San Juan Atitán
Propiedades en San Juan Atitán, Guatemala.
En la región le dicen la madre de los pueblos: de sus nacimientos sale el agua entubada que llega a comunidades de San Rafael Pétzal, Colotenango, Santa Bárbara y otros municipios vecinos. Hasta el nombre lo cuenta, porque Atitán quiere decir cerca del agua. Es un municipio mam de la Sierra de los Cuchumatanes, en el departamento de Huehuetenango, Guatemala, a más de 2,400 metros de altura y a 10 kilómetros de la Interamericana por carretera cementada. Lo que aquí se compra y se vende son casas en San Juan Atitán levantadas con remesas, lotes para construir cerca del pueblo, de Santa Isabel y de Tuiscap, y parcelas de milpa, papa y café en laderas muy paradas. Antes de mirar el precio, revise la pendiente y pregunte de dónde viene el agua.
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Sobre San Juan Atitán:
Son 64 kilómetros cuadrados de montaña. Al norte queda Todos Santos Cuchumatán, al oriente San Sebastián Huehuetenango, al poniente Santiago Chimaltenango, y al sur Santa Bárbara, San Rafael Pétzal y Colotenango. Desde la cabecera departamental se agarra la Interamericana rumbo a La Mesilla y, a la altura del kilómetro 277, se cruza a la derecha por una carretera cementada que sube junto a la finca Sechul, en San Rafael Pétzal, y en 10 kilómetros llega al casco urbano; en total son 36 kilómetros desde Huehuetenango y 287 desde la capital. A principios de los 2000 ese tramo era terracería y solo entraban carros de doble transmisión, así que el cambio ha sido grande. Por el centro del pueblo pasa la RD HUE-10, la vía principal del municipio. Hacia las aldeas, en cambio, casi todo sigue siendo terracería: en verano circulan microbuses y mototaxis, hay caminos que piden pickup de doble tracción y en invierno cuesta más transitar cualquiera de ellos.
La gente vive del campo, aunque el terreno no ayuda. La milpa y el frijol son para la casa, la papa es lo que más se vende fuera del municipio y en los últimos años cada vez más familias le han apostado al café. En las partes menos inclinadas se siembra repollo, zanahoria y tomate, y a esta altura se dan bien el durazno, la manzana y la ciruela. El tejido se hace en casa y para uso propio; por costumbre, no se comercializa. Muchas familias, sobre todo en el área rural, tienen a alguien en Estados Unidos o trabajando por temporadas en la costa sur. Las remesas se van, antes que en otra cosa, en construir casa, comprar inmuebles y comprar carro.
El 99.5 % del territorio está clasificado como tierra de vocación forestal, con suelos poco profundos y pendientes de 32 a 50 grados. Cerca de la mitad del municipio conserva bosque de pino, ciprés, pinabete y encino. Para quien compra, la pendiente lo es todo. Los deslizamientos se repiten sobre todo en Cuate y Cojtón, y en los lugares donde se hacen terraplenes para levantar casas o se abren carreteras nuevas sin obras de protección. El suelo también se ha movido bajo el propio pueblo: en octubre de 1970 unos hundimientos agrietaron varias casas y la escuela, y todavía hay paredes que lo muestran. En las partes altas, en Cojtón y Tuispichón, las heladas queman la milpa, el frijol y la papa, y por eso ahí se han instalado invernaderos.
Prácticamente toda la población es maya mam. El mam es el idioma de la casa y el español el segundo, a la gente se le dice sanjuanera y la feria titular, en honor a San Juan Bautista, es el 24 de junio. En el casco urbano están la municipalidad, un puesto de salud, establecimientos educativos hasta diversificado, bancos, internet, transporte y algunos comedores, y ahí llegan los 32 centros poblados a hacer sus trámites y sus compras. Santa Isabel, a 3 kilómetros por carretera cementada, es el segundo centro, con plaza los miércoles a la que bajan vecinos de Santa Bárbara y San Rafael Pétzal. Tuiscap, a la misma distancia, se quedó con el Centro de Atención Permanente porque tiene terreno plano, y hace su plaza los domingos. Desde el cerro Twi’ Q’uq’, arriba del pueblo, la vista llega en días despejados hasta el volcán Tajumulco.
Casas en San Juan Atitán:
Aquí la casa se construye por etapas, al ritmo de lo que mandan los familiares desde el norte, y quien compra casi siempre es una familia del mismo municipio. En el casco urbano conviene revisar bien las paredes antiguas, porque los hundimientos de 1970 dejaron grietas en varias construcciones y hay que saber si una grieta es vieja y ya está quieta o si sigue abriéndose. Cuando la vivienda está en ladera, pregunte cómo se hizo el terraplén y si tiene muro de contención de verdad, ya que los cortes en el cerro son justo donde empiezan los deslizamientos en este municipio. Lo otro es el agua: en la mayoría de hogares llega por un tubo fuera de la vivienda y no adentro, y casi nunca está clorada, así que averigüe de qué sistema se abastece la casa y cuántas horas tiene servicio. Si anda buscando casas en venta en San Juan Atitán, tenga en cuenta que las del pueblo, Santa Isabel y Tuiscap quedan sobre carretera cementada; para las demás, recorra el acceso en pleno invierno.
Terrenos y Lotes en San Juan Atitán:
La tierra se vende por cuerdas y en pedazos pequeños, porque no hay mucha: cada familia tiene poca, y en buena parte de las parcelas el suelo ya está cansado. La decisión real es entre un lote para construir cerca del casco urbano, de Santa Isabel o de Tuiscap, donde están la carretera cementada y los servicios, y una parcela de cultivo en las aldeas, con camino de terracería y más pendiente. En Cojtón y Tuispichón hay que contar con las heladas, que limitan lo que se puede sembrar. Un nacimiento dentro o cerca del terreno llama la atención, pero aquí los nacimientos se consideran propiedad comunal y muchos ya abastecen a comunidades enteras o a los municipios de abajo. Si le interesa un terreno en venta en San Juan Atitán por su agua, averigüe primero quién la está usando ya.
Preguntas frecuentes:
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¿Cómo se llega a San Juan Atitán?
Desde la ciudad de Huehuetenango, por la Interamericana hacia La Mesilla, pasando San Sebastián Huehuetenango, hasta el kilómetro 277. Ahí se cruza a la derecha y se suben 10 kilómetros de carretera cementada por la finca Sechul; son 36 kilómetros en total. Para las aldeas cuente con más tiempo, porque casi todos los caminos son de terracería.
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Si el terreno tiene nacimiento, ¿el agua es mía?
No siempre. El municipio tiene un río y doce nacimientos que se consideran de propiedad comunal, y varios alimentan proyectos de agua de comunidades de aquí y de San Sebastián Huehuetenango, San Rafael Pétzal y Santiago Chimaltenango. Antes de pagar por un agua que cree estar comprando, consulte al COCODE y a la municipalidad quién tiene derecho sobre ella.
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¿Dónde hay más riesgo de deslizamientos?
En Cuate y Cojtón, y en cualquier lugar donde se haya cortado el cerro para un terraplén o una carretera sin muros de contención. Casi todo el municipio es ladera fuerte con vocación forestal, así que visite el terreno después de un aguacero, fíjese en lo que hay arriba de él y desconfíe de los cortes recientes.
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¿Qué papeles revisar en una parcela tan pequeña?
Aquí las parcelas se achican con cada herencia, y lo que le ofrecen puede ser la parte de un terreno familiar cuyos linderos son una zanja o una hilera de árboles. Pregunte si la finca está inscrita en el Registro de la Propiedad o si solo hay derechos de posesión, consiga la firma de todos los herederos y recorra los linderos con los colindantes. Si el terreno tiene bosque, averigüe si para limpiarlo y construir necesitará licencia del INAB.
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¿Hay opciones fuera del casco urbano?
Sí. Santa Isabel y Tuiscap son los otros dos centros, cada uno a 3 kilómetros por carretera cementada, con agua, luz, tiendas y su propio día de plaza. En Tuiscap está el centro de salud que atiende a todo el municipio. Al resto de aldeas, como Checoche, Tuiscacal, Tuismache, Cojtón y Tuispichón, se llega sobre todo por terracería.