Los Amates
Propiedades en Los Amates, Guatemala.
Las ruinas de Quiriguá siguen rodeadas por las 30 hectáreas de bosque que la United Fruit dejó en pie en 1910, cuando recibió esas tierras y sembró banano a su alrededor. Ese reparto todavía se lee en el mapa de Los Amates: bananeras en las vegas del Motagua, ganado y piña del lado del lago y pueblos alineados a lo largo de la CA-9. El municipio ocupa el suroeste de Izabal, Guatemala, desde la orilla del lago de Izabal hasta la frontera con Honduras en la sierra del Merendón. Lo que más se ofrece son terrenos en Los Amates: lotes urbanos en lotificaciones nuevas y fincas planas con potreros y corrales. Las casas aparecen menos, casi siempre viviendas familiares en el casco urbano y alguna casa de campo grande.
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Sobre Los Amates:
Al norte, Los Amates toca el lago de Izabal; al sur y al sureste, Honduras; al este, Morales; al oeste, El Estor y Gualán, ya en Zacapa. La cabecera está en el kilómetro 200 de la CA-9, la carretera al Atlántico, en la franja que queda entre el asfalto y el río Motagua. Hasta la capital hay unos 200 kilómetros y hasta Puerto Barrios, algo más de 90. El parque arqueológico de Quiriguá queda a seis kilómetros, en el 204, y para bajar al lago se toma el desvío que pasa por Trincheras y termina en Mariscos y Playa Dorada. Por esa carretera sale la fruta, entran los trabajadores y circula la carga entre la capital y los puertos del Caribe.
Los primeros pobladores llegaron en 1883: cuatro familias campesinas que levantaron ranchos de manaca a la orilla del Motagua. Al lugar lo llamaron Cielito Lindo, y el nombre actual vino después, por dos árboles de amate junto al camino. En 1896 se inauguró el tramo Zacapa–Puerto Barrios del Ferrocarril del Norte, con estación aquí; detrás del tren llegó la United Fruit, y el municipio se creó el 30 de junio de 1916. El banano sigue mandando: BANDEGUA, filial de Del Monte, trabaja fincas como Yuma y Chicasaw en el valle y genera más de 3,000 empleos al año. Del lado del lago predominan la ganadería y la piña, y en las partes altas del Merendón y la sierra de las Minas se cultiva café, maíz y frijol.
En la cabecera hay de todo para construir y para el día a día: ferreterías, farmacias, depósitos de materiales y una fábrica de block. El comercio perdió fuerza cuando la carretera entre El Estor y Río Dulce dejó sin pasajeros el embarcadero de Mariscos. Hacia el norte, el municipio tiene más de 30 kilómetros de costa en el lago de Izabal, el mayor del país, con una playa de piedras de colores en Mariscos. En el valle la tierra es plana y baja, y se inunda: el Motagua y el Jubuco se han desbordado sobre aldeas como Jubuquito y Chiriquí, y Los Amates está entre los municipios de Izabal más expuestos a las crecidas. Por el mismo valle corre la falla del Motagua, y el terremoto de 1976 se originó cerca de aquí, así que la manera de construir pesa tanto como el sitio.
En el municipio viven cerca de 61,000 personas, repartidas entre la cabecera, el barrio El Pozón y una larga lista de aldeas y caseríos: Quiriguá, Mariscos, Trincheras, Río Blanco, Seminola, Punta Brava, La Palmilla. En La Palmilla se trabaja la alfarería de barro, y en Punta Brava funciona el Instituto Puente, una escuela comunitaria construida con bambú. La feria es en honor a la Santa Cruz, del 30 de abril al 4 de mayo, con exposiciones ganaderas y jaripeos alrededor del día 3. Quien compra aquí suele ser de la zona: familias que trabajan en las bananeras, en el transporte o en el comercio de la CA-9 y buscan su propio lote cerca de la carretera, y ganaderos que quieren más potrero.
Casas en Los Amates:
La mayoría de las casas en venta son viviendas familiares en el casco urbano, con agua, luz y drenaje ya conectados. De vez en cuando sale una casa de campo grande, en finca o en las afueras, con siete dormitorios y más de 300 m² de construcción. Antes de cerrar trato, pregunte a qué distancia queda el Motagua o el Jubuco y si la calle se llenó de agua con el Mitch o en los últimos inviernos. Por la falla, revise también la estructura: columnas, block reforzado y una buena solera valen más que los acabados.
Terrenos y Lotes en Los Amates:
El grueso del mercado son los lotes. Lotificaciones cercanas a la cabecera, como La Calzada, venden lotes en Los Amates con enganche bajo y cuotas mensuales, y hay terrenos de 10 por 20 metros que se entregan con todos los servicios. En el otro extremo están las parcelas planas con frente a la CA-9 cerca de Quiriguá, de varias hectáreas y con vocación comercial. En cualquier lote, confirme que la lotificación tenga licencia municipal, que su fracción esté desmembrada e inscrita a su nombre y no solo como parte de la finca matriz, y que el agua y la luz lleguen de verdad. Mire la cota de inundación antes que el precio: en las vegas del Motagua, un par de metros de altura lo cambian todo.
Fincas en Los Amates:
Las fincas son el negocio de siempre en Los Amates. Del lado del lago, al norte de la carretera, manda la ganadería: tierra plana con potreros y corrales, y en algunas fincas de varias decenas de manzanas también galeras para aves. El municipio tiene once fincas bananeras y más de treinta dedicadas a la agricultura y el ganado, además de parcelamientos agrarios repartidos entre pequeños productores. Más arriba, en el Merendón y la sierra de las Minas, las fincas se inclinan al café, el maíz y el frijol, y lo primero que hay que revisar es el camino. Las fincas en venta en Izabal a la orilla del lago son otro asunto, porque los primeros 200 metros desde el agua son del Estado.
Preguntas frecuentes:
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¿A qué distancia está Los Amates de la capital y de Puerto Barrios?
La cabecera está en el kilómetro 200 de la carretera al Atlántico: unos 200 kilómetros desde la Ciudad de Guatemala y algo más de 90 hasta Puerto Barrios. Todo el trayecto es por la CA-9 y se llega sin complicación en bus o en carro, aunque el tráfico pesado marca el ritmo. Quiriguá está seis kilómetros más adelante, rumbo al Caribe.
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¿Qué hay que revisar antes de comprar tierra cerca del Motagua?
Primero, el agua. El Motagua y el Jubuco se desbordan y hay aldeas del valle que se han inundado más de una vez; pregunte a los vecinos hasta dónde llegó la última crecida y busque marcas en las paredes. Después, los papeles en el Registro de la Propiedad: buena parte de la tierra viene de antiguas bananeras y de parcelamientos agrarios, y su historia registral puede incluir adjudicaciones del Estado, desmembraciones sin inscribir o herencias sin repartir. Consulte en la municipalidad qué uso se le puede dar antes de dar el enganche.
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¿Se puede comprar a la orilla del lago de Izabal?
No del todo. La Constitución reserva al Estado una franja de 200 metros alrededor de las orillas de los lagos, y lo que queda dentro se tiene en arrendamiento de la OCRET, la Oficina de Control de Áreas de Reserva del Estado, no en propiedad. Una misma propiedad puede combinar escritura inscrita en la parte de atrás y contrato con la OCRET junto al agua; pida ver los dos y confirme que estén vigentes. Si usted es extranjero, tome en cuenta que los inmuebles rústicos dentro de los 15 kilómetros de la frontera con Honduras solo pueden ser de guatemaltecos de origen, y esa faja alcanza el sur del municipio.
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¿Afecta la falla del Motagua a quien construye en Los Amates?
Sí. La falla atraviesa el valle, y el terremoto del 4 de febrero de 1976, de magnitud 7.5, se originó cerca de Los Amates. Construya con block reforzado o concreto según las normas sísmicas de AGIES, y pida a un ingeniero que revise cualquier casa antes de comprarla. Cerca del río, el suelo blando y húmedo es una razón más para invertir en buenos cimientos.
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¿Qué se puede visitar cerca de Los Amates?
Quiriguá, ante todo. El parque arqueológico es Patrimonio de la Humanidad desde 1981, y su Estela E, tallada en el año 771, mide 10.67 metros: la piedra esculpida más alta que se conoce del mundo maya. En el lago esperan las piedras de colores de Mariscos y Playa Dorada, y al noroeste se levanta la Reserva de la Biosfera Sierra de las Minas.