Lavavajillas
Compra y vende lavavajillas en Guatemala.
En Guatemala el lavatrastos es donde se lavan los trastos a mano, y la máquina que le quita ese trabajo se llama lavaplatos o lavavajillas: casi siempre un modelo norteamericano de 60 cm empotrado bajo el top de la cocina. Los compactos de 45 cm caben en un apartamento, los portátiles con ruedas se conectan al chorro y le sirven a quien alquila, y los de mesa con tanque propio siguen lavando aunque el agua llegue solo a ciertas horas. Hay nuevos y usados, desde equipos en caja hasta los que salieron de una cocina remodelada con las mangueras puestas. Cómo le llega el agua a la casa pesa más que la marca.
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El empotrable de 60 cm y los lavaplatos más chicos:
el modelo estándar de 24 pulgadas ocupa el hueco de un gabinete junto al lavatrastos y lava los trastos de toda una familia. Whirlpool, Frigidaire, LG y KitchenAid los venden aquí, y casi siempre llegan con una cocina integral, junto a un horno empotrado y un extractor de grasa. El compacto de 18 pulgadas carga como dos tercios de eso y entra en cocinas de apartamento donde cada gabinete cuenta. El portátil con ruedas no necesita mueble: se engancha al chorro y desagua en el lavatrastos, por eso le sirve a quien alquila. Los de mesa lavan pocos servicios, para una o dos personas, y algunos traen un tanque que se llena a mano. Las máquinas comerciales de los comedores sacan una rejilla en minutos, pero piden otra instalación eléctrica y de agua, y son otra compra.
Tinaco, bomba y la válvula de llenado del lavaplatos:
el lavaplatos se llena por una válvula que necesita presión pareja, y muchas casas guatemaltecas no la tienen. Donde el agua entra unas horas al día y todo depende del tinaco en el techo, lo que sale del chorro de la cocina muchas veces no alcanza para que la máquina se llene a tiempo, y se para con un código de error. Con cisterna y bomba de presión no hay problema. Donde más se nota es en Antigua, con un servicio de agua famoso por fallar, y en las colonias altas de la capital. Si no puedes confiar en la tubería, el de mesa con tanque propio es el que de verdad vas a usar.
Lo que separa un lavaplatos de Q6,000 de uno de Q10,000:
un empotrable nuevo de 24 pulgadas de Whirlpool, Frigidaire o LG anda entre Q6,000 y Q8,000 a precio normal, y KitchenAid y Bosch arrancan arriba de Q10,000. La diferencia paga una tina de acero inoxidable en vez de plástico, que seca mejor y no agarra olores, una tercera rejilla para cubiertos y un motor más silencioso, que se agradece cuando la cocina da a la sala. El compacto de 18 pulgadas sale apenas un poco más barato que el empotrable más sencillo, así que escógelo por espacio y no por ahorrar. Uno usado vale mucho menos, y con razón: el comprador le paga al plomero que lo instale, y la bomba de desagüe y la tarjeta no dejan ver por fuera cuánto les queda. Lo que mejor sostiene el precio es una tina inoxidable con rejillas sin óxido.
Un ciclo de prueba antes de desconectar el lavaplatos:
pide verlo trabajar mientras sigue conectado, porque ya desconectado compras a ciegas. Tiene que llenarse, lavar con los brazos aspersores girando, que se oyen, desaguar por completo y no dejar charco bajo la puerta. Si queda agua en el fondo, el filtro está tapado o la bomba de desagüe ya va cansada. Pasa el dedo por las varillas de las rejillas: cuando el plástico se pica, el alambre se oxida y deja puntos anaranjados en los platos, y las rejillas de repuesto son de cada modelo y cuesta conseguirlas. Si el agua de tu zona le hace sarro al hervidor, revisa los agujeritos de los brazos buscando costra blanca. Un olor agrio casi siempre es un filtro que nadie limpió, y eso tiene arreglo.
Anuncia el lavaplatos con su nombre, no como lavatrastos:
en el título pon lavaplatos o lavavajillas; si pones lavatrastos, el comprador va a creer que es una tina de acero. Incluye marca, el modelo de la etiqueta en el canto de la puerta, el ancho, los años de uso y si la tina es inoxidable. Di si todavía está instalado, porque te van a pedir verlo trabajar y preguntar quién lo desconecta, y si van con él las mangueras y un cable: muchos empotrables van conectados directo a una caja eléctrica y salen con los cables pelados. Un lavaplatos que sale de una remodelación en zona 15 o de un apartamento en Mixco se va en picop, así que cuando el comprador ya lo vio trabajar, sácale el agua del fondo y pégale las mangueras atrás con cinta antes de cargarlo.