Santa Ana

Propiedades en Santa Ana, Guatemala.

El pueblo de Santa Ana se ha cambiado de lugar tres veces, y la última fue por el lodo: donde hoy está el barrio Buena Vista el suelo era tan fangoso que los vecinos se fueron a vivir alrededor de la iglesia nueva, en el cerrito donde sigue el centro. Es un municipio del centro de Petén, Guatemala, tendido a lo largo de la CA-13 a 21 kilómetros de Flores, a quince minutos en carro. Esa cercanía define el mercado. En las orillas del casco hay lotificaciones que venden terrenos en cuotas y se anuncian a minutos del aeropuerto y de la isla. En los barrios salen casas familiares en lotes amplios, y más allá la sabana y los potreros se negocian por manzana y por caballería.

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Sobre Santa Ana:

El municipio ocupa 1,008 kilómetros cuadrados de la planicie central de Petén y colinda con Flores al norte, con Dolores al oriente y al sur, y con San Francisco al poniente. La CA-13 lo atraviesa de punta a punta. Desde la capital son 461 kilómetros, de seis a siete horas por la carretera al Atlántico y luego hacia el norte por Río Dulce, Poptún y El Chal. En el Cruce de Santa Ana la ruta se abre hacia La Libertad, San Francisco y Poptún, y un tramo asfaltado comunica también con San Benito. Para tomar un avión, hacer compras grandes o sacar un trámite, la gente sube a Santa Elena.

El primer pueblo estuvo en la sabana de Ixponé, hoy aldea Santa Ana Vieja, donde todavía se ven un corral de piedra y las ruinas de calicanto de la casa del cura. Según la tradición, en 1837 una señora de origen mexicano llevó hasta allí la imagen de Santa Ana que le dio nombre al pueblo. Hacia 1890 el poblado ya estaba en lo que hoy es el barrio Buena Vista, donde queda un aljibe de calicanto; Buena Vista fue caserío aparte hasta 1991, cuando pasó a ser barrio de la cabecera. La mitad de la gente vive en el casco y la otra mitad en aldeas y caseríos. Se vive del maíz, el frijol y la caña, del engorde de ganado, de los marranos de traspatio y de los servicios. Casi todos hablan español, hay comunidades q’eqchi’es, y la feria grande es la de Santa Ana, el 26 de julio, con alboradas y peregrinaciones a la imagen.

Casi todo el territorio es plano: sabanas abiertas con manchones de bosque, lomas bajas y vallecitos entre ellas. El agua se junta en aguadas como las de Buena Vista, Nitzam y Sajalal y en las lagunetas Ijá y Oquevix, y los ríos Bucut, Chiquibul y San Martín cruzan el municipio. Lo difícil es el suelo: delgado, ácido y pobre, con aluminio que no deja a la planta aprovechar el fósforo ni el nitrógeno. Por eso la milpa pide abono y las cosechas dependen mucho del tiempo, mientras que el potrero aguanta mejor. Lo plano, además, drena despacio, y con aguaceros fuertes se han inundado viviendas del barrio El Centro.

Fuera del casco hay dos lugares que muestran lo distinto que puede ser el municipio. En el kilómetro 443 de la CA-13, en Santa Ana Vieja, está la Cooperativa Nuevo Horizonte, fundada en 1998 por excombatientes de las FAR tras la firma de la paz. Hoy recibe visitantes en la laguna Oquevix para nadar, pescar o pasear en cayuco, y ha estado entre los ganadores del premio nacional de turismo responsable. Hacia la cuenca del río Mopán, la acrópolis de Chilonché se levanta 15 metros sobre los potreros, uno de los más de doce sitios mayas del municipio. Quien compra en Santa Ana suele ser una familia del lugar que quiere construir, alguien de Flores o Santa Elena que busca su lote cerca, o un ganadero que necesita más potrero.

Casas en Santa Ana:

Las casas que salen a la venta están en los barrios de siempre, alrededor del centro, y en calles más nuevas como el barrio Nueva Lotificación, sobre la calle que lleva al Instituto Nacional. Casi todas son de un nivel y con bastante terreno: una de dos dormitorios en 419 varas cuadradas sobre la 5a calle, otra de tres dormitorios a pocos minutos de la calle a Los Naranjos, con garaje para tres carros. Al buscar casas en venta en Santa Ana, Petén, conviene revisar el terreno con el mismo cuidado que la construcción. Pregunte por dónde corre el agua cuando llueve, de dónde viene el agua de la casa y si la escritura está inscrita a nombre de quien vende.

Terrenos y Lotes en Santa Ana:

La mayor parte del suelo para construir sale de lotificaciones en las orillas del pueblo. La lotificación Las Flores, junto a la finca La Potra y a 900 metros de la ruta principal, ofrece lotes de 10 por 20 metros; otros proyectos se anuncian a cinco minutos del centro, a diez del aeropuerto Mundo Maya y a quince de la isla de Flores. Lo normal es apartar con una reserva pequeña y pagar el resto en mensualidades sin intereses, en menos de dos años. También salen lotes sueltos más grandes, de 12 por 24 o de 30 por 30 metros. Estos terrenos en venta en Santa Ana están pensados para quien va a construir, así que antes de firmar pida por escrito la fecha de entrega de la escritura individual, confirme si el agua y la energía llegan hasta el lote o corren por su cuenta, y recorra la calle a pie para ver si ya está abierta.

Terrenos Comerciales en Santa Ana:

El frente a la CA-13 es un mercado aparte. Sobre la salida hacia Flores se ofrecen terrenos con luz y agua potable a la orilla, una lotificación reserva lotes comerciales a la par de la carretera, y ha estado en venta un terreno comercial de 6,000 metros cuadrados. Lo que les da valor es el tráfico que pasa por el Cruce de Santa Ana. Antes de proyectar un local junto al asfalto, verifique el derecho de vía y pregunte en la municipalidad qué licencia pide el negocio que tiene en mente.

Fincas Ganaderas en Santa Ana:

Fuera del casco, la tierra se cuenta en manzanas y caballerías. Con frecuencia aparecen parcelas de cinco a diez manzanas, unas totalmente planas, otras con algunos cerros, y algunas con escritura inscrita y camino para todo tipo de vehículo. Las fincas medianas, de dos a cuatro caballerías, traen aguadas, energía eléctrica, un corralito para trabajar el ganado y una mezcla de potrero, montaña y guamil. En el extremo grande hay una finca ganadera de 14 caballerías sobre la ruta a San Francisco. Para quien busca fincas en venta en Petén cerca de Santa Ana, las aguadas pesan tanto como la extensión: pregunte si guardan agua todo el verano, cuánto del terreno ya está empastado y en qué estado están cercos y portones.

Preguntas frecuentes:

  • ¿A qué distancia queda Santa Ana de Flores y Santa Elena?

    El casco está a 21 kilómetros de Flores por la CA-13, un cuarto de hora en carro, y el aeropuerto Mundo Maya, en Santa Elena, queda todavía más cerca. La capital está a 461 kilómetros, entre seis y siete horas pasando por Río Dulce y Poptún. Si trabaja o estudia en Santa Elena, vivir en Santa Ana es una opción real.

  • ¿Se puede comprar un lote en cuotas en Santa Ana?

    Sí. Las lotificaciones de aquí suelen pedir una reserva pequeña y repartir el saldo en mensualidades sin intereses, muchas veces en menos de dos años. Revise que el contrato diga el número y las medidas del lote, qué pasa si se atrasa en un pago y que la escritura a su nombre se entrega al cancelar la última cuota.

  • ¿Qué debo revisar antes de comprar tierra rural en Santa Ana?

    Empiece por lo que hay en el terreno. En el municipio se conocen más de una docena de sitios mayas, varios en potreros y tierras de cultivo, y los montículos son patrimonio protegido: no se pueden aplanar ni construir encima, así que recorra toda la parcela antes de hablar de precio. Después vea de dónde viene la tierra. Buena parte pasó por cooperativas como Nuevo Horizonte y CELEDUC o por parcelamientos como La Unión II y El Buen Retiro, y una parcela puede estar en posesión, a nombre de la cooperativa o con un título desmembrado de una finca mayor. En el Registro de la Propiedad, el número de finca debe mostrar quién es el dueño, cuánto mide y qué gravámenes tiene.

  • ¿Sirve la tierra de Santa Ana para sembrar?

    Sirve mejor para ganado que para cultivos. Los suelos de sabana son delgados y ácidos, así que el maíz y el frijol piden abono y una racha seca baja la cosecha enseguida. Lo que más se vende son potreros con aguadas que no se secan.

  • ¿Se inunda Santa Ana?

    El pueblo es plano y con aguaceros fuertes se han inundado casas del barrio El Centro. En cualquier lote, fíjese hacia dónde corre el agua cuando cae un chaparrón, pregunte a los vecinos cómo les fue en la última tormenta fuerte y, si la calle está baja, levante el piso y haga buenos drenajes.