Electrodomésticos De Cocina Comerciales

Compra y vende electrodomésticos de cocina comerciales en Guatemala.

Un comedor de Xela y la cocina de un hotel en Antigua no cocinan con el mismo equipo de cocina industrial. El comedor trabaja con una estufa industrial de hierro, hecha muchas veces en una herrería del pueblo y conectada a un cilindro de propano; el hotel, con una línea importada de acero inoxidable y horno debajo de las hornillas. Las dos se venden nuevas y usadas, junto con las freidoras, planchas y tamaleras que trabajan a su lado. Una estufa usada suele venir con el regulador y la manguera puestos. Pregunte por ellos primero: el regulador tiene que ir con la presión para la que se hicieron los quemadores.

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La estufa industrial y lo que trabaja a su lado:

casi toda cocina guatemalteca que vende comida gira alrededor de una, y se elige por hornillas: dos para un puesto o un negocio desde casa, de cuatro a seis para un comedor, y más, con horno abajo, para un hotel o un restaurante grande. Muchas traen plancha en la misma estructura, y la taquería asa y calienta tortillas en un solo aparato. La tamalera va aparte: un solo quemador fuerte en su propia base, para la olla grande de tamales o de caldo. El perol es un tazón abierto sobre un solo quemador, el de las carretas que fríen plátanos y papas. La de tina lleva canastas y un termostato que sostiene el aceite donde usted lo fija; es la de una cocina de pollo frito. El frío se reparte entre refrigeradores comerciales para lo refrigerado y congeladores comerciales para lo congelado, y las mesas, bancas y butacas del salón están en muebles de hostelería.

Hierro de herrería o acero inoxidable, y la presión del gas:

esas dos preguntas deciden casi toda compra. Una estufa soldada aquí con lámina negra gruesa y quemadores de aluminio pesa, sale barata y se mantiene fácil, porque cualquier herrería le cambia una pata, un quemador o una parrilla. El inoxidable importado se limpia sin esfuerzo y no se pica, pero tiene grados: el 304, el bueno, casi no reacciona al imán; el 430, más barato, lo agarra con fuerza. Un imán de refrigeradora le dice qué le están ofreciendo. Las estufas se hacen para propano de baja o de alta presión, y casi todas las de hierro que se venden para comedor van a baja. El regulador tiene que ir con los quemadores. Si no coinciden, la llama sale débil y perezosa o más forzada de lo que el quemador aguanta. Algunas freidoras eléctricas y hornos de convección piden línea de 220 V: compare la placa con su instalación.

Dónde ahorra una estufa usada y dónde casi no:

en la gama barata, una de hierro usada tiene poco margen frente a una nueva. Una de dos hornillas con plancha cuesta nueva entre Q1,100 y Q1,700, y cualquier herrería la hace por encargo a ese precio; a la usada le queda poco más que la ventaja de no esperar. El ahorro está en el inoxidable. Una línea con horno y gratinador pasa con holgura de los Q15,000 nueva, pero sus quemadores, llaves y láminas de plancha se reponen por poco. En una usada se paga la estructura y las soldaduras, y una vieja bien cuidada le gana a una más nueva que vivió a la intemperie bajo una galera.

Quemadores, llaves y costuras de una estufa o freidora usada:

se revisan con el gas abierto, no por fotos. Encienda todos los quemadores: la llama debe salir azul y pareja; si sale amarilla y floja, el quemador está tapado o el orificio es para la otra presión. Cada llave debe cerrar del todo. Pase agua con jabón por la manguera y las uniones: si burbujea, hay fuga. Ponga una regla sobre la plancha, porque una lámina torcida o rajada calienta disparejo y no se endereza. En las de hierro, mire bajo los quemadores y en las patas, donde el óxido perfora primero. Caliente la freidora de tina y escuche que el termostato prenda y apague cerca de lo marcado. Si sale aceite por las costuras soldadas, déjela: una tina que gotea no vale la reparación.

Anunciar la estufa, la freidora o el horno de su cocina:

el comprador quiere el número de hornillas, la medida de la plancha, el ancho y el fondo, y si va a baja o alta presión, o a 120 o 220 V. Diga si el regulador y la manguera van incluidos. Fotografíe cada quemador encendido, la plancha con luz de día, la parte de abajo y la placa; diga qué piezas se cambiaron. Indique el municipio, sea Escuintla o Retalhuleu. Una estufa grande de hierro con horno no cabe en un carro: quien llegue por ella necesita un picop y otro par de manos, y va a querer verla encendida antes de que nadie la levante.