San Miguel Acatán
Propiedades en San Miguel Acatán, Guatemala.
A San Miguel Acatán no se entra por asfalto, venga uno por donde venga. Quien sube por la RN-9N deja el pavimento en Pet, aldea de Santa Eulalia, y sigue por un camino empinado de doble vía que cruza San Sebastián Coatán; las otras entradas, desde Jacaltenango por Coyá o por El Mul y desde San Rafael La Independencia por Villa Linda, son de terracería y piden doble tracción. Es un municipio akateko del norte de Huehuetenango, Guatemala, con un terreno quebrado que va de los 3,300 metros, en el lado de Concepción Huista, a los 820 en el límite con Nentón. Lo que se compra y se vende aquí son sobre todo casas levantadas por las propias familias y terrenos en San Miguel Acatán: parcelas pequeñas con café y cítricos en lo bajo y milpa en lo alto, además de algunos cuartos y casas que se alquilan a maestros y empleados públicos. Antes de comparar dos propiedades, fíjese en el camino que llega a cada una.
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Sobre San Miguel Acatán:
La cabecera queda a 124 kilómetros de la ciudad de Huehuetenango y a 389 de la capital. Al norte colinda con San Sebastián Coatán y Nentón, al poniente con Jacaltenango, al sur con Concepción Huista y al oriente con Santa Eulalia, San Rafael La Independencia y San Juan Ixcoy. La ruta más usada sale de la RN-9N en Pet y recorre unos doce kilómetros de terracería en pendiente pasando por San Sebastián Coatán; el CIV ha trabajado en el mejoramiento de ese tramo y también en la RD HUE-04 hacia Villa Linda. Hay otra entrada desde Isnanconob, en Soloma, que llega por Villa Linda pero se pone difícil en invierno, y dos caminos de terracería bajan a Jacaltenango: 68 kilómetros por Coyá o 45 por El Mul. Salen buses hacia Huehuetenango, y desde el pueblo se puede seguir por San Sebastián Coatán y San José Pueblo Nuevo hacia Nentón y la frontera con México en La Mesilla o Gracias a Dios, una ruta de comercio de siempre.
Lo que sostiene al municipio son las remesas. Se calcula que de cada familia hay por lo menos dos personas trabajando en Estados Unidos, en su mayoría hombres, y los mismos vecinos dicen que la economía local depende de lo que ellos mandan. Otros se van por temporadas de seis a nueve meses a Comitán, en Chiapas, o a Cancún, y en tiempo de corte bajan a las zonas cafetaleras del propio municipio o a Jacaltenango y San Antonio Huista. En las aldeas se vive de la agricultura en parcelas pequeñas; en la cabecera, del comercio, la escuela, el centro de salud, la construcción y los puestos municipales. El plomo también es parte de la historia: la Compañía Minera de Huehuetenango, del grupo minero Hoover, explotó minas de plomo desde finales de los años cuarenta y en 1954, tras un incendio, despidió a setecientos trabajadores; todavía hoy el registro de licencias mineras incluye pequeñas explotaciones de plomo en el municipio.
El terreno es ondulado en el mejor de los casos y escarpado en el peor, y el casco urbano está a unos 1,780 metros. El Río Grande, al que también llaman Río San Miguel o Yulá, rodea el pueblo y se une con el Río San Sebastián para formar el Nubilá; por el oriente corre el Ocheval, que aquí recibe el nombre de Rosario y termina alimentando el Catarina, que entra a Nentón. Los ríos llevan agua todo el año, aunque bajan en verano y ningún poblado trata sus aguas servidas, de modo que las familias dependen de nacimientos pequeños como los de Poj, Naptaj, Quixic, Paiconop Grande y el cantón Calvario. Entre 2006 y 2010 la cobertura de bosque pasó del 38 al 45 por ciento del territorio, en buena parte bosque mixto que se regenera solo. En Coyá, del lado cálido que mira hacia Jacaltenango, se cosecha naranja, limón, café y plátano y se cría ganado.
En el censo de 2018 el municipio contaba con unos 34,000 habitantes, y más del 99 por ciento son mayas akatekos. Su idioma se tuvo durante mucho tiempo por una variante del q’anjob’al, el llamado “migueleño”, hasta que en 1971 se le reconoció como idioma propio. Además del pueblo están las aldeas Cheche, Chenicham, Chimbán, Coyá, Copá, Paiconop Grande, Paiconop Chiquito, Pozá, Tiquisislaj y Yalaj, con decenas de caseríos como El Mul, Pacalaj e Ixchoch, y la energía eléctrica llega a 59 de las 67 comunidades. Es una población joven: cerca de cuatro de cada diez habitantes tienen menos de quince años. La feria titular, en honor a San Miguel Arcángel, va del 26 al 29 de septiembre con la Danza de la Conquista, y es cuando regresan los migrantes y el pueblo se llena.
Casas en San Miguel Acatán:
El block ya le ganó al adobe. Para 2016 había más viviendas con paredes de block que de adobe, la mayoría todavía con techo de lámina y unas cuantas con terraza de concreto, y el piso de cemento iba sustituyendo al de tierra. La casa típica tiene dos ambientes donde se duerme, se cocina y se come, y las construcciones más modernas están en la cabecera y en las aldeas con mejor acceso. Eso pesa en el costo: la mano de obra, el estado del camino y la distancia para acarrear materiales encarecen cualquier obra, así que una casa a la orilla de un camino transitable no vale lo mismo que otra a la que se llega a pie. Si busca casas en venta en San Miguel Acatán, pregunte si la comunidad tiene luz, de qué nacimiento o sistema sale el agua y cómo han aguantado el techo y las paredes las lluvias.
Alquileres en San Miguel Acatán:
Aquí casi todas las familias son dueñas de la casa donde viven, así que quien alquila es casi siempre alguien de fuera. Son sobre todo personas destacadas en la cabecera: maestros, personal de salud, empleados del Estado y trabajadores de organizaciones que operan en el municipio, algunos solo por unos meses. En el último recuento de campo, el municipio entero tenía un par de cientos de viviendas alquiladas y unas cuantas decenas de apartamentos. Para encontrar alquiler en San Miguel Acatán, lo práctico es preguntar en el centro del pueblo, y si su estancia coincide con la feria de septiembre, conviene asegurar el lugar con tiempo.
Terrenos y Lotes en San Miguel Acatán:
La tierra de cultivo está repartida en parcelas familiares pequeñas, y quien no tiene la suya la arrienda o trabaja en la de otro. Lo que sale a la venta son, sobre todo, lotes para construir cerca de la cabecera y terrenos a la orilla de los caminos hacia las aldeas, como en Copá, donde los vendedores ya anuncian el asfalto que esperan. En un terreno así de quebrado escasea lo plano, y por eso el anuncio lo dice cuando un lote lo es. La altura manda: las parcelas bajas hacia Coyá sirven para café, cítricos y potrero, las laderas intermedias para maíz y frijol, y lo más empinado muchas veces rinde más como bosque, que de por sí está volviendo.
Preguntas frecuentes:
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¿Cómo se llega a San Miguel Acatán desde Huehuetenango?
Por la RN-9N hacia el norte hasta Pet, en Santa Eulalia, y de ahí por el camino de pendiente que pasa por San Sebastián Coatán; son unos 124 kilómetros. Hay buses todos los días. Desde el área huista se entra por los caminos de El Mul o de Coyá, que salen de Jacaltenango; vaya en carro de doble tracción y evite la ruta de Villa Linda cuando llueve fuerte.
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¿A qué municipio pertenece un terreno cerca de Villa Linda, Coyá o El Mul?
Es lo primero que hay que aclarar. En 1924 se le segregaron a San Miguel Acatán 64 kilómetros cuadrados para crear San Rafael La Independencia, cuyo lindero se fijó en 1931, y Coyá y El Mul no se anexaron sino hasta 1945; cerca de esas orillas, un predio puede depender de otra municipalidad distinta de la que cree el vendedor. Confirmado el municipio, busque la finca en el Segundo Registro de la Propiedad, en Quetzaltenango, que atiende a Huehuetenango. Muchas parcelas pasan de padres a hijos sin inscribirse nunca, así que pida a un notario que le diga si va a comprar un título o solamente la posesión.
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¿La minería puede afectar un terreno?
Puede. En San Miguel Acatán se saca plomo por lo menos desde los años cuarenta, y el Ministerio de Energía y Minas sigue teniendo registradas pequeñas licencias de plomo en el municipio. Si va a comprar tierra en el área rural, averigüe si alguna licencia la cubre o colinda con ella, y recorra el lugar para ver qué se mueve alrededor.
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¿Se puede alquilar por largo tiempo?
Sí, aunque la oferta es poca y casi toda está en el pueblo, donde maestros y empleados públicos alquilan cuartos, casas y algún apartamento. Pregunte en el centro y planifique con anticipación si va a estar a finales de septiembre.
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¿Qué se puede sembrar en un terreno de San Miguel Acatán?
Depende de la altura. Con un territorio que va de 820 a 3,300 metros, la tierra caliente hacia Coyá da café, naranja, limón y plátano, las laderas templadas alrededor del pueblo dan maíz y frijol, y las parcelas más altas y empinadas son casi todas bosque. Pregunte también de dónde sale el agua en verano, porque los ríos bajan y los nacimientos son pequeños.