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Livingston
Propiedades en Livingston, Guatemala.
A la cabecera de Livingston no se llega por carretera: el pueblo está en la desembocadura del Río Dulce, frente a la bahía de Amatique, y la lancha desde Puerto Barrios tarda media hora. Río arriba, en el otro extremo del municipio, Fronteras crece junto al puente de la CA-13, la ruta que lleva a Petén. Entre ambos quedan El Golfete, los manglares y decenas de comunidades a las que solo se entra por agua, todo dentro de Izabal, Guatemala. Aquí casi no hay apartamentos; lo que se compra son terrenos con muelle, casas de descanso, casas sencillas en los barrios garífunas y lotes a orilla de carretera. Antes de comparar precios, conviene decidir en cuál de esos dos mundos se quiere vivir.
Sobre Livingston:
Livingston ocupa el norte de Izabal y colinda con Belice al norte, con Puerto Barrios y la bahía de Amatique al este, con Morales al sur y con El Estor y San Fernando Chahal, ya en Alta Verapaz, al oeste. El Río Dulce recorre 43 kilómetros desde el lago de Izabal hasta el mar y parte el municipio en dos regiones: la de la cabecera y la costa, y la de Frontera Río Dulce. Fronteras y El Relleno quedan a cada lado del puente más largo del país, terminado en 1980, donde paran los buses de la capital y arranca la carretera hacia Petén. De sus 28 aldeas y 128 caseríos, 66 comunidades solo tienen acceso por agua, y para muchas familias la lancha hace el papel del bus.
Para el pueblo garífuna, la cabecera es Labuga, su principal asentamiento en Guatemala; en la calle se oye garífuna, español y q’eqchi’. La tradición garífuna atribuye la fundación a Marcos Sánchez Díaz, cuyo nombre lleva uno de los barrios, mientras que el nombre de Livingston llegó por decreto en 1831. Cada 26 de noviembre, el Día Nacional del Garífuna trae a la playa el Yurumein, la representación de la llegada de los antepasados, y el pueblo se llena. El resto del año se vive de la pesca, el turismo, los comedores de tapado y las lanchas hacia Puerto Barrios y Punta Gorda, en Belice. En la región de Río Dulce la mayoría de comunidades son q’eqchi’ y viven del campo, mientras Fronteras funciona como centro comercial de todo el río, con mercado, bancos, hoteles y talleres de motores fuera de borda.
Entre la cabecera y El Golfete, el río pasa por un cañón de paredes calizas cubiertas de selva, dentro del Parque Nacional Río Dulce, declarado en 1955. En El Golfete está el biotopo Chocón Machacas, refugio del manatí, y a la salida del lago de Izabal se levanta el Castillo de San Felipe de Lara, a pocos minutos del puente. Al norte, el río Sarstún marca la frontera con Belice y forma parte de un área protegida de usos múltiples. Los huracanes y los vientos fuertes golpean las viviendas de los barrios de la cabecera y de las barras, y en invierno los ríos Sarstún, Sumach y Dulce se desbordan, con daños en casas, cultivos y caminos. Eso decide cómo se construye aquí: techos bien anclados, pisos elevados y accesos que aguanten la lluvia.
En la cabecera, la mayoría de las casas son de familias de barrios como Pueblo Nuevo, París, San José, Barique, Capitanía, Las Brisas o Nevago, y suelen quedarse en la familia. Río arriba el comprador cambia: familias de la capital que buscan casa de descanso, dueños de hoteles y lodges a los que solo se llega en lancha, y navegantes extranjeros. El río queda tierra adentro, lejos de la marejada, y en cada temporada de huracanes cientos de veleros se refugian en más de una docena de marinas, donde muchos viven a bordo. Algunos de esos navegantes se quedan y acaban comprando un pedazo de orilla.
Casas en Livingston:
En la cabecera hay desde casas de madera sencillas, propias de los barrios garífunas, hasta construcciones de block más grandes cerca de la calle principal y del muelle. Como casi no circulan carros, una casa vale más por lo cerca que queda del agua que por tener garaje. Del lado de Río Dulce predominan las casas de descanso: terrenos amplios frente al río con casa principal, champa, casa de guardián, piscina y muelle, ya sea en residenciales cercanos al puente o solas en una ensenada. Varias solo tienen acceso por lancha, lo que encarece desde la mudanza hasta cualquier remodelación. Antes de ofertar, mire con calma el anclaje del techo y la altura del piso respecto al nivel del río.
Terrenos y Lotes en Livingston:
La mayor parte del mercado es tierra. En el Río Dulce y El Golfete se ofrecen terrenos frente al río que van desde lotes de unos cientos de metros cuadrados en lotificaciones hasta fincas medidas en miles de varas, muchas con muelle construido y algunas con energía eléctrica llevada por la orilla. Sobre la CA-13, cerca de Fronteras, hay lotes para comercio y vivienda con el acceso por carretera que a los del río les falta, aunque por ahí pasa el transporte pesado rumbo a Petén. Cerca de la cabecera salen de vez en cuando terrenos frente al mar con muelle y pozos, y en las aldeas q’eqchi’ del interior la tierra es sobre todo agrícola. Casi toda orilla de río o de mar cae dentro de una reserva del Estado o de un área protegida, así que la situación legal se revisa antes de hablar de precio.
Alquileres en Livingston:
El alquiler a largo plazo se concentra en Fronteras y El Relleno, donde viven quienes trabajan en comercios, escuelas, hoteles y marinas. Apartamentos amueblados cerca del puente y casas dentro de las marinas se rentan por mes, muchas veces a navegantes que esperan a que pase la temporada de huracanes. En la cabecera se alquilan cuartos y casas pequeñas, y la demanda sube alrededor del 26 de noviembre y en las vacaciones. Las casas de descanso del río también se rentan por fin de semana a familias de la capital. Pregunte si el alquiler incluye lancha o espacio en el muelle: en el río, eso pesa más que una habitación extra.
Hoteles y Marinas en Livingston:
En el río, los negocios turísticos se venden funcionando: hoteles pequeños con habitaciones frente al agua y restaurante, lodges a los que se llega en lancha propia y marinas con muelles, bungalows y varadero. Su valor depende tanto del muelle, de la profundidad del agua y de los papeles que lo respaldan como de los edificios. Una marina vive del calendario de los navegantes: los veleros llegan antes de la temporada de huracanes y se van cuando termina. En la cabecera, las posadas y hoteles pequeños junto al muelle atienden a quienes llegan desde Puerto Barrios. Antes de revisar números, confirme qué tiene el negocio sobre el agua: arrendamiento, concesión o tierra inscrita.
Preguntas frecuentes:
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¿Se puede llegar en carro a la cabecera de Livingston?
No. La cabecera no tiene conexión por carretera: desde Puerto Barrios la lancha tarda unos 30 minutos, y desde Fronteras el viaje colectivo dura entre hora y media y dos horas, con salidas por la mañana y a primera hora de la tarde. Muebles, electrodomésticos y materiales de construcción llegan por agua, y ese flete se suma a cualquier obra. Fronteras y El Relleno sí están sobre la CA-13, a la que se entra desde la CA-9 en La Ruidosa.
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¿Qué debo revisar antes de comprar un terreno a orilla del río o del mar?
Primero, cuántos metros lo separan del agua. La Constitución reserva al Estado 100 metros a cada lado de los ríos navegables, como el Dulce y el Sarstún, 200 metros alrededor de los lagos y 3 kilómetros a lo largo del mar; dentro de esas franjas lo normal es un arrendamiento con OCRET, no una propiedad plena. Quedan fuera los inmuebles urbanos y los derechos inscritos antes del 1 de marzo de 1956, por eso hay que pedir el historial completo de la finca en el Registro de la Propiedad. Si el terreno cae dentro del Parque Nacional Río Dulce o del área del Sarstún, cualquier construcción queda sujeta a la zonificación del área y a la autorización del CONAP.
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¿Puede un extranjero comprar cerca de la frontera con Belice?
En la franja de 15 kilómetros a lo largo de la frontera solo los guatemaltecos de origen pueden ser propietarios o poseedores de inmuebles, salvo bienes urbanos y derechos inscritos antes de 1956. Livingston colinda con Belice por el Sarstún, así que en Barra Sarstún y en las aldeas del norte ese punto se aclara antes que cualquier otro. Además, un extranjero necesita autorización del Ejecutivo para adquirir inmuebles exceptuados dentro de las reservas del Estado.
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¿Es seguro tener casa o lancha en el Río Dulce durante la temporada de huracanes?
Entre navegantes, el río tiene fama de refugio: queda lo bastante tierra adentro para librarse de la marejada, y por eso las marinas de Fronteras y El Golfete se llenan en esos meses. En la costa la situación cambia, porque el viento daña viviendas en la cabecera y en las barras, y en invierno los ríos se salen de su cauce. Pregunte al vendedor cómo quedó la casa tras la última tormenta fuerte y si el camino o el muelle siguieron utilizables.
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¿Hay problemas de agua en Livingston?
En algunos sectores, sí. Pozos, nacimientos y quebradas se agotan en el casco urbano y en partes de Río Dulce, Buenos Aires y Seraxhik, y la deforestación alrededor de Plan Grande Tatin y Plan Grande Quehueche ha secado fuentes. Averigüe si la propiedad tiene pozo propio, tanque o captación de lluvia, y si la luz llega por la red o por un cable tendido a lo largo de la orilla.