El Chal

Propiedades en El Chal, Guatemala.

En El Chal hay casas levantadas sobre montículos de la ciudad maya que ocupó este valle mucho antes de que existiera el pueblo, y al sur del casco urbano la acrópolis sigue cubierta de monte. El pueblo, en cambio, es nuevo. Empezó como el paraje donde dormían las caravanas que iban de Dolores a Flores y no se convirtió en municipio de Petén, Guatemala, hasta 2014. Hoy vive del ganado y de la leche, sobre la CA-13 y a unos 50 km al sur de Flores. La oferta se reparte entre casas y terrenos en El Chal cerca de la carretera, lotificaciones nuevas que se venden a plazos en las orillas y fincas en producción en los alrededores.

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Sobre El Chal:

El Chal ocupa el sur de la cuenca de Petén y colinda con Santa Ana al norte, Dolores al este, Poptún al sur, Sayaxché al oeste y San Francisco al noroeste. La cabecera está sobre la CA-13, la carretera que une Petén con el resto del país, a unos 47 km por carretera de Flores, Santa Elena y el aeropuerto Mundo Maya. Todo lo que va hacia Poptún o la capital pasa por el centro, y por eso los comercios se concentran a la orilla de la ruta y en las cuadras inmediatas. Fuera de la CA-13 los caminos del municipio son de terracería. Por ellos se llega a las aldeas y caseríos: El Quetzalito, El Poxte I, San Rafael Amatitlán, La Oriental, Cooperativa Las Flores, Unión Bayer y otros.

El nombre ya figura en una acuarela colonial de 1735, aunque durante siglos aquí solo hubo un rancho de palma donde los viajeros pasaban la noche juntos para no correr riesgos en la selva. Las primeras familias llegaron a finales de los años cuarenta, desde Santo Toribio, Alta Verapaz, Zacapa, la Costa Sur y el Oriente, y muchas más vinieron cuando se abrió la carretera entre Poptún y Flores en los cincuenta. El FYDEP trazó y niveló las calles del pueblo en 1981. El agua entubada llegó en 1987 y la luz eléctrica tuvo que esperar hasta el año 2000. Hoy el municipio ronda los 14,000 habitantes, unos pocos miles en la cabecera, y la gran fecha del año es la feria de San José, en marzo, que se organiza junto con los ganaderos.

La economía es del campo. Los pequeños productores sacan dos cosechas de maíz y frijol al año y siembran pepitoria para vender, mientras que la ganadería ha crecido tanto que El Chal es hoy el mayor productor de leche de Petén. El paisaje lo refleja: más de la mitad del municipio perdió su bosque, y alrededor del pueblo predominan los potreros y la milpa. Para quien compra, eso significa que casi toda la tierra rural ya está en uso, y que lo primero que hay que preguntar de una parcela es de dónde sale el agua.

Es tierra baja, alrededor de 270 metros, en la parte alta del valle del río San Juan, afluente del La Pasión. Cerca del pueblo el suelo es kárstico, con cerros de caliza y planadas bien drenadas entre ellos, y se vuelve más quebrado hacia las Montañas Mayas, al sureste. Los ríos San Juan, Poxte y Machaquilá llevan agua todo el año, la laguna Oquevix queda en el límite con Santa Ana y la punta suroeste del municipio entra en el refugio de vida silvestre Machaquilá. La ciudad antigua forma parte del pueblo: su núcleo protegido está al sur de la carretera, entre las calles aparecen montículos y las familias qʼeqchiʼ siguen celebrando ceremonias en el sitio.

Casas en El Chal:

La mayoría de las casas en venta son viviendas familiares con su propio terreno en los barrios cercanos a la CA-13, como el Barrio San José y el Barrio El Paraíso, donde están la municipalidad y el mercado. En la parte vieja del pueblo los terrenos son amplios para lo que se ve en la ciudad, y es común que la casa tenga patio y espacio para ampliar. De vez en cuando sale una propiedad grande que junta la casa de la familia con varios apartamentos pequeños, pensada para vivir y cobrar renta a la vez. Estar a pocas cuadras de la carretera deja a mano las tiendas, el centro de salud y el transporte; más hacia adentro las calles son más tranquilas.

Alquileres en El Chal:

El alquiler aquí es un mercado de gente del lugar. Lo que se ofrece son sobre todo casas familiares, muchas de tres habitaciones, y cuartos con servicios incluidos que le sirven a quien llega a trabajar una temporada, un ciclo escolar o un contrato. Quien visita Petén suele quedarse en Flores o Santa Elena, así que en El Chal casi no hay renta por noches. Antes de cerrar el trato, confirme si el agua y la luz van incluidas.

Terrenos y Lotes en El Chal:

Los lotes son lo que más se mueve. Las lotificaciones de las orillas del pueblo ofrecen medidas de 10 × 20, 15 × 20 y 15 × 30 metros, casi siempre con un enganche bajo y financiamiento propio a varios años. Hay un proyecto en el caserío San Juan que llega hasta el río del mismo nombre y otro en preventa por el lado de El Quetzal. En estos desarrollos la luz y el agua suelen estar prometidas, no instaladas, así que pregunte qué funciona hoy y deje por escrito la fecha de entrega. También aparecen lotes sueltos en la entrada del pueblo y terrenos en Colpetén que venden los mismos vecinos.

Fincas en El Chal:

Fuera del casco urbano la tierra se vende en fincas medidas por manzanas, y algunas pasan de cien. Casi todas son potrero para ganado, con una parte para maíz, frijol y pepitoria. Una finca con nacimientos propios o con orilla de río vale mucho más para un ganadero que la misma extensión sin agua, porque de eso depende cuántas cabezas aguanta en el verano. Se entra por terracería desde la CA-13, de modo que conviene recorrer el camino uno mismo antes de hablar de precio.

Preguntas frecuentes:

  • ¿A qué distancia queda El Chal de Flores?

    A unos 47 km hacia el norte por la CA-13. En Flores y Santa Elena están el aeropuerto, los bancos y los comercios grandes del departamento, y la gente de El Chal hace ese viaje con frecuencia. Hacia el sur, el pueblo más cercano es Poptún.

  • ¿Qué debo revisar en los papeles de una propiedad en El Chal?

    Hasta 2014 El Chal era parte de Dolores, de modo que lo inscrito antes de esa fecha aparece en el Registro de la Propiedad a nombre de aquel municipio. Eso por sí solo no es un problema, pero verifique que el número de finca, el área y las colindancias coincidan con el terreno que recorrió, y que la propiedad ya figure en los registros de la municipalidad de El Chal. Buena parte de la tierra rural de Petén viene de adjudicaciones del Estado, así que pida la cadena de títulos desde el primer dueño. Si compra en una lotificación, asegúrese de que el proyecto esté inscrito y de que recibirá su desmembración con escritura propia, no solo recibos de pago.

  • ¿Se puede construir junto al sitio arqueológico?

    El núcleo del sitio está protegido y los restos de la ciudad antigua se extienden bajo partes del pueblo actual. Si un lote del sur del casco urbano tiene un montículo o colinda con el área protegida, consulte con la municipalidad y con el Instituto de Antropología e Historia qué se permite construir antes de dar cualquier anticipo. Aplanar un montículo o sacarle piedra no es algo que convenga descubrir después de firmar.

  • ¿Se puede transitar en época de lluvias?

    La CA-13 está asfaltada, pero el resto de caminos del municipio es de terracería. Las lluvias se concentran entre mayo y octubre, con el pico en agosto, y es justo entonces cuando más cuesta entrar a las fincas alejadas de la carretera. Visite la propiedad en invierno, o pregunte a los vecinos cómo se pone el camino, antes de comprometerse.

  • ¿Hay agua segura en las propiedades rurales?

    Los ríos San Juan, Poxte y Machaquilá corren todo el año y algunas fincas tienen nacimientos propios. Con tanto bosque perdido, sin embargo, los arroyos pequeños pueden bajar mucho en el verano. Averigüe si la fuente está dentro de la propiedad o se comparte con los vecinos y, si se trata de un lote en el pueblo, si la red municipal ya llega a la calle.