Bratz

Compra y vende Bratz en Guatemala.

Las Bratz son las muñecas de cabeza grande y cuerpo delgado, ojos rasgados y labios con brillo: Cloe, Yasmin, Sasha y Jade, más los muchachos, las bebés y las mini que vinieron después. Aquí aparecen nuevas en caja y usadas, desde una reedición sellada hasta una caja de zapatos con muñecas guardadas desde los dos mil. En Guatemala casi todas las Bratz nuevas se piden por casillero, así que una muñeca en caja que ya está en el país le ahorra la espera a quien compra. Las buscan coleccionistas y papás, y cada uno revisa algo distinto: el coleccionista estudia la pintura de la cara, el papá cuenta la ropa.

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Las cuatro Bratz originales y las líneas que salieron de ellas:

Cloe, Yasmin, Sasha y Jade se han reeditado y vuelto a vestir tantas veces que el nombre en la caja dice más que la cara de la muñeca. Las líneas de juego, como Alwayz Bratz, traen un póster y un montón de accesorios, y están hechas para jugarse. Las cajas 20 Yearz y Rock Angelz reproducen las muñecas de principios de los dos mil, cada una con un cambio de ropa extra, pensadas para las mujeres que tuvieron las originales. Los Bratz Boyz, entre ellos Cameron, Dylan, Eitan y Koby, aparecen mucho menos que las muchachas. Las Bratz Babyz son una muñeca más pequeña, y las Mini Bratz son figuras de bolsillo que vienen en sobre sorpresa, así que completar una serie es cosa de cambiar repetidas. Arriba están las de colección con nombre de famosa, como la de Karol G, hechas para la repisa. Si tu hija quiere una muñeca con caballo, casa rodante y familia, lo suyo es Barbie, y si quiere el vestido de Elsa, las princesas Disney.

Un cuerpo de Bratz de los primeros años o del relanzamiento:

decide qué ropa le va a quedar. Las muñecas hechas antes del relanzamiento comparten un mismo cuerpo, y se prestan la ropa. Con el relanzamiento llegaron cuerpos más altos y delgados, con brazos articulados, a la altura de las Monster High, y la ropa de una generación rara vez le queda bien a la otra. La cara también cambió. Las primeras traían la cara pintada con aerógrafo, que da ese ojo alargado tan de Bratz, y las del relanzamiento la traían impresa con calcomanía, que se ve más plana. Antes de comprarle ropa a una Bratz que ya está en casa, averigua de qué generación es.

Una Bratz de primera edición y la reedición que la copia:

se parecen en foto y en precio quedan lejísimos. Una de primera edición todavía sellada en su caja es pieza de coleccionista y se cotiza como tal, y una original suelta con su primer traje se sigue vendiendo bien, porque la ropa fue lo que se perdió. Las reproducciones de aniversario se hicieron en cantidad y todavía se piden nuevas sin problema, así que una usada recupera apenas una parte de lo que costó, y una abierta y jugada, menos todavía.

La cara y el cuello de una Bratz usada:

cuentan más que la ropa. Las Bratz originales tienen el perno del cuello quebradizo, y una cabeza que se ha girado muchas veces se quiebra de una vez, así que muévela con cuidado antes de pagar. En esa cara tan grande, labios y ojos se gastan antes. El quitaesmalte borra la pintura de una Bratz en segundos, que es como la despintan quienes las personalizan y como se arruina una por limpiarla sin cuidado, así que pregunta si alguna vez le pasaron acetona. Para distinguir una original de una reproducción, fíjate en los ojos. Las reediciones traen otra impresión de cara, con ojos y tonos de labial parecidos pero no iguales, y quien conoce las primeras lo nota de inmediato. Una muñeca sin la marca MGA en la espalda o detrás de la cabeza no es una Bratz.

Ponerle nombre y línea a cada Bratz antes de anunciarla:

es lo que hace que un coleccionista te escriba. En las de caja la línea viene impresa, y en las sueltas el traje y la cara casi siempre la delatan, así que un anuncio de una Jade de Rock Angelz con su traje original llama mucho más la atención que uno de una muñeca Bratz. Toma fotos de la cara de cerca y con luz de día, de la nuca y de cada traje extendido junto a su muñeca. Avisa si a alguna se le ha salido la cabeza y qué piezas son de reedición. Si tienes una reedición en caja que ya está en Guatemala, dilo tal cual, porque a quien compra le ahorra la espera del casillero. Quien viene desde Quetzaltenango por una colección completa va a querer girar cada cabeza y revisar cada cara antes de pagar, así que queden de verse donde haya buena luz.