Swarovski

Compra y vende piezas Swarovski en Guatemala.

Un cisne de cristal guardado en su caja azul desde unos quince años, unos aretes que se usaron dos veces, una repisa de animalitos Silver Crystal juntados cumpleaños tras cumpleaños: Swarovski pasa de mano en mano nuevo y usado, en figuras y adornos tanto como en joyería. Las piezas nuevas se venden en unas pocas boutiques autorizadas de la capital y sus alrededores, así que para un coleccionista de Petén o Izabal una pieza de segunda mano suele ser el camino más corto para completar una serie. Lo que hace que valga el viaje es el logo en la base, la caja original y que cada unión pegada siga firme.

Las figuras Silver Crystal:

nacieron en los setenta con un ratoncito que un técnico de la fábrica armó con piezas sobrantes de lámparas de cristal, y se siguen armando igual, con muchas piezas talladas unidas en una. La línea va desde los primeros animalitos y los cisnes hasta los personajes de Disney y las estrellas y copos de nieve navideños, y las piezas para los socios de la Swarovski Crystal Society llevan grabadas en la base las letras SCS y su año. Una figura que vale más por su edad que por la marca puede ir mejor con las antigüedades, y las figuras pintadas y esmaltadas, como las de Lladró, van con la porcelana.

La joyería Swarovski y los cristales que montan otras marcas:

son dos compras distintas. Los collares y aretes con el nombre Swarovski son casi siempre de metal enchapado, en rodio para el tono plateado o en baño dorado, con cristales tallados por la misma marca y el cisne en el broche o en una plaquita. Mucha bisutería, carteras y vestidos de otras casas llevan piedras sueltas de Swarovski, y las piezas más viejas lo decían en una etiqueta de “crystals from Swarovski”. Pueden estar bien hechas, pero no son joyería Swarovski ni llevan el cisne, y el anuncio debe aclarar cuál es.

Swarovski en manos de su segundo dueño:

pierde valor más rápido como joya que como cristal en una repisa. La joyería Swarovski nueva en Guatemala arranca cerca de Q700 por unos aretes pequeños y pasa de Q2,000 en una pulsera tipo tenis o un collar llamativo. Usada recupera apenas una fracción, porque los mismos diseños siguen a la venta por años y el enchapado ya perdió algo de brillo. Entre las figuras, los animalitos Silver Crystal comunes que ya no se fabrican salieron en cantidades enormes y se consiguen baratos aunque traigan caja, mientras que una edición anual SCS con su caja y sus papeles conserva mucho más de lo que costó.

El logo en la base y las uniones que lo rodean:

dicen lo que una foto no muestra. Las figuras auténticas llevan una marca grabada diminuta: la SC en bloque en las primeras Silver Crystal, el cisne desde finales de los ochenta y un cisne dentro de un octágono en las más recientes. Que falte el logo no prueba que sea falsa, porque algunos adornos antiguos salieron así, y tenerlo tampoco prueba mucho. Fíjate en que las facetas se junten en puntas nítidas, que no haya burbujas dentro del cristal y que la pieza pese en la mano; las imitaciones de vidrio barato pesan poco y se ven opacas. Un despostillado mínimo en una arista no se puede pulir y se lleva casi todo el interés de un coleccionista. Gira la pieza bajo una lámpara y mira cada unión: el pegamento viejo cede, se caen orejas y colas, y un arreglo casero se nota como una línea turbia o dispareja. La caja azul con relieve debe traer una etiqueta con el nombre de la pieza que va adentro. El certificado vale menos de lo que parece, porque en Silver Crystal es genérico y se puede pasar de una figura a otra. En la joyería, revisa el broche y la parte de atrás de cada engaste, donde el enchapado se pela primero, y cuenta las piedras.

Una figura que se vende con su propia caja:

vale más que la misma pieza envuelta en una toalla. Fotografía el logo enfocado, la etiqueta de la caja y cada unión, y copia en el anuncio el nombre y el número de referencia de esa etiqueta para que el coleccionista lo compare con la serie. Di si algo se volvió a pegar, si la caja es de reemplazo o si el certificado llegó de otro lado. En joyería, enseña el broche y el cisne, da el largo de la cadena o la medida del anillo y menciona la bolsita o el estuche. Quien viene desde Jutiapa por una edición anual va a querer verla salir de su molde y volver a entrar, la prueba más rápida de que caja y pieza son pareja.