San Martín Jilotepeque
Propiedades en San Martín Jilotepeque, Guatemala.
De la plaza colonial de San Martín Jilotepeque solo quedó en pie la fuente después del terremoto del 4 de febrero de 1976. El pueblo se levantó de nuevo sobre la misma meseta de la sierra de Chuacús y hoy es la cabecera del municipio más extenso de Chimaltenango, Guatemala, a 21 kilómetros de asfalto de la cabecera departamental. Casi todo lo que hoy se vende aquí se construyó después de esa fecha. Lo que más se mueve es la tierra: lotes en San Martín Jilotepeque dentro de lotificaciones nuevas en las orillas del pueblo, terrenos para vivienda en las aldeas y parcelas agrícolas más grandes sobre la carretera a Joyabaj. Completan la oferta las casas familiares del casco urbano, muchas con local comercial al frente, y algunas casas en alquiler cerca del centro.
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Sobre San Martín Jilotepeque:
San Martín Jilotepeque ocupa el noreste de Chimaltenango. Al norte colinda con Joyabaj y Pachalum, en Quiché; al oriente con Granados, de Baja Verapaz, y con San Juan Sacatepéquez, del departamento de Guatemala; al sur con Chimaltenango y Zaragoza, y al poniente con Comalapa y San José Poaquil. La cabecera queda a 21 kilómetros de Chimaltenango y a 71 de la capital, por una carretera asfaltada con cuestas fuertes que en septiembre de 2022 quedó cerrada por un hundimiento en el kilómetro 64. Hacia el norte salen 40 kilómetros de asfalto hasta Joyabaj, y hacia Comalapa, 19 kilómetros de terracería. En la aldea Las Escobas, a 20 kilómetros del pueblo, están las ruinas de Mixco Viejo, la plaza fuerte chajomá que resistió a los españoles; desde la capital mucha gente llega por San Juan Sacatepéquez.
El maíz y el frijol ocupan la mayor parte de la tierra cultivada. En otros sectores del municipio hay café bajo sombra, plátano y banano, cítricos y mango, papa, cebolla, repollo, zanahoria y lechuga, además de potreros y algunas canteras. Siguen vivos los oficios de antes: los tejidos, los dulces en trenza, el ladrillo y la teja de barro, los canastos, los lazos y las candelas. La plaza es los jueves y los domingos frente al parque central, y el domingo es el día fuerte, cuando bajan las familias de las aldeas a vender su cosecha y a hacer sus compras. Fuera de la cabecera crecen tres centros propios, Patzaj, Las Escobas y Estancia de la Virgen; esta última ya cuenta con comercio formal y pequeñas agroindustrias de alimentos.
El pueblo está a poco menos de 1,800 metros de altura, en el valle de Paz y Amor, entre los cerros El Pelón, Los Conejos y La Cruz, que lo protegen de los vientos del norte y del oriente. Hacia el norte el terreno baja hacia los ríos Pixcayá y Motagua y se vuelve mucho más seco. Entre marzo y mayo, y otra vez con la canícula de julio y agosto, comunidades como Choatalum, Quimal, Las Escobas, Estancia de San Martín y Los Magueyes pueden perder casi toda la siembra de maíz y frijol, de modo que allá una parcela vale lo que vale su agua. Los vientos de tormenta han levantado láminas en casas de Las Escobas, Patzaj, Chirramirez y Cojomachaj. Y donde se taló el bosque, como en Choatalum, Chijocón o Estancia de la Virgen, vinieron después los derrumbes.
El censo de 2018 contó cerca de 90,000 habitantes en el municipio, en su mayoría mayas kaqchikeles. Los españoles fundaron el pueblo actual hacia 1545 y le pusieron el nombre de San Martín de Tours, cuya fiesta del 11 de noviembre marca la feria patronal; a unos dos kilómetros al poniente está el sitio arqueológico de Chuisac. Tras los terremotos de Santa Marta de 1773 se instalaron aquí familias que habían perdido su casa en Santiago, y en 1826 sesionó en la villa durante cuatro días el poder legislativo del Estado, según recuerda una placa de mármol en la municipalidad. El terremoto de 1976 dejó unos dos mil muertos y aplastó 1,918 viviendas de adobe, madera y teja. Quienes compran hoy son sobre todo familias del municipio: gente que adquiere un lote para construir, que reparte una herencia en la aldea o que le agrega un local a su casa.
Casas en San Martín Jilotepeque:
Las viviendas terminadas se concentran en la cabecera, en barrios de la zona 1 como San Gaspar, cerca del parque y del mercado. En el centro los terrenos son chicos y las casas crecen hacia arriba: entre las ventas recientes hay una casa de 30 años con cuatro dormitorios y dos baños, 120 metros de construcción sobre apenas 75 de terreno. Sobre las calles principales el primer nivel suele ser un local, lo cual da para una renta extra pero también trae el ruido de la plaza dos veces por semana. Pida que revisen la estructura antes de comprar, porque casi todo lo que hay se levantó durante la reconstrucción después de 1976. En las aldeas, las casas en venta en San Martín Jilotepeque traen patio o un pedazo de tierra para sembrar, y el camino de entrada puede seguir siendo de terracería.
Terrenos y Lotes en San Martín Jilotepeque:
El lote es lo que más se busca. Las lotificaciones pequeñas ofrecen terrenos a la medida de una casa familiar: de 8 por 17 metros en Nuevo San Martín, con escritura registrada y servicios al frente; planos de 9 por 18 sobre calle de 6 metros en Villas del Sol, en La Pedrera; desde 9 por 20 en Las Lomas, caserío La Concepción de la aldea Las Escobas, y de 10 por 20 en El Sauce. Varios lotificadores financian directamente, así que pregunte si lo que va a firmar es una promesa de compraventa o la escritura definitiva, y cuándo quedará inscrita. Sobre las carreteras principales aparecen piezas más grandes, como un lote comercial de 3,246 metros cuadrados en la aldea El Molino, camino a Joyabaj, y fincas agrícolas de varias manzanas. El plan municipal orienta la vivienda nueva hacia el oriente del pueblo y el uso mixto de comercio y vivienda hacia el sur, de modo que conviene consultar en la municipalidad cómo está clasificado el terreno antes de diseñar.
Alquileres en San Martín Jilotepeque:
Alquilar aquí es alquilar una casa, no un apartamento. Lo que se ofrece es sencillo: dos dormitorios, cocina aparte, un baño y patio, a pocos minutos del centro en carro. Vivir cerca del parque deja el mercado y los servicios del pueblo a distancia de caminar, algo que pesa mucho si no tiene vehículo. Antes de firmar, averigüe cuántas horas al día llega el agua y quién corre con las reparaciones.
Preguntas frecuentes:
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¿A qué distancia queda San Martín Jilotepeque de la capital?
A unos 71 kilómetros, pasando por Chimaltenango, que está a 21 kilómetros del pueblo por carretera asfaltada. Ese tramo tiene cuestas pronunciadas y ya se cortó una vez por un hundimiento en el kilómetro 64, en septiembre de 2022. Por el norte, Joyabaj queda a 40 kilómetros de asfalto.
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¿Qué hay que revisar antes de comprar un terreno cerca de los sitios arqueológicos o en las aldeas?
Chuisac está a la salida poniente del pueblo y Mixco Viejo en Las Escobas, y construir dentro o al lado de un sitio arqueológico registrado tiene restricciones; si el terreno queda cerca de uno, consulte a la municipalidad y al Ministerio de Cultura antes de dar un centavo. En las aldeas mucha tierra se heredó y nunca se desmembró, así que confirme en el Registro de la Propiedad que la parcela está inscrita como finca propia y que firmen todos los herederos. Si compra en lotificación, pida ver la desmembración inscrita y no solo el plano de venta.
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¿Falta el agua en el norte del municipio?
Puede faltar. El sector seco que baja hacia el Motagua, con comunidades como Choatalum, Quimal, Las Escobas y Los Magueyes, pierde la mayor parte de la cosecha en los años de sequía. Si piensa comprar tierra para sembrar por allá, busque un nacimiento, un pozo o conexión a un sistema comunitario, y pregunte a los vecinos cómo les fue el último verano.
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¿Qué días hay mercado?
Jueves y domingo, frente al parque central; el domingo llega más gente. Si le interesa una casa sobre una calle principal, vaya a verla en día de plaza y también en un día tranquilo.
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¿Qué se puede hacer los fines de semana?
Mixco Viejo, a 20 kilómetros al norte, tiene área de camping y churrasqueras entre las ruinas. En la aldea Sacalá Las Lomas, a unos 15 minutos del pueblo, Ecoturismo Pachún ofrece pozas naturales, temazcal, cabañas sencillas y un altar maya.