Deportes Acuáticos

Compra y vende equipo de deportes acuáticos en Guatemala.

El agua en Guatemala tiene dos caras. En el Pacífico, las playas de arena negra de El Paredón y Sipacate revientan duro en la orilla en un mar tan tibio que basta una licra, y como casi no hay dónde comprar nada de surf, la parafina, el leash y el kit de reparación bajan con cada surfista. En el lago de Atitlán el agua está quieta hasta que el Xocomil se levanta pasado el mediodía, y por eso el kayak y la tabla de paddle salen de madrugada. Tablas, kayaks y equipo de buceo se ofrecen nuevos y usados, a menudo de surfistas que ya dejaron la tabla de espuma.

La tabla de surf que perdona la orilla de El Paredón:

al principio, casi ninguna. La costa de Sipacate a Champerico es beach break sobre arena volcánica, pesado cuando entra un swell del sur y cerrado en la orilla. Quien empieza va en una tabla de espuma larga, que flota, rema fácil y no lastima cuando te pega; los instructores de esa costa dicen que el error más común es soltarla antes de tiempo. Después viene una funboard o una mid-length con volumen para agarrar la ola temprano. La tabla corta dura vale la pena cuando ya pasas la reventazón por debajo sin que el mar te devuelva a la playa. Las tablas están en surf, y las cometas para el viento de verano en Sipacate, en kitesurf.

Kayaks y tablas de paddle en Atitlán antes del Xocomil:

el lago amanece como espejo, y desde el mediodía el Xocomil levanta olas que inundan un kayak o botan al que va parado en la tabla. El sit-on-top es el kayak de siempre en el lago: desagua solo, uno se vuelve a subir después de voltearse y lleva una bolsa seca hasta Santa Cruz La Laguna. El de cabina cerrada va más derecho y moja menos, pero cuesta vaciarlo con el lago picado y le queda mejor al agua protegida del Río Dulce. Los dos están en kayak. Una tabla de paddle surf inflable se enrolla en una mochila que cabe en el baúl o en la lancha, cosa que una rígida nunca hará, aunque va más lenta y se dobla con viento. En el lago también se bucea, y a esa altura la computadora de buceo debe configurarse para altitud, función que no todos los modelos sencillos traen. Visor, snorkel y aletas se compran usados sin problema en buceo y snorkel; un regulador usado debe pasar por un técnico antes de entrar al agua.

Alquilar tabla por semana o tener la propia:

alquilar una tabla de surf en los pueblos del Pacífico anda por los Q150 al día o Q750 a la semana, y contra esa cifra hay que medir lo que piden por una usada. El que baja casi cada mes surfea lo que quedó en el rack, y una funboard usada con las reparaciones bien selladas pronto sale más barata que el alquiler. Las de espuma pierden valor más rápido, porque las de aprendizaje regresan con la piel rota y las quillas dobladas; una tabla dura sana sostiene su precio hasta que alguien tiene que explicar un quiebre.

Cómo leer los golpes de una tabla de surf usada:

mira a lo largo del alma buscando un quiebre: es la marca de una tabla que ya se dobló y por ahí se va a partir. Aprieta el deck donde van los pies; si hay zonas blandas y hundidas, la espuma de abajo ya cedió. Las manchas cafés bajo la fibra delatan un golpe viejo que dejó entrar agua antes de sellarse. Revisa grietas en las cajas de quillas y busca ampollas en un deck que se quedó sobre la arena negra caliente o dentro de un carro al sol. En un kayak plástico, busca rayones hondos en la quilla, grietas junto a los desagües y los anclajes del asiento, y plástico opaco por el sol. En una tabla inflable, pasa la mano por las costuras de los cantos, revisa la válvula y las agarraderas, e ínflala junto con el vendedor cuando se vean.

Litros, quillas y una cita temprano en la arena:

pon el largo, el ancho y el grosor que trae escritos la tabla y su volumen en litros, porque el comprador escoge por volumen según su peso. Di qué sistema de quillas usa y si van incluidas, cuenta cada reparación y fotografía el deck, el fondo, los dos cantos, la punta y la cola. Una tabla de paddle se vende mal sin su bomba y su leash. Quien baja a El Paredón a recoger una tabla va a querer remarla mar adentro con la primera luz, con el viento todavía de tierra, así que ofrece verse temprano con la tabla ya parafinada y el leash puesto.