El Jícaro

Propiedades en El Jícaro, Guatemala.

Durante años, cada vez que crecía el Motagua, la gente de El Jícaro cruzaba en canoa para llegar a la carretera al Atlántico. En junio de 2026 se inauguró, en la entrada principal del pueblo, un puente de 440 metros que une a este municipio de El Progreso, Guatemala, con el kilómetro 98 de la CA-9 en invierno y en verano. El Jícaro queda en la orilla sur del río, en tierra seca donde el valor de una parcela depende del agua, y un canal de riego de 18 kilómetros recorre casi todo el municipio. Aquí se ofrecen fincas con riego por manzana, lotes de 10 por 20 metros en lotificaciones y casas de campo en El Jícaro rodeadas de limones y naranjos, sobre todo por El Paso de los Jalapas. Las viviendas familiares se concentran en la cabecera y en las aldeas Espíritu Santo, Las Ovejas y El Paso de los Jalapas.

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Sobre El Jícaro:

El municipio tiene 249 kilómetros cuadrados en la margen sur del valle del Motagua, y la cabecera está a 245 metros sobre el nivel del mar. En buena parte de su recorrido el río marca el límite norte, frente a San Agustín y San Cristóbal Acasaguastlán; al oriente colinda con Cabañas, ya en Zacapa, al sur con Jalapa y San Pedro Pinula, y al poniente con Guastatoya. De la capital lo separan 101 kilómetros y de Guastatoya unos 30. Se entra por dos lados: por el puente nuevo desde el kilómetro 98 de la CA-9, o por la RN-20 asfaltada, que cruza el municipio de punta a punta desde el lado de El Rancho, pasa por El Paso de los Jalapas y la cabecera y sigue hacia Cabañas y Zacapa. Cuando la CA-9 queda cerrada, el tránsito se desvía por la RN-20 y atraviesa el centro del pueblo. La antigua línea del ferrocarril de la capital a Puerto Barrios también corre por el municipio de occidente a oriente.

La mayoría de las familias siembra maíz y frijol para el consumo de la casa y completa el ingreso con jornales agrícolas de temporada. Unos pocos productores tienen extensiones grandes con riego, sembradas de tabaco, limón, papaya y mango, y las empresas agroexportadoras cultivan melón y sandía en terrenos mecanizados, donde contratan gente por jornal. El canal de riego cuenta con unos 1,430 usuarios registrados a lo largo de su recorrido. Muchos salen a trabajar todos los días a las agroindustrias de Río Hondo, Teculután y Cabañas, o a las maquilas de la capital, y buena parte de los jóvenes estudia el diversificado en Guastatoya, San Cristóbal o Chiquimula. La feria titular, dedicada al Niño Dios, se celebra del 20 al 26 de diciembre; además, de El Jícaro era José María Orellana, presidente entre 1921 y 1926, el gobierno que creó el quetzal.

El clima es semiárido y en los cerros domina el monte espinoso. El relieve va de inclinado a escarpado y la capa de suelo es roja y delgada, así que los cultivos se juntan en las vegas del río, que son a la vez las tierras más expuestas a él. La orilla del Motagua es zona de amenaza alta por inundación, y el plan de ordenamiento territorial no permite que la cabecera crezca hacia el río. La tormenta Agatha dañó en 2010 uno de los accesos del viejo puente El Palmo, y con los aguaceros fuertes el agua que baja de las meloneras sin cobertura llena cunetas y riachuelos e inunda las comunidades vecinas. Tres áreas protegidas quedan fuera del mercado: el Parque Regional Municipal Lo de China, donde se protege al escorpión o heloderma del Motagua, el Parque Regional Municipal Cerro de Jesús y la reserva natural privada Hacienda Los José Luises.

En el censo de 2018 el municipio tenía unos 13,100 habitantes, poco más de la mitad en área urbana. La mayor parte de la gente vive en la cabecera y en tres aldeas: Espíritu Santo, Las Ovejas y El Paso de los Jalapas. Espíritu Santo, muy cerca del pueblo, es la comunidad con más servicios después de la cabecera, y la municipalidad la perfila como su próxima centralidad. Solo la cabecera, El Paso de los Jalapas, Ojo de Agua y Espíritu Santo tienen red de drenajes, y en 2024 se pavimentaron con concreto 3.2 kilómetros de camino entre Las Ovejas y la colonia Mario Barrios Falla. Compran aquí sobre todo familias del lugar, gente que trabaja en la agroindustria de Zacapa, familias capitalinas que buscan una casa de campo en tierra caliente y productores que quieren tierra con riego.

Casas en El Jícaro:

Hay dos tipos de vivienda: la casa familiar en su propio terreno, dentro de la cabecera y las aldeas grandes, y la casa de campo en un terreno amplio y cercado, a las afueras. Una casa de campo en El Paso de los Jalapas ocupa 631 metros cuadrados de terreno con unos 100 de construcción y da a la carretera asfaltada que une El Jícaro con El Rancho. Otra se ofrece con cuatro ambientes de cuatro por tres metros con piso cerámico, baño y ducha, circulada con malla y con árboles de naranja, limón persa, mandarina, jocote y coco. Antes de cerrar trato, pregunte si la casa descarga a drenaje o a fosa y de dónde viene el agua.

Terrenos y Lotes en El Jícaro:

La Lotificación Buenos Aires vende lotes de 10 por 20 metros con agua potable, luz y drenajes, al contado o con enganche y entre 55 y 75 cuotas mensuales, según el área donde quede el lote. En El Paso de los Jalapas, del lado de El Rancho, hay lotes planos con luz y un proyecto de agua en marcha. Donde el plan municipal marca uso rural de vivienda se permiten casas unifamiliares y comercio menor; en las zonas agrícolas con mejoras se prohíbe la vivienda de alta densidad, y en las forestales de protección, cualquier vivienda. Si está comparando terrenos en venta en El Jícaro, empiece por la categoría de uso del suelo y la distancia al río.

Fincas en El Jícaro:

La tierra agrícola se vende por manzana y lo que sube el precio es el agua. Una finca de 45 manzanas registradas tiene 400 metros de frente cerca de la cinta asfáltica, sistema de riego instalado, dos pozos, sábila, milpa y limonar, casa, un bodegón amplio y energía trifásica, con dos líneas de alta tensión que la atraviesan. En El Paso de los Jalapas se ofrece en remate una finca de 25 manzanas. La tierra plana tiene además otro comprador: en La Palma se ofrece un terreno de cuatro manzanas, plano en un 70 por ciento, pensado para paneles solares, y el plan municipal reserva tierras ejidales de dos microrregiones para energía renovable. Una finca en venta en El Jícaro se evalúa primero por sus pozos o su acceso al canal, y después por su extensión.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Ya se puede llegar a El Jícaro todo el año?

    Sí. Desde junio de 2026 un puente de dos carriles y 440 metros, con banquetas a ambos lados, cruza el Motagua en la entrada principal y conecta con la CA-9 en el kilómetro 98. Antes, en invierno, las crecidas cortaban el paso y había que cruzar en canoa. La otra entrada es la RN-20 asfaltada, desde el lado de El Rancho o desde Cabañas y Zacapa.

  • ¿Qué revisar antes de comprar un terreno cerca del río o en las orillas del pueblo?

    Primero, si se inunda. La vega del Motagua y las tierras que quedan debajo de las meloneras se anegan, y ahí la municipalidad restringe la construcción. Pregunte en la municipalidad en qué categoría de uso está el terreno y si alguna parte es ejido municipal y no propiedad privada; luego confirme en el Registro de la Propiedad que la finca está inscrita a nombre de quien vende y que sus medidas coinciden con lo que usted recorre. Si colinda con la vía del tren a Puerto Barrios, averigüe hasta dónde llega el derecho de vía.

  • ¿Una parcela agrícola necesita acceso al canal de riego?

    Para sembrar algo más que maíz y frijol de temporal, sí, o un pozo propio. El canal de 18 kilómetros riega el melón, la sandía, la papaya, el tabaco y el maíz híbrido que se cultivan a su orilla. Pregunte si la parcela está inscrita como usuaria en la unidad de riego que administra el canal y recorra el ramal que llega hasta ella.

  • ¿Conviene buscar en la cabecera, en Espíritu Santo o en El Paso de los Jalapas?

    La cabecera tiene el centro de salud, bancos y cooperativas, educación hasta nivel universitario y transporte a todas las comunidades y a Guastatoya. Espíritu Santo queda a la par, tiene drenajes y es donde la municipalidad quiere que crezca su próximo centro. El Paso de los Jalapas es una aldea grande sobre la RN-20, con agua clorada, drenajes, feria propia y el camino más corto a El Rancho.

  • ¿El tránsito de la RN-20 afecta a las propiedades del pueblo?

    Puede afectar. Cada vez que se cierra la CA-9, el tránsito que va o viene de Zacapa, Chiquimula, Izabal y Petén se desvía por la RN-20 y pasa por el centro de El Jícaro. La municipalidad contempla franjas de aislamiento a lo largo de la carretera en los tramos donde todavía no hay casas, así que revise la ubicación de un lote a orilla de la ruta antes de planear construir hasta el borde.