Pianos & Teclados

Compra y vende pianos y teclados en Guatemala.

Un piano vertical que lleva décadas en la misma sala y un piano digital que todavía viene en su caja son los dos extremos; en medio quedan los pianos de escenario, los sintetizadores, los controladores MIDI y los teclados portátiles, nuevos y usados, con Yamaha, Kawai y Casio entre los pianos y Roland, Korg o Nord en los escenarios. Cada lado se juzga distinto. Un digital se escoge por cómo responden sus teclas; un acústico, por lo que tiene debajo de la tapa y por lo que va a costar sacarlo de la casa y bajarlo por las gradas.

El martillo dentro de un piano o teclado:

de verdad, sampleado o ausente, define qué clase de instrumento tienes delante. El vertical golpea cuerdas reales con martillos de fieltro, y el de cola hace lo mismo acostado. El digital reproduce ese sonido con muestras detrás de un teclado completo con peso, en mueble, como la serie Arius de Yamaha, o portátil, como el FP de Roland. Los pianos de escenario de Nord o Roland no traen bocinas. Un sintetizador de Korg o Yamaha está hecho para crear sonidos más que para imitar un piano, y un controlador MIDI de Arturia o Akai no suena sin una computadora. Los controladores con platos para mezclar canciones van en equipos DJ, y el acordeón de piano, en acordeones.

La acción de las teclas pesa más que el sonido:

cualquier marca seria suena bien, pero el pianista convive con las teclas. La acción de martillo con peso completo, graduada para que los graves pesen más que los agudos, es la que pide un maestro de piano. Las semipesadas sirven para sintetizador o producción; las livianas, de resorte, de un teclado portátil enseñan canciones pero no la fuerza en los dedos que exige un acústico. El acústico, en cambio, pide espacio y afinación periódica, y devuelve un toque que ninguna bocina reproduce.

Un piano vertical que se lleva de la costa al altiplano:

no llega sonando igual. Guatemala junta tierras bajas calientes y húmedas con un altiplano fresco y más seco a pocas horas de carretera, y la tabla armónica se hincha y se encoge con el aire. Un piano que sube de Retalhuleu a Huehuetenango, o al revés, se desafina y necesita unas semanas para asentarse antes de que una afinación le dure. La humedad pega las teclas y oxida las cuerdas; el paso brusco a un aire más seco es lo que raja una tabla vieja. Pregunta dónde ha vivido un vertical usado. Un digital no sufre nada de eso.

Los pianos verticales usados no guardan su precio por igual:

un Yamaha o un Kawai vertical de tamaño completo, bien cuidado o restaurado, se sigue ofreciendo desde unos Q35,000, mientras que un vertical viejo, americano o europeo, heredado en la familia, puede salir por menos de Q10,000. Los japoneses mantienen la afinación y sus repuestos se consiguen; un clavijero cansado o unos martillos comidos por la polilla pueden costar más de arreglar de lo que vale un piano viejo. Un digital nuevo de entrada con teclas de peso arranca entre Q5,000 y Q6,000, y uno usado baja en cuanto sale el modelo siguiente, así que un acústico barato que necesita martillos nuevos casi nunca es la ganga que parece.

Debajo de la tapa de un vertical de segunda mano:

está casi todo lo que buscaría un técnico. Levanta la tapa: martillos con el fieltro agujereado o con surcos hondos, y excrementos bajo las teclas, delatan polillas o ratones. Toca cada tecla despacio y escucha si alguna se queda abajo, regresa lenta o zumba. Si las cuerdas de una misma nota suenan separadas, las clavijas pueden estar flojas, y las más nuevas que sus vecinas no se cambiaron por gusto. Alumbra la tabla armónica por detrás buscando grietas. En un sintetizador o piano de escenario, mueve cada deslizador y perilla sosteniendo una nota: si el sonido salta o raspa, está gastado. Un anuncio que enumera una larga lista de modelos famosos a precio de ganga y pide dinero por adelantado no merece respuesta.

El nivel donde está el piano va en el anuncio:

junto a la marca y el número de serie, porque la mudanza es lo que planifica quien compra un vertical. Menciona gradas y puerta, di cuándo lo afinaron y fotografíalo con la tapa de arriba levantada para que se vean los martillos. Para un digital o un sintetizador, pon el modelo exacto y di si incluye soporte, pedal y banco. Quien venga desde Cobán por un vertical trae camión y ayudantes, pero tiene que saber de las gradas antes de salir; quien venga por un digital va a querer tocarlo con el pedal conectado, así que tenlo armado y encendido.