San Pablo La Laguna
Propiedades en San Pablo La Laguna, Guatemala.
En San Pablo La Laguna todavía es común ver a la gente torciendo fibra de maguey en la puerta de su casa para hacer lazos, el oficio que ha sostenido al pueblo durante generaciones. El municipio está en la orilla occidental del lago de Atitlán, en Sololá, Guatemala, entre San Juan La Laguna y San Marcos La Laguna, con el volcán San Pedro justo enfrente. Es un pueblo tz’utujil pequeño y tradicional, y a diferencia de sus vecinos aquí casi no hay hostales ni cafés para turistas. Lo que se encuentra son casas de familia en una ladera empinada, lotes con vista y a la orilla del lago sobre la carretera que une San Marcos con San Juan, y de vez en cuando una cabaña o un cuarto para alquilar por mes. Quien busca propiedades en San Pablo La Laguna compra primero un pueblo con vida propia y después la vista.
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Sobre San Pablo La Laguna:
Con unos 12 km², San Pablo está entre los municipios más pequeños de Sololá, junto con Santa Clara La Laguna y San Marcos La Laguna. Su territorio va de la orilla del lago hasta el límite con Santa Lucía Utatlán, al norte; Santa Clara queda arriba, al poniente, San Juan sobre la orilla hacia el suroeste y San Marcos al oriente. Se llega por la carretera asfaltada que baja desde el kilómetro 148 de la Interamericana pasando por Santa Clara, y que al llegar al lago sigue hacia San Marcos por un lado y hacia San Juan por el otro, ambos a cinco minutos en tuc-tuc. Desde la capital son unos 166 kilómetros. Las lanchas de la ruta Panajachel–San Pedro paran en el muelle comunitario si se les pide; desde Panajachel el viaje dura de 25 a 40 minutos según las paradas, aunque pasan con menos frecuencia que por los muelles vecinos.
El maguey es la seña del pueblo. Se siembra en las laderas, la fibra se seca al sol y después se tuerce y se trenza para hacer lazos, redes, hamacas y morrales, y en los mismos talleres salen palanganas y jarros para la casa. La milpa, el frijol, el café, la cebolla, el aguacate y el banano completan lo que da la tierra. Miércoles y domingo son días de mercado, con verdura y productos básicos pensados para la gente del lugar. No hay cajero automático ni farmacia, de modo que para el banco y casi cualquier mandado toca ir a San Pedro La Laguna o a Panajachel. Frente a la iglesia está la cancha de básquetbol y, junto a ella, la estación de policía, con un mural en español y tz’utujil que llama a conservar el legado de los abuelos.
Desde el muelle, el pueblo sube con fuerza. Las calles son empinadas y disparejas, y desde las de arriba se ven el lago y los volcanes San Pedro, Tolimán y Atitlán. Entre San Pablo y San Juan está Las Cristalinas, una playa de arena blanca que hace unos años casi nadie conocía y que hoy recibe visitantes; del muelle se llega caminando o en tuc-tuc. A unos 1,560 metros el clima es templado, con una media cercana a 19 °C y noches que bajan a unos 12 °C en los meses secos. Caen casi 1,700 milímetros de lluvia al año, casi todos entre mayo y octubre, con junio y septiembre como los meses más fuertes, mientras que enero y febrero son prácticamente secos. Por la tarde sopla el Xocomil, que agita el agua y a veces deja sin servicio las lanchas de última hora, y en octubre de 2005 el huracán Stan causó daños considerables en el municipio: en una ladera así, la pendiente y el agua de lluvia cuentan en cada compra.
En el municipio viven unas 8,000 personas, casi todas mayas tz’utujiles. En la casa y en la calle se habla tz’utujil, el español es segunda lengua y el inglés casi no se oye, así que cualquier trato con los dueños conviene hacerlo en español. En la Colonia, San Pablo formó parte de la encomienda de Atitlán, y desde 1872 pertenece al departamento de Sololá. Sigue siendo de los pueblos más tradicionales del lago, y la feria titular del 25 de enero, la Conversión de San Pablo, se celebra con música y danza para la propia comunidad. El comprador que viene de fuera suele buscar sobre la carretera o cerca de la orilla, más que dentro del pueblo, para tener un lugar tranquilo a pocos minutos de San Marcos y San Juan; el que alquila casi siempre quiere pasar temporadas largas en un pueblo de verdad, lejos del ambiente turístico.
Casas en San Pablo La Laguna:
En el pueblo, las casas están pegadas unas a otras en callejones que suben desde el muelle, y en muchas el patio o la puerta hacen de taller para secar y trabajar la fibra. Lo que más llega a manos de compradores de fuera son cabañas y casas en terrenos amplios cerca de la orilla, de madera y concreto, con jardín, a veces con un segundo apartamento a medio construir en la entrada y con el lago abajo. Como la carretera de la orilla atraviesa el municipio, buena parte de estos terrenos tiene entrada para carro, y eso facilita mucho construir, reparar y mudarse. Pregunta de dónde llega el agua, qué se hace con las aguas negras tan cerca del lago y si el terreno de arriba se ha deslavado alguna vez con la lluvia. Si estás viendo casas en venta en San Pablo La Laguna, recorre la carretera y sube a pie por el pueblo antes de decidirte por una de las dos opciones.
Alquileres en San Pablo La Laguna:
La oferta de alquiler es corta y casi siempre informal: unos pocos cuartos sencillos en el pueblo y, de vez en cuando, un bungalow o una cabaña por mes, muchas veces dentro del terreno de una familia, entre matas de café y con el volcán enfrente. Quien se queda más tiempo suele buscar cerca de la carretera, hace el mercado los miércoles y domingos y va a San Marcos o a Panajachel para lo demás. El internet funciona casi todos los días, pero no siempre igual; si trabajas en línea, pruébalo antes de firmar. Lleva efectivo para la renta y el depósito, porque en el pueblo no hay cajero, y deja por escrito qué incluye el pago mensual. Si necesitas más opciones, busca también en San Marcos, que está a cinco minutos.
Terrenos y Lotes en San Pablo La Laguna:
Lo que más se vende en San Pablo es tierra. Hay desde lotes chicos de unos 150 m², con entrada desde la carretera y bajada compartida al lago, hasta terrenos con vista en la ladera y propiedades a la orilla de varios miles de metros cuadrados cerca de Las Cristalinas, que son lo más caro de la zona. Lo primero es aclarar el tema de la orilla. Según el artículo 122 de la Constitución, los 200 metros que rodean un lago son reserva del Estado, salvo que el inmueble esté en zona urbana o tuviera derechos inscritos antes del 1 de marzo de 1956; dentro de esa franja, lo normal es tener la tierra en arrendamiento con la OCRET y no en propiedad. Un abogado debe confirmar qué regla aplica a esa finca y revisar su inscripción en el Registro de la Propiedad. Después hay que mirar el lago: el nivel del Atitlán sube y baja con los años y en varias orillas hay construcciones hechas junto al agua que terminaron inundadas, así que pregunta hasta dónde ha llegado el agua en ese terreno, camínalo en invierno y averigua cómo van a llegar el agua y la luz.
Preguntas frecuentes:
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¿Cómo se llega a San Pablo La Laguna?
Por carretera, se deja la Interamericana en el kilómetro 148 y se baja por el asfalto, pasando por Santa Clara La Laguna, hasta el lago. Desde San Marcos o San Juan son cinco minutos en tuc-tuc. Por agua, se toma una lancha de la ruta Panajachel–San Pedro y se le avisa al lanchero que uno se baja en San Pablo; desde Panajachel son entre 25 y 40 minutos.
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¿Un extranjero puede comprar un terreno a la orilla del lago?
Fuera de la franja de 200 metros, la tierra se compra e inscribe como en cualquier otro lugar. Dentro de ella solo hay propiedad privada en zona urbana o sobre derechos inscritos antes del 1 de marzo de 1956, y aun así el extranjero necesita autorización del Organismo Ejecutivo; si no, se trabaja con arrendamiento de la OCRET. Que un abogado guatemalteco revise la finca en el Registro antes de entregar cualquier pago.
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¿En qué se diferencia San Pablo de San Marcos y San Juan?
San Marcos es el pueblo del bienestar, con centros de yoga, retiros y mucho hospedaje, y San Juan se conoce por sus cooperativas de tejido, su arte y su café. San Pablo queda en medio y es el más tradicional de los tres, con poco turismo y su propio oficio de cordelería. Mucha gente vive en San Pablo y usa los otros dos para restaurantes, compras y lanchas.
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¿Qué servicios hay en el pueblo?
Para el día a día hay tiendas de barrio, comedores, puestos de comida en la calle y el mercado de los miércoles y domingos. No hay cajero ni farmacia; los más cercanos están en San Pedro La Laguna y en Panajachel. En las casas se habla tz’utujil, así que con vecinos, vendedores y la municipalidad lo práctico es el español.
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¿Cómo es el clima durante el año?
Hace un clima templado todo el año, con una media de unos 19 °C y noches frescas. El verano va de noviembre a abril y enero casi no tiene lluvia. De mayo a octubre los aguaceros de tarde y noche son lo normal, sobre todo en junio y septiembre, así que las mañanas son el mejor momento para ver terrenos y moverse en lancha.