Esquipulas Palo Gordo

Propiedades en Esquipulas Palo Gordo, Guatemala.

Entre 1936 y 1948, Esquipulas Palo Gordo dejó de ser municipio. Un acuerdo del gobierno de Ubico lo rebajó a aldea de San Marcos, y para recuperarlo los vecinos reunieron 1,700 firmas y consiguieron una inspección de los antiguos linderos, desde Tierra Blanca y Tánil hasta la cumbre del Ixtagel y la de Camancheche. Se restableció con la misma extensión que había perdido. Hoy es un municipio frío del departamento de San Marcos, en Guatemala, con la cabecera a casi 2,500 metros y a apenas 7.5 kilómetros de la ciudad de San Marcos. Aquí se vende sobre todo tierra, por cuerdas, sobre las carreteras asfaltadas que van a Tánil y que bajan rumbo a la costa, y también casas familiares en el pueblo y en las aldeas grandes. Como más de la mitad del territorio sigue cubierta de bosque, y una parte está protegida, la ubicación exacta del terreno importa tanto como su precio.

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Sobre Esquipulas Palo Gordo:

La cabecera queda al suroeste de la ciudad de San Marcos, a 7.5 kilómetros por carretera asfaltada. El municipio de San Marcos lo rodea por el norte y el oriente, y por los otros lados colinda con San Pedro Sacatepéquez, San Rafael Pie de la Cuesta y El Tumbador. La carretera principal es la que sale del altiplano hacia San Rafael Pie de la Cuesta y la costa: sobre ella está el Parcelamiento La Lucha, siete kilómetros al poniente del pueblo y unos 350 metros más abajo, y más adelante el Refugio del Quetzal, en el kilómetro 268.5. Ese tramo es la vía que sostiene al municipio y también su punto débil, porque en los aguaceros fuertes lo cierran el lodo y las piedras, y las granizadas le pegan duro. A la aldea Tánil, siete kilómetros al sureste por carretera pavimentada, se llega en bus, microbús o mototaxi. El Carrizal es otra historia: los cerros lo separan de la cabecera, y para llegar hasta allá, a 37 kilómetros, hay que pasar por San Rafael Pie de la Cuesta.

El nombre viene de un encino enorme, el palo gordo, que se levantaba al poniente del pueblo y daba sombra a los caminantes que iban del altiplano a la costa sur y a México. Cuentan que un anciano dejó encargada una imagen del Cristo Negro de Esquipulas con doña Leandra, que vendía comida junto al árbol, y que nunca volvió por ella. De esa devoción nació la feria de enero en honor al Cristo de Esquipulas, con su día principal el 15, y con ella se fue olvidando Nueva Francia, el primer nombre del lugar. El municipio se fundó el 24 de diciembre de 1826. La mayoría de la población es ladina y habla español, y hay una minoría mam. En el pueblo están la municipalidad, el comercio, los bancos, las escuelas y los servicios de salud; el Hospital Nacional y las oficinas departamentales quedan a un paso, en San Marcos.

En las aldeas se siembra maíz, trigo, papa, frijol, haba, arveja, cebada, avena y hortalizas, siempre con el bosque cerca. El Astillero Municipal tiene categoría de Parque Regional Municipal, el cerro Ixtagel domina Tánil, y el bosque nuboso del Refugio del Quetzal, que la municipalidad de San Rafael Pie de la Cuesta compró en 2001 por sus catorce nacimientos de agua, recibe a fotógrafos que llegan a ver anidar al quetzal entre enero y junio. Muchas familias siguen abriendo monte para milpa y para vivienda, y el plan de ordenamiento territorial del municipio ahora intenta frenarlo. En invierno vienen los deslizamientos, los derrumbes caen en cualquier época, y Tánil, Villa Hermosa y El Carrizal están entre los lugares más golpeados. Los terremotos de 2012 y 2014 dañaron sistemas de agua en las aldeas, y las heladas y los vientos fuertes castigan los cultivos en los meses fríos.

La mayor parte de la gente vive fuera del casco urbano, en aldeas y caseríos como Tánil, con sus caseríos Jerusalén, Primavera y Tierra Blanca; Fraternidad, que antes se llamaba Hoyón Grande y Hoyón Chiquito; Villa Hermosa; Ojo de Agua, que debe el nombre a sus muchos nacimientos; Santa Cruz Pojopón y el cantón Bethania. Tánil ya funciona como centro propio, y en menos de diez años ella y otras comunidades han atraído comercio, escuelas y servicios de salud. Compran sobre todo familias del municipio que construyen en terreno comprado o heredado, y hogares que trabajan o estudian en San Marcos y buscan tierra cerca de la cabecera pero lejos de su tráfico. El servicio de agua del pueblo ha mejorado, y parte del bombeo ya funciona con energía solar, aunque el alcantarillado para todo el municipio todavía está en planes.

Casas en Esquipulas Palo Gordo:

Las casas familiares salen a la venta en el pueblo y a lo largo de las carreteras asfaltadas hacia San Marcos, Tánil y La Lucha. Vivir en el casco urbano significa tener la municipalidad y los servicios a mano y San Marcos a pocos minutos; en una aldea, en cambio, suele haber más terreno y menos movimiento, a cambio de viajes más largos para todo lo demás. A esta altura cuenta lo que se siente en enero: una casa que recibe el sol de la mañana, bota bien el agua de lluvia y no guarda humedad en las paredes vale más de lo que dicen sus metros. Pregunte al dueño cómo aguantó la construcción los sismos de 2012 y 2014 y qué se reparó después. Al revisar casas en venta en Esquipulas Palo Gordo, fíjese en el talud de atrás y en el suelo de abajo, no solo en los cuartos.

Terrenos y Lotes en Esquipulas Palo Gordo:

La tierra se vende por cuerdas y es lo que más se ofrece en el municipio. Hay terrenos de pocas cuerdas en el caserío Jerusalén, a orilla de pavimento y a unos minutos del Hospital Nacional de San Marcos, y en el Parcelamiento La Lucha, sobre la salida a la costa, donde se ofrecen pantes de tres cuerdas en adelante, algunos financiados. El plan de ordenamiento territorial marca un área de expansión urbana alrededor del pueblo, permite vivienda unifamiliar en las zonas rurales de vivienda y prohíbe construir casas en terrenos con amenaza de deslizamiento o reservados para protección forestal. También pide aplicar la normativa de construcción a la orilla de la carretera departamental asfaltada para poder ampliarla en el futuro, lo que puede restarle frente a un lote que da a la carretera. Antes de cerrar trato por terrenos en venta en Esquipulas Palo Gordo, pregunte en la municipalidad qué uso le corresponde a esa parcela en particular.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Qué tan cerca está Esquipulas Palo Gordo de la ciudad de San Marcos?

    A 7.5 kilómetros por carretera asfaltada. Los terrenos del caserío Jerusalén se anuncian a pocos minutos del Hospital Nacional, en la zona 5 de San Marcos, y esa cercanía es lo que trae aquí a mucha gente que trabaja en la cabecera departamental.

  • ¿Por qué cuesta tanto llegar a El Carrizal?

    Porque un terreno muy quebrado lo separa del resto del municipio, y el camino, de 37 kilómetros desde la municipalidad, pasa por San Rafael Pie de la Cuesta. Si compra allí, su vida diaria girará alrededor del municipio vecino, aunque el IUSI y las licencias se sigan tramitando en Esquipulas Palo Gordo.

  • ¿Qué debo revisar antes de comprar en La Lucha o en ladera?

    La Lucha es un parcelamiento, así que lo primero es confirmar que el pante que le ofrecen sea una finca inscrita por separado a nombre del vendedor y no un derecho sin dividir dentro de una parcela mayor. Luego recorra la pendiente de arriba y de abajo en pleno invierno, y averigüe si el plan municipal la ubica en zona de deslizamientos o de protección forestal. Si el terreno queda en la orilla del municipio, compruebe que esté inscrito en Esquipulas Palo Gordo y no en San Marcos o San Pedro. Un notario puede pedir la certificación al Segundo Registro de la Propiedad, en Quetzaltenango, antes de que usted pague un centavo.

  • ¿Las heladas afectan lo que se puede sembrar o construir?

    Sí. La municipalidad cuenta las heladas y los vientos fuertes entre sus amenazas, y en los meses fríos y secos dañan el maíz, la papa y las hortalizas. Conviene planificar la siembra alrededor de esa temporada y, al construir, pensar en el sol, el viento y el aislamiento antes que en la vista.

  • ¿El agua es confiable?

    Más que antes. Durante años el sistema del pueblo, construido en los setenta, solo alcanzaba para dar agua por horas; hoy la municipalidad distribuye agua certificada y analizada en laboratorio desde tanques que funcionan en parte con 540 paneles solares, y destina el 10 % de la tarifa a cuidar las zonas de recarga. En las aldeas cada sistema es distinto, y algunos, como el de La Lucha, se rehabilitaron después de los terremotos, así que pregunte al comité de agua cuántas horas llega al día.