San Andrés

Propiedades en San Andrés, Guatemala.

Desde una lancha que viene de Flores, lo primero que se ve de San Andrés es un cerro cubierto de techos de lámina que brillan con el sol, y por eso le dicen el Cerrito de Plata. Detrás de ese pueblo, en la orilla norte del lago Petén Itzá, se abre el municipio más grande de Guatemala, que llega hasta la frontera con México con casi todo su territorio dentro de la Reserva de la Biosfera Maya. Así que la compraventa en este rincón de Petén, Guatemala, se concentra en el casco urbano y sus alrededores. Hay casas familiares en terrenos amplios, muchas con vista al lago, y lotes en lotificaciones nuevas a la orilla del pueblo. Más lejos, sobre los caminos que entran a la selva, se negocian fincas por manzana.

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Sobre San Andrés:

El pueblo queda frente a la isla de Flores, del otro lado del agua, sobre un cerro de la orilla norte del lago Petén Itzá. Por tierra se llega rodeando el lago por el poniente desde San Benito y Santa Elena, donde están el aeropuerto Mundo Maya, el hospital regional y el comercio grande, y la misma carretera sigue un par de kilómetros hasta San José. Todavía hay lanchas que cruzan desde la isla. En una de ellas, hace más de treinta años, don Augusto Barrios Andrade vio brillar las láminas sobre el cerro y bautizó al pueblo como «Cerrito de Plata»; el maestro Ángel Boanerges metió la frase en un verso y los sanandreseños la hicieron suya. Detrás del casco, el municipio abarca 8,874 kilómetros cuadrados y colinda al norte y al poniente con Campeche y Tabasco, en México, al oriente con San José y al sur con Flores, San Benito y La Libertad.

Lleva el nombre del apóstol San Andrés y sus primeros pobladores fueron mayas yucatecos. Todavía se oye el itzá, junto al español, el q’eqchi’, el kaqchikel y el poqomchi’. Las campanas de la iglesia tienen fecha de 1718. En los años treinta era pueblo chiclero: cada noviembre los chicleros salían de la montaña para la feria, y de una de esas ferias nació la Chatona, la muñeca gigante que hoy baila en las fiestas de todo Petén, hecha en recuerdo de Petrona, la tía Tona, una campechana que rompía el baile cada año hasta que la mató una barba amarilla. La feria sigue ocupando la segunda mitad de noviembre, con el novenario desde el 21 y la fiesta patronal el 30. En el municipio viven más de 34,000 personas, pero menos de cuatro de cada diez en el casco; las demás se reparten entre las aldeas Carmelita y Paso Caballos y decenas de caseríos sobre los caminos que entran a la selva.

En el pueblo se vive de los servicios, la docencia y el comercio; en el campo, del maíz, el frijol, la pepitoria, las hortalizas y tubérculos como el macal, la yuca y el camote. El bosque es el otro gran patrón. La Asociación Forestal Integral San Andrés, AFISAP, maneja desde 1998 una concesión comunitaria de casi 52,000 hectáreas: saca madera certificada FSC, tiene aserradero y planta en el barrio Noreste, aprovecha xate y miel y paga más de 20,000 jornales al año. También lleva la escuela de español Ixcalab, a la orilla del lago en la parte antigua del pueblo, cuyos alumnos se hospedan con familias de aquí. Más adentro, el comité de turismo de Carmelita guía a los visitantes hasta El Mirador, y Paso Caballos queda junto al nacimiento del río San Pedro y el sitio maya Waka’.

El casco se reparte en barrios que suben desde el agua: El Centro, Norte, Noreste, Villa Nueva, Buena Vista, 20 de Octubre, El Porvenir, Las Flores, Nueva Esperanza, la urbanización Tzimintun y la colonia Municipal. Entre más arriba, mejor la vista y más empinada la calle. La franja baja de la orilla es la que el lago reclama cuando entra en uno de sus ciclos de crecida, y ya ha dejado bajo el agua la zona turística del pueblo. Compran aquí sobre todo familias del lugar que construyen en terrenos heredados o recién adquiridos, gente que trabaja en San Benito y Santa Elena y prefiere un cerro más tranquilo y con vista, y algunos de fuera que buscan casa junto al lago.

Casas en San Andrés:

La casa típica es de un nivel, en un terreno amplio que deja lugar para patio, árboles frutales o una segunda construcción. Lo que más se cotiza es la vista: en el barrio 20 de Octubre se ofrece una casa sobre un lote de 1,280 metros cuadrados que mira al lago, y también salen casas de unos 130 metros cuadrados, con tres habitaciones, dos baños y cochera, con el agua de fondo. Si busca casas en venta en San Andrés, Petén, suba la calle en carro y no solo a pie, porque algunas cuestas de los barrios altos son de cuidado. Averigüe adónde van las aguas negras, si el terreno mide lo que dice la escritura y si esa escritura está inscrita a nombre de quien vende.

Terrenos y Lotes en San Andrés:

Los terrenos para construir vienen en dos tamaños. En las orillas del pueblo y sobre las salidas, lotificaciones como Prados del Valle venden lotes de 15 por 20 metros, 300 metros cuadrados, con financiamiento propio, y pasando Sacpuy se han abierto otras más nuevas. Dentro del casco aparecen de vez en cuando predios urbanos grandes, como uno de 2,849 metros cuadrados formado por tres fincas unificadas, a 400 metros del lago y con altura suficiente para verlo. Los lotes del casco y sus orillas le sirven a la familia que quiere espacio y vista sin alejarse de San Benito, y los terrenos en venta en San Andrés lejos de la playa piden bastante menos que el frente de lago. En una lotificación hay que preguntar cosas concretas: si la tubería de agua ya llega al lote o solo está en el plano, y en qué fecha su lote queda inscrito como finca propia.

Fincas y Parcelas Grandes en San Andrés:

Hacia Sacpuy y Carmelita la tierra ya no se mide en metros. Se vende por manzana y, en el extremo grande, por caballería, para sembrar o para guardarla como patrimonio. Sobre la ruta a Paso Caballos, solo Sacpuy y El Habanero quedan fuera del área protegida; casi todo lo demás está en la zona de amortiguamiento, la zona de usos múltiples o los parques nacionales de la reserva, donde el CONAP decide qué se puede talar y sembrar. En Laguna del Tigre hay comunidades que viven bajo acuerdos de permanencia con el CONAP y otras que han recibido órdenes de desalojo. Con una finca grande, primero se averigua en qué zona cae y después se habla de precio.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Cómo se llega a San Andrés desde Flores?

    Por carretera, saliendo de Santa Elena y San Benito y rodeando el lago por el poniente; San José queda un par de kilómetros más adelante sobre la misma vía. También se puede cruzar en lancha desde la isla, que es como mejor se entiende lo del Cerrito de Plata.

  • ¿Qué debo revisar antes de comprar tierra fuera del casco?

    Empiece por el mapa de la reserva y no por la escritura. Casi todo el municipio está dentro de la Reserva de la Biosfera Maya, y cada zona tiene sus propias reglas sobre qué se puede desmontar, sembrar o construir. Las comunidades de adentro tienen situaciones legales muy distintas, desde acuerdos con el CONAP hasta órdenes de desalojo, y un documento de posesión no equivale a una finca inscrita. Consulte al CONAP en qué zona queda la parcela y luego confirme en el Registro de la Propiedad el dueño inscrito, la extensión y los gravámenes. Si el terreno resulta de varias fincas unificadas, revise que la unificación ya esté inscrita.

  • ¿El lago puede inundar mi propiedad?

    En la orilla, sí. El Petén Itzá sube y baja en ciclos de varios años, y en las crecidas ha cubierto la zona turística de San Andrés igual que el malecón de Flores. Pregunte a los vecinos hasta dónde llegó el agua, busque marcas en muros y muelles y, si quiere dormir tranquilo, compre del medio cerro para arriba.

  • ¿Qué servicios tienen las casas del pueblo?

    Casi todo el casco tiene agua entubada y la municipalidad recoge la basura sin cobro. Lo que no hay es tratamiento de aguas residuales, así que conviene saber adónde descarga cada casa. En las aldeas la cosa cambia: Sacpuy, a 18 kilómetros, no recibe agua todos los días, y para algo más que una consulta sencilla hay que ir a San Benito.

  • ¿Dónde quedan el hospital, los bancos y las compras grandes?

    El pueblo tiene centro de salud, escuelas hasta el diversificado y la Universidad Rural con plan fin de semana. Para el hospital regional, los bancos y el comercio grande se va rodeando el lago hasta San Benito y Santa Elena, donde también está el aeropuerto Mundo Maya.