Zapatos De Niña
Compra y vende zapatos de niña en Guatemala.
En Guatemala los zapatos llegan de Estados Unidos, de México y de Europa, así que la misma niña puede calzar 13 en una caja, 19 en otra y 31 en la siguiente. Eso pesa más con los zapatos de niña, nuevos o usados, porque casi siempre le quedan chicos antes de gastarse: los de correa del colegio rara vez le duran más de un ciclo escolar, y un par de fiesta con brillantina puede pasar por tres cumpleaños. Antes de ir a ver un par, pídale a quien lo vende el largo por dentro en centímetros, la única medida que no cambia con la caja.
Zapatos de correa, balerinas, sandalias y zuecos:
cada uno resuelve algo distinto en un pie chiquito. El zapato cerrado con correa de hebilla o de velcro sobre el empeine no se sale en el recreo, y por eso es el de colegio. La balerina se ve más arreglada, pero solo agarra en el talón y la punta; en un pie angosto se sale al correr; va mejor con niñas grandes y para salir. Los zuecos de espuma tipo Crocs se lavan en el chorro y les sirven a las más pequeñas, aunque con lo flojos que quedan no son para correr. Las zapatillas de ballet vienen de cuero o de lona, y para empezar se suele usar suela completa antes de pasar a la suela partida, que dobla más fácil. El vestido que va con ellos está en ropa de niña, los moños en accesorios de niña y los tacos del hermano en zapatos de niño.
Un 13, un 19 y un 31 en el mismo pie:
es lo que puede salir en una zapatería guatemalteca. Las marcas de Estados Unidos usan su propia numeración infantil, las mexicanas numeran por el largo del pie en centímetros y los pares europeos van de los veintitantos a los treinta y tantos. Las tablas de cada marca difieren en medio número, así que no compre solo por la talla. Mídale el pie a la niña parada, con el talón contra la pared, y busque un zapato un poco más largo por dentro: lo justo para crecer sin que se le levante el talón al caminar. Vea también la suela. Muchos zapatos de fiesta y balerinas baratas traen plástico liso que resbala en el piso cerámico; el hule con dibujo agarra. Nuevos, la mayoría de pares de diario, sea un zapato escolar de correa, unas sandalias de marca o unos tenis lisos, andan entre Q250 y Q400, y las sandalias plásticas de personajes empiezan abajo de Q100. Una niña pequeña puede necesitar el número siguiente más de una vez al año, así que un par que dejó de quedarle a medio año suele conservar casi toda la suela. A un par usado póngale precio por lo que le queda de suela y de punta, no por lo que costó en la caja.
Brillantina, hebillas y Crocs que a lo mejor no son Crocs:
es donde un par usado enseña sus años o su origen. La brillantina se cae en la punta y en los costados de adentro, donde chocan los pies, y no vuelve. En un zapato de correa, vea los agujeros: si ya se estiraron como ojales, la correa se apretó en un pie que ya no cabía. En las balerinas, revise que el material no se esté despegando de la suela en la punta. Si la suela está lisa justo adelante, es de frenar la bici o el scooter con el pie, y de ahí se rompe rápido. Los zuecos de espuma son los más copiados. Los Crocs originales se sienten livianos, un poco suaves, y ceden al apretarlos; las copias pesan más, son más tiesas y muchas veces huelen fuerte a plástico. En un par original la tira del talón gira sin trabarse, el botón redondo del logo se ve nítido y la marca va grabada en la suela.
Largo de plantilla, suelas y agujeros de la hebilla en el anuncio:
le ahorran un viaje en vano a quien compra. Ponga la talla tal como viene impresa y en qué sistema está, y luego el largo por dentro en centímetros; si la plantilla sale, póngala sobre una regla y tómele foto. Agregue fotos de las dos suelas juntas, de las puntas desde arriba y de la correa. Cuente cuánto tiempo los usó y para qué: un ciclo escolar de lunes a viernes no es lo mismo que un par de domingo. Una familia que venga de Jalapa o de Flores casi siempre trae a la niña, así que queden donde pueda dar unos pasos en piso duro, con las calcetas que usaría con ellos: un zapato que le queda bien estando parada se le puede zafar del talón apenas camine.