Muñecas
Compra y vende muñecas en Guatemala.
Una muñeca de tela de Santiago Atitlán lleva un huipil tejido en telar de cintura, igual que el de tamaño real, y puede quedar a la par de una Barbie todavía en su caja o de un bebé reborn que nunca salió de su cuna. Las hay nuevas y usadas: de familias que vacían el baúl de juguetes, de jugueterías y de las mujeres que las visten con el traje de su propio pueblo. Lo que vale una muñeca depende menos de la marca que de lo que conserva, desde la ropa original hasta un pelo que nunca conoció las tijeras.
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Muñecas para jugar y muñecas para la repisa:
esa división pesa más que la marca. Las muñecas bebé están hechas para darles de comer, cambiarlas y cargarlas: de cuerpo blando para los más chiquitos y de vinil para los más grandes. Las muñecas de moda van de ropa y peinados, y Barbie es la medida con que se comparan Bratz y las princesas Disney. Los reborn están en el otro extremo: bebés de vinil o silicona pintados en capas delgadas hasta que la piel se ve manchadita y recién nacida, hechos para adultos y no para manos pequeñas.
Muñecas típicas del altiplano y las diminutas quitapenas:
son las que ninguna marca importada puede imitar. Las muñecas de tela que hacen mujeres mayas llevan relleno de algodón, trenzas negras amarradas con listón, y visten el huipil, el corte y la faja del pueblo donde se hicieron: una de Santiago Atitlán y una de Chichicastenango van vestidas distinto a propósito. Las quitapenas son lo contrario en tamaño: muñequitas no más grandes que un dedo, armadas con alambre o madera, hilo y retazos de tela típica, guardadas en una bolsita o una cajita de madera. Por el alambre de adentro, son recuerdo y no juguete para un bebé.
Cuerpo blando para un niño pequeño, vinil o silicona para quien colecciona:
quién la va a cargar decide casi todo. Un niño que todo se lo lleva a la boca necesita cuerpo blando, cara bordada y nada que se desprenda; los zapatos, peines y bolsitas que traen las muñecas de moda son tan pequeños que se pueden tragar. Los reborn de vinil tienen cuerpo de tela con cabeza y extremidades de vinil, más livianos y fáciles de acomodar. Los de silicona completa son de una sola pieza, más pesados y mucho más parecidos a cargar a un recién nacido. Antes de comprarle ropa a una muñeca de moda, revisa el cuerpo: Barbie viene curvy, petite y alta además de la original, y lo cortado para una muchas veces no cierra en otra.
La diferencia de precio entre una Barbie y un reborn:
explica por qué el estado pesa distinto en cada una. Una Barbie básica anda entre Q100 y Q150 nueva, y hay tantas que una suelta y sin ropa se vende por poco; lo que la sube es la ropa original, los accesorios o la caja sin abrir. Casi todos los reborn vienen de fuera, y uno de vinil de fábrica arranca en unos Q550 nuevo, y uno de una artista reconocida cuesta varias veces eso. Esos sostienen su valor usados, porque el trabajo está en la pintura y en el pelo injertado a mano, y nada de eso se gasta en una cuna.
Debajo del vestido de una muñeca usada:
es donde se esconden los problemas, así que pide verla sin ropa. El vinil viejo se pone pegajoso o saca manchas blancas cuando el plastificante sale a la superficie, y los aretes de metal dejan en la oreja una mancha verde que no se quita. El pelo cortado no vuelve a crecer. En las de moda, las cabezas se pasan de un cuerpo a otro: revisa que la cara sea la de la muñeca anunciada. En un reborn, mira yemas, labios y nariz, donde el manoseo gasta primero la pintura, y pide el nombre del kit y de la artista: a veces un reborn de fábrica se anuncia con fotos de la obra de una artista.
Fotos de una muñeca para quien llega a recogerla:
empieza por quitarle la ropa. Tómale fotos sin ropa de frente y de espalda, y luego vestida con sus accesorios a la par y la caja si la guardaste. En un reborn, indica kit, artista, vinil o silicona, peso y largo. En una muñeca típica, di de qué pueblo es y quién la hizo, fotografía la etiqueta de la cooperativa si la tiene y muestra el corte al revés: la tela tejida deja ver el diseño por detrás y la estampada queda pálida. Quien viene desde Mazatenango por un reborn querrá cargarlo antes de pagar: cítalo con luz de día, donde la pintura se ve tal como es.