San Rafael Pétzal

Propiedades en San Rafael Pétzal, Guatemala.

Antes de ser pueblo, Pétzal fue un trapiche: hacia 1790 el fraile Joseph de Camposeco era dueño del “trapiche y tierras de Pétzal”, y la caña sigue sembrándose aquí junto al maíz y el café. Hoy San Rafael Pétzal es el municipio más pequeño del departamento de Huehuetenango, Guatemala, un pueblo mam asentado en las laderas que miran al río Selegua, a 31 km de la cabecera departamental. Para entrar hay un solo camino de asfalto, angosto, que sube desde el kilómetro 280.5 de la Interamericana, y por ese mismo se sale. Lo que más se compra y se vende son terrenos de siembra y lotes para construir, medidos por cuerdas, además de casas familiares en el casco urbano y en las cuatro aldeas. Aquí la pendiente, el agua y el límite municipal pesan más que el tamaño del terreno.

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Sobre San Rafael Pétzal:

El municipio colinda al norte con San Juan Atitán, al sur con Santa Bárbara, al oriente con San Sebastián Huehuetenango y al poniente con Colotenango. Desde la cabecera departamental se va por la CA-1 rumbo a La Mesilla y la frontera con México; pasando el puente San Juan, en el kilómetro 280.5, se toma la HUE-09, que atraviesa un tramo de San Sebastián y sube tres kilómetros y medio hasta el pueblo. Es una carretera estrecha, de doble vía, y no hay otra entrada para vehículos, de modo que basta un derrumbe para dejar incomunicado al pueblo. En 2019, un deslave en el kilómetro 279 obstaculizó el paso y afectó a unas 10 mil personas. Los buses y microbuses no tienen horario fijo; el que resuelve el día a día es el tuk-tuk, que sube y baja entre el pueblo y la Interamericana. La capital queda a 288 km.

Es un municipio joven, y sus linderos han cambiado. Pétzal Grande era aldea de Colotenango hasta el 21 de mayo de 1890, cuando se elevó a municipio con el nombre de San Rafael; en la primera mitad del siglo XX volvió a quedar anexado a Colotenango y no recuperó la categoría hasta abril de 1947. Después, la aldea Shémal pasó a Colotenango, y en 1969 se sumó Santa Isabel, que se segregó de San Juan Atitán y que ya en 1770 era un pueblo de 450 personas. El nombre viene del mam: petz es tortuga y al, gran peso, así que Pétzal quiere decir tortuga de gran peso. Las aldeas son Tuisnainá, El Oratorio, Xechul y Santa Isabel, y alrededor hay caseríos como Tuismeyná, Tultzalaj, Ixquichbé o Hiedra Colorada, más decenas de labores repartidas por los cerros.

La vida gira alrededor de la parcela. El maíz y el frijol son para la casa, y se siembra también trigo, haba, camote, cítricos, café y caña de azúcar. Casi toda la tierra cultivada es propia y no arrendada, y la mayor parte son microfincas que van de una cuerda a menos de una manzana. Ya en 2006, casi una de cada cuatro familias tenía a alguien viviendo fuera del municipio, sobre todo por falta de trabajo. En el casco urbano se concentran la municipalidad, el juzgado de paz y el mercado, y ahí se celebran las dos ferias del año: la de San Antonio de Padua, del 6 al 10 de mayo, y la titular de San Rafael Arcángel, del 20 al 24 de octubre. El 96 por ciento de la población es mam, y las mujeres visten güipil rojo con blanco y corte rojo con negro.

El pueblo está a 1,739 metros, en las faldas de los Cuchumatanes, y el terreno cae en pendiente hacia todos lados. En buena parte de la zona baja la inclinación va del 32 al 45 por ciento, y el plan municipal considera que más del 80 por ciento del territorio tiene vocación forestal, con amenaza de deslizamientos, inundaciones y erosión. La tierra plana y con posibilidad de riego está en la orilla del Selegua y en el fondo de los pequeños valles de los ríos Chanjón, Secheu, Ocho, Valentón y Axolá. En el municipio hay 27 nacimientos de agua, y en 2019 el bosque todavía cubría el 44 por ciento del territorio. Quienes compran aquí son, en su mayoría, familias del mismo municipio y de los pueblos vecinos sobre la carretera.

Casas en San Rafael Pétzal:

La vivienda tradicional es de adobe. A mediados de la década de 2000, más de ocho de cada diez casas tenían paredes de adobe, casi todas con techo de teja o de lámina, y el block era todavía minoría. Si está viendo casas en venta en San Rafael Pétzal, revise antes que nada las paredes de adobe en terreno inclinado, buscando grietas y hundimientos. Los servicios dependen mucho de la ubicación: en el casco urbano y las aldeas cercanas prácticamente todas las casas tienen agua entubada y luz, y unas dos de cada tres están conectadas al drenaje; más lejos, el agua llega al 85 por ciento de las viviendas y el drenaje apenas al 30. El agua viene de nacimientos y no recibe tratamiento, así que pregunte cómo la maneja la familia y si la calle está en la red que se piensa conectar a la planta de tratamiento proyectada a orilla de la CA-1.

Terrenos y Lotes en San Rafael Pétzal:

Las parcelas son pequeñas y se cotizan por cuerda; muchas propiedades familiares no llegan a una manzana. La mejor tierra para sembrar está en las vegas del Selegua y en el fondo de los valles, donde el plan municipal ve potencial de riego, pero ahí mismo es donde se inunda. En las laderas, un terreno puede salir barato y aun así ser difícil de construir, porque el plan de ordenamiento territorial 2020-2032 regula la construcción en zonas con amenaza de deslizamiento o de inundación. Antes de cerrar trato por terrenos en venta en San Rafael Pétzal, recorra el camino de acceso en pleno invierno, evalúe la pendiente con un albañil o un ingeniero y averigüe cuál es el nacimiento más cercano y quién tiene derecho sobre él.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Cómo se llega a San Rafael Pétzal?

    Desde Huehuetenango se toma la CA-1 hacia La Mesilla. Después del puente San Juan, en el kilómetro 280.5, se cruza a la HUE-09, que sube tres kilómetros y medio de asfalto angosto hasta el pueblo. En total son 31 km desde la cabecera departamental. Como los buses pasan sin horario fijo, la mayoría de la gente baja y sube en tuk-tuk.

  • ¿En qué municipio está inscrito realmente el terreno?

    Es lo primero que hay que aclarar, porque el mapa ha cambiado varias veces. Shémal pasó a Colotenango, Santa Isabel llegó desde San Juan Atitán en 1969, y durante años todo el pueblo fue legalmente aldea de Colotenango. Una escritura antigua puede mencionar un municipio distinto del que hoy cobra el IUSI. Pida a un notario que revise la finca en el Registro de la Propiedad, compárela con el catastro municipal y confirme que la parcela no está dentro de lo que el plan municipal clasifica como tierras comunitarias.

  • ¿Conviene comprar en las vegas del río Selegua?

    Es la tierra más plana y la que mejor se puede regar, por eso se aprecia para la siembra. También es la que alcanza el río cuando crece. Como el plan municipal regula la construcción en zonas inundables, consulte en la municipalidad cómo está clasificado el terreno antes de proyectar una casa, y pregunte a los vecinos hasta dónde ha llegado el agua.

  • ¿Cómo está el servicio de agua y drenaje?

    El agua entubada sale de nacimientos de la zona y llega a casi todas las viviendas del pueblo y sus alrededores, pero no se clora ni se trata. Alrededor de un tercio de las casas del municipio tiene drenaje, y está previsto conectarlo a una planta de tratamiento junto a la CA-1. En los caseríos más alejados la cobertura baja, así que verifique qué servicios tiene la propiedad en lugar de darlos por hechos.

  • ¿Qué se puede sembrar en una parcela de aquí?

    Maíz y frijol se siembran en casi todo el municipio, junto con trigo, haba, camote y cítricos. Los cultivos permanentes son el café y la caña. En las pendientes fuertes, que son la mayor parte del territorio, la tierra rinde más con árboles y cultivos permanentes que con siembras de temporada, y el riego solo es viable en las vegas.