Monedas
Compra y vende monedas en Guatemala.
Un macaco acuñado a golpe de martillo en la casa de moneda colonial de Santiago de los Caballeros, un cincuenta centavos de la Monja Blanca en plata 0.720 y un frasco de centavos sueltos de la gaveta de los abuelos pueden aparecer juntos, y solo algunos valen más de lo que dicen. Se anuncian monedas nuevas y usadas, desde conmemorativas sin circular en su cápsula hasta monedas extranjeras y plata de inversión. La fecha, la ceca y el estado deciden casi todo, así que entre más claras sean las fotos de las dos caras, más rápido sabe un coleccionista qué le estás ofreciendo.
Por ahora no hay anuncios activos en Monedas. Explora anuncios relacionados en Coleccionables:
Macacos, monedas de la Federación y la serie de plata 0.720:
son la base de casi cualquier colección guatemalteca. Los macacos son las macuquinas que la casa de moneda colonial golpeaba a martillo, pedazos irregulares de plata con la marca G de Guatemala desde 1733 y NG cuando la casa siguió a la capital a su nuevo sitio tras los terremotos de 1773. Esa misma NG aparece en las monedas de la Federación Centroamericana, con el sol saliendo detrás de una fila de montañas, y en los reales y pesos de la primera república. Con el quetzal llegó la plata acuñada a máquina en ley 0.720, de 1925 a 1964: el quetzal sobre su pedestal, el Palacio Nacional en los veinticinco centavos de 1943, el monolito de Quiriguá en los diez y la Monja Blanca en los cincuenta. Las de circulación posteriores son de metal común, junto a las conmemorativas de plata y oro del Banco de Guatemala. Un frasco de familia suele traer un poco de todo y muchas veces sale junto con las demás antigüedades.
Una serie por fechas, una pieza rara o una onza de plata:
se compran de maneras distintas. La serie 0.720 se completa fecha por fecha, y en los años comunes vale la pena esperar el ejemplar más limpio. Una pieza clave como el quetzal de plata de 1925 se decide por certificación y procedencia, no por fotos. La plata de inversión, sean onzas American Silver Eagle, Libertad mexicanas o centavos guatemaltecos de plata vendidos por peso, sigue el precio del metal y la rareza casi no cuenta.
Un real gastado y un quetzal de 1925:
están en los dos extremos de la escala. Un real gastado y común de alrededor de 1900 sale por unos Q20 a Q30, mientras que un quetzal de plata de 1925 arranca cerca de Q20,000 en subasta y sube mucho más con una buena calificación. En medio mandan la fecha y el estado: la misma moneda sin desgaste vale varias veces lo que una cansada. Desconfía de las publicaciones que ofrecen Q200 por un veinticinco centavos común: casi nunca aparece quien dice comprarlos. Una moneda que todavía te cae en el vuelto vale lo que dice, salvo que sea una fecha escasa como el quetzal de la paz de 1998 o traiga un error de acuñación de verdad.
Superficies limpiadas, copias fundidas y cápsulas falsas:
son donde se pierde dinero. Una moneda pulida o lavada con químico muestra rayitas finas paralelas y un brillo parejo y demasiado vivo hasta dentro de las letras, y por ella se paga mucho menos: limpiarla nunca suma. Circulan copias fundidas de macacos, de piezas de ocho reales y del quetzal de 1925: busca una superficie granulada, letras blandas, una costura alrededor del canto y un peso que no cuadra con el catálogo. Si se pega al imán, no es plata. En un macaco la forma irregular es normal; un diseño nítido y perfectamente centrado en una macuquina redondita, no. Las monedas certificadas vienen selladas en cápsulas de NGC o PCGS, igual que las cartas coleccionables calificadas, y esas cápsulas también se falsifican. Busca el número de certificación en la base de datos de la empresa y compara su foto con la moneda. Un golpe descentrado o una fecha doble pasan en la casa de moneda; un golpe, un raspón o una moneda aplastada en la línea del tren pasaron después y no le suman nada.
Fotos de las dos caras de la moneda que vas a vender:
con luz de día, sin flash y sobre una tela oscura lisa, le permiten a un coleccionista juzgarla antes de moverse. Agrega acercamientos de la fecha, la ceca y el canto, y el peso en gramos si tu pesa de cocina marca decimales. No limpies nada antes. Si heredaste un frasco, aparta las que dicen 0.720 y todo lo más antiguo, anuncia sola cada pieza escasa y ofrece el resto en lote. No las guardes en sobres de plástico blando, que con los años dejan una película verde. Quien viene desde Zacapa a ver un macaco trae lupa y querrá pesarlo frente a ti, así que ten la pesa a mano y buena luz.