciales
Compra y vende refrigeradores comerciales en Guatemala.
Buena parte de los enfriadores de puerta de vidrio que alumbran las tiendas de Huehuetenango a Puerto Barrios salieron de Villa Canales, donde Fogel lleva décadas fabricando refrigeración comercial. Esos enfriadores verticales aparecen aquí nuevos y usados, junto a las refrigeradoras de puerta sólida de las cocinas de restaurante, las mesas frías bajo el mostrador de una taquería y las vitrinas de vidrio curvo de carnicerías y pastelerías. Muchos de los que están en las tiendas nunca los compró el tendero: las embotelladoras y cerveceras los dejan en préstamo, así que un logo en el copete merece una pregunta antes de que se mueva el dinero.
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Puertas de vidrio para vender, puertas sólidas para guardar:
esa diferencia resuelve casi todas las compras. El enfriador vertical de puerta de vidrio, el exhibidor, está hecho para lucir las bebidas y tenerlas lo bastante frías para venderlas. Fogel e Imbera son las marcas que más se ven. Una cocina que guarda pollo crudo, crema y verdura picada trabaja mejor con una refrigeradora industrial de acero inoxidable y puertas sólidas, que aguanta mucho mejor el frío en plena hora de almuerzo. Poner una refri de casa a hacer cualquiera de los dos trabajos es un ahorro falso: está hecha para pocas aperturas al día, y en una tienda con movimiento el compresor no descansa. La mesa fría pone el frío bajo la superficie de trabajo, y la que lleva riel de recipientes encima es la de pizzerías y taquerías. Las vitrinas son familia aparte, desde la de vidrio curvo de la carnicería hasta el enfriador horizontal donde la cantina tiene la cerveza. Lo que debe quedar congelado va en congeladores comerciales, y las estufas, freidoras y planchas que trabajan al lado del enfriador están en electrodomésticos de cocina comerciales.
La clase climática y el enfriador de una tienda en tierra caliente:
la placa o la ficha dice con qué calor y qué humedad se probó cada equipo. Uno pensado solo para un ambiente templado trabaja sin parar en una tienda de techo de lámina en Zacapa o en Mazatenango y aun así entrega las bebidas tibias a media tarde. Para el calor seco del Oriente, busque una clase probada en cuarto caliente. Para Izabal y la costa sur, una que aguante calor y humedad juntos, o el vidrio se empaña y gotea. En Cobán o en Totonicapán casi cualquier clase cumple, así que un enfriador que sufría en la costa puede servir bien en una tienda del altiplano.
Un enfriador de dos puertas, nuevo frente a usado:
nuevo anda entre Q10,000 y Q12,000, y uno usado que todavía arranca y para como debe se consigue más cerca de Q4,000 a Q6,000. Casi toda esa diferencia es el riesgo que va dentro del circuito sellado. Un empaque cansado o una tira de luz fundida se arreglan con poco. Un compresor que ya dio lo que tenía, o una fuga lenta de gas que hay que rastrear y recargar, se puede tragar el ahorro completo. Pesa más la historia que la pintura: uno que trabajaba en una tienda la semana del anuncio vale más que otro más limpio que pasó desconectado en una bodega.
Empaques, serpentín y la prueba del papel en un enfriador usado:
pida que lo enciendan bastante antes de que usted llegue, para encontrarlo frío y no enfriándose. Fíjese en que el compresor arranque y pare; si nunca para, o le queda chico al ambiente o le falta gas. Cierre cada puerta sobre una tira de papel y jale. Si sale sin resistencia, el empaque ya no sella. Una capa de polvo y grasa en el serpentín del condensador quiere decir que trabajó caliente por años. El óxido en el marco de las puertas delata humedad que no pudo manejar. Revise también el refrigerante en la placa: los más nuevos usan gas a base de propano y piden un técnico preparado. Si trae el logo de una marca de bebidas, pida la factura de compra: las embotelladoras prestan estos equipos a las tiendas y sí regresan a recogerlos.
Una vitrina o un enfriador que pasa a su siguiente negocio:
indique cuántas puertas tiene, el alto, el ancho y el fondo por fuera, y si se conecta a un tomacorriente común o necesita un circuito propio más grueso, porque las puertas del local y la instalación eléctrica descartan más compradores que el precio. Fotografíelo encendido y con producto, con el termómetro legible, y después el serpentín, los empaques y la placa. Cuente cómo llegó a sus manos y cuánto tiempo trabajó a diario. Quien venga por él debe traer un picop o camión donde viaje parado, y dejarlo de pie unas horas antes de conectarlo, para que el aceite vuelva al compresor.