Momostenango
Propiedades en Momostenango, Guatemala.
Cuando el calendario maya de 260 días llega al Wajxaqib’ B’atz’, los ajq’ijab’ suben a los altares de Momostenango a renovar sus cargos, y hoy los acompañan guías espirituales de muchos otros pueblos del altiplano. Por esa celebración se conoce a este municipio del noroeste de Totonicapán, en Guatemala, aunque lo que mueve la vida diaria es la lana: los ponchos y chamarras de sus telares de pie se usan en toda la tierra fría del país y también se exportan. La cabecera está a 2,204 metros, en un valle al que se baja después de cruzar un cerro de pinos desde San Francisco El Alto. Siete de cada diez momostecos viven en aldeas y caseríos. Entre los inmuebles en Momostenango hay casas de block de dos y tres niveles en los barrios del pueblo, casas de adobe con terreno en el área rural, apartamentos y cuartos en alquiler y lotes que se negocian por cuerda.
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Sobre Momostenango:
Momostenango ocupa la esquina noroeste de Totonicapán. Colinda al norte con San Bartolo, Santa Lucía La Reforma y Malacatancito, este último ya en Huehuetenango; al oriente con Santa María Chiquimula; al sur con San Francisco El Alto y Totonicapán, y al poniente con San Carlos Sija, de Quetzaltenango. La entrada habitual es desde la Interamericana pasando por San Francisco El Alto, donde la carretera sube entre pinos y cipreses y luego baja al valle de la cabecera, unos 15 kilómetros en total. La capital queda a 205 kilómetros, unas tres horas en carro, y la cabecera departamental a 31. En el lado poniente del municipio, la aldea Pologuá está sobre la misma Interamericana.
La mayoría de familias siembra para el consumo de la casa: maíz, frijol y trigo en parcelas pequeñas, junto con papa, repollo, arveja, aguacate y durazno. En casi todas las comunidades se crían cerdos y gallinas, para comer o para vender en la cabecera. Las comunidades más bajas y templadas, como Xequemeyá, Patulup y Canquixajá, dan café, naranja, limón, caña y yuca, algo imposible en los valles fríos que las rodean. La fama del municipio, sin embargo, viene de la lana: las chamarras, ponchos y alfombras se tejen en telares de pie anchos, muchas veces entre dos tejedores, después se lavan y se pisan en las aguas termales para cerrar el tejido y se cepillan hasta dejarlas suaves, y la cooperativa Copitem saca parte de la producción al extranjero. El domingo es día de plaza y la gente de las comunidades más lejanas viaja de madrugada para vender y hacer las compras de la semana.
El terreno va de 1,800 metros en el nororiente hasta 3,300 metros en el cerro Tená, al poniente, donde la cumbre reparte el agua entre las cuencas del Samalá y del Chixoy; casi todos los 49 ríos y quebradas del municipio terminan en el Chixoy. El invierno va de mediados de mayo a octubre y deja alrededor de 1,200 milímetros al año, aunque el norte es mucho más seco, con 400 a 800. En el pueblo la temperatura media ronda los 15 °C y de noviembre a febrero el frío aprieta, con noches de enero por debajo de 6 °C. A medio kilómetro del centro, en el barrio Patzité, están los Riscos de Momostenango, un parque nacional de agujas de roca que la erosión fue labrando en la ladera; hay formaciones más pequeñas en Santa Catarina y Santa Ana. El municipio tiene además cinco nacimientos de agua caliente, entre ellos Pala Grande, Palá Chiquito y Payaxú.
En 2018 Momostenango tenía 105,617 habitantes, una de las poblaciones municipales más grandes del país, en su mayoría maya k’iche’. El casco urbano se organiza en cuatro barrios, Patzité, Santa Ana, Santa Catarina y Santa Isabel, y tanto Santa Isabel como Santa Catarina tienen más vecinos que el centro mismo. Fuera del pueblo hay catorce aldeas, como San Vicente Buenabaj, Tierra Colorada, Chinimabé y Xequemeyá, y decenas de caseríos, entre ellos Pasuc y Pueblo Viejo, el sitio a ocho kilómetros donde estuvo el asentamiento original. Aquí nació el poeta Humberto Ak’abal, que escribía en k’iche’ y en español, y la feria de Santiago Apóstol se celebra del 21 de julio al 4 de agosto. Quienes compran son sobre todo familias del propio municipio, y los visitantes que llegan por las ceremonias y por los Riscos sostienen algunos hospedajes y comedores cerca del centro.
Casas en Momostenango:
En las aldeas predomina la casa tradicional, con cimientos de piedra, paredes de adobe, techo de teja de barro, puertas y ventanas de madera y piso de baldosa de barro, de tierra o de torta de cemento. En los barrios del casco urbano y en algunas comunidades grandes ya se impone otro modelo: dos o tres niveles de block o ladrillo con terraza fundida, piso de cemento o granito y puertas y ventanas de metal. Hay casas de este tipo con varias habitaciones en el primer nivel que se pueden alquilar aparte mientras la familia vive arriba. Una casa de adobe sigue siendo buena compra si las paredes y la madera del techo han aguantado bien el invierno. Si busca casas en venta en Momostenango, pregunte cómo se comporta el agua en verano y revise la escritura en el Registro antes de cerrar el trato.
Alquileres en Momostenango:
Lo que más se alquila son apartamentos y cuartos en las zonas del pueblo, por ejemplo en la zona 4, más que casas completas. Le convienen a quien quiere tener cerca la plaza del domingo, los colegios y el centro de salud sin depender del transporte desde una aldea. La gente que viene al Wajxaqib’ B’atz’, a la feria de julio o a conocer los Riscos encuentra hospedajes y casas para estancias cortas a una o dos cuadras del centro. Para alquilar en los meses fríos, conviene preguntar si hay agua caliente y cuánto sol recibe la vivienda por la mañana.
Terrenos y Lotes en Momostenango:
Se ofrecen sobre todo dos tipos de terreno: lotes dentro y alrededor de los barrios del pueblo y parcelas familiares en las aldeas, que a menudo se miden por cuerda. Hacia Xequemeyá y las comunidades bajas una parcela puede dar café o cítricos, mientras que las tierras altas del poniente son frías y quebradas, así que camine el terreno y calcule cuánto se puede aprovechar de verdad. Antes de comprar terrenos en Momostenango, consulte en la municipalidad cómo clasifica la parcela el plan de desarrollo y ordenamiento territorial 2019–2032, que divide el municipio en suelo urbano, de expansión urbana, de protección y uso especial, y rural. Los Riscos son parque nacional, de modo que conviene revisar bien los límites si el lote queda cerca del barrio Patzité. Pida escritura inscrita en el Registro de la Propiedad y no solo un derecho de posesión, y confirme que el agua y la luz pueden llegar hasta el terreno.
Preguntas frecuentes:
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¿Cómo se llega a Momostenango?
Desde la Interamericana se toma el desvío a San Francisco El Alto, se atraviesa el pueblo y se sigue la carretera que cruza el cerro y baja al valle, unos 15 kilómetros. Desde la capital son 205 kilómetros, cerca de tres horas de camino.
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¿Qué es el Wajxaqib’ B’atz’?
Es el día 8 B’atz’ del calendario k’iche’ de 260 días, cuando los ajq’ijab’ renuevan sus cargos y se inicia a nuevos guías espirituales. Como el ciclo dura 260 días, la fecha cambia cada año. El altar del cerro Paclom es el lugar más conocido de la celebración.
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¿Qué tan frío es el clima?
La media del pueblo anda por los 15 °C. Entre noviembre y febrero las noches son frías de verdad y en enero bajan de 6 °C, por eso pesan tanto unas paredes sólidas y el agua caliente.
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¿Qué día es la plaza?
El domingo, cuando el centro se llena de vendedores y compradores de todo el municipio. Es buen día para preguntar a los vecinos por lotes o casas que se estén vendiendo en el lugar.
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¿Qué debo revisar antes de comprar un terreno?
La categoría de la parcela en el plan de ordenamiento municipal, la pendiente, que la escritura esté inscrita y libre de gravámenes, cómo queda el camino de acceso en invierno y de dónde saldrán el agua y la luz.