Porcelana

Compra y vende porcelana en Guatemala.

Una vajilla de filo dorado que solo salía de la vitrina para la Nochebuena, un juego de té japonés, una pastorcita española: aquí se anuncia porcelana nueva y usada, desde juegos sencillos para el diario hasta piezas con un sello de fábrica que vale la pena leer. En Guatemala la palabra se estira. La mayólica de esmalte blanco de Santa Catarina Palopó y el barro de Chinautla son cerámica fina, pero no porcelana, y la porcelana fría es una pasta para modelar. Di qué tienes, dale vuelta a una pieza y fotografía la base, y quien sabe lo reconoce de un vistazo.

Porcelana, bone china y la cerámica que se presta el nombre:

se parecen en la repisa y se portan distinto en la mano. La porcelana se hornea hasta que la pasta se vuelve vítrea, así que una taza delgada deja pasar la luz y el filo suena al golpearlo suave. La bone china lleva ceniza de hueso, que la hace todavía más blanca, mientras que una caja que dice new bone china casi siempre trae porcelana común con poca o ninguna. Las tradiciones guatemaltecas quedan del otro lado de la línea: la mayólica es barro rojo bajo un esmalte blanco pintado en azul cobalto, verde y amarillo, y la cerámica de Chinautla es barro de principio a fin. Un recuerdo de bautizo en porcelana fría es una manualidad, y la pasta va con arte y manualidades.

Vajillas, juegos de té y figuras:

son casi todo lo que se anuncia como porcelana, y cada cosa se juzga distinto. Una vajilla se compra por lo completa que esté: si sobrevivieron las fuentes, la sopera y la azucarera, y si el diseño se sigue fabricando para reponer un plato quebrado. En un juego de té, la tapadera de la tetera es la pieza que más falta o llega despostillada. Las figuras y los jarrones se compran de uno en uno, por la fábrica y el modelado. Lladró y su línea hermana Nao, Noritake y las piezas alemanas marcadas Bavaria o Rosenthal son los nombres que vale la pena encontrar en una base. Las figuras de cristal tallado son otro material y van con Swarovski, y una pieza que vale sobre todo por su edad puede ir con las antigüedades. El filo dorado no aguanta el microondas y se borra en la lavadora de platos, así que una vajilla con oro es para una casa que lava a mano; la porcelana blanca lisa resiste el uso diario y es la más fácil de completar después.

Un juego sencillo nuevo frente a un sello de fábrica:

fija el precio de una pieza usada. Un juego nuevo de doce piezas en porcelana lisa o con poca decoración cuesta desde unos Q150, y uno usado del mismo tipo compite contra eso pieza por pieza: con una taza menos ya no convence a casi nadie. Con las figuras pasa al revés. Una Lladró nueva arranca en miles de quetzales, pero los modelos comunes ya descontinuados se revenden por una pequeña parte de eso, porque se regalaron por montones y se quedaron en vitrinas. Las series limitadas con su caja y su certificado aguantan mucho mejor su valor.

Rajaduras finas, oro gastado y sellos prestados:

son donde una pieza usada esconde sus defectos. Golpea suave con la uña cada plato y taza: la porcelana sana suena clara, y un sonido sordo delata una rajadura que quizá aún no se ve. Pasa el dedo por los filos y por el pico de la tetera buscando despostillados rellenos y pintados; una reparación se siente más tibia y blanda que el esmalte de al lado y brilla diferente. Los sellos se copian más que cualquier otro detalle. Las espadas cruzadas de Meissen, la colmena de Viena y las marcas de reinado chinas aparecen en piezas nuevas hechas para parecer viejas. Una decoración que bajo la lupa muestra un puntito fino es una calcomanía impresa, diga lo que diga el anuncio sobre pintura a mano. En la porcelana, el anillo sin esmalte de la base es blanco y liso; si en un despostillado asoma barro rojo o beige, es loza.

Una vajilla contada plato por plato y taza por taza:

se vende más rápido que una caja anunciada como completa. Da la cantidad de cada tipo de pieza y menciona cada despostillado y faltante; quien completa el mismo diseño muchas veces se lleva los platos sueltos que ibas a botar. Fotografía el sello de la base bien enfocado, porque la fábrica y el nombre del diseño deciden la oferta, y aclara si la vajilla con oro siempre se lavó a mano. Quien viene desde Chiquimula por una vajilla entera va a necesitar caja y periódico para cada taza, así que tenlas contadas y envueltas antes de que llegue.