Extractores De Grasa

Compra y vende extractores de grasa en Guatemala.

Unos plátanos en el sartén o un chile relleno cayendo al aceite caliente echan grasa al aire además de humo, y por eso aquí casi todos le dicen extractor de grasa antes que campana. Los horizontales delgados se atornillan bajo el gabinete encima de la estufa, las campanas de acero y vidrio se cuelgan en la pared de una cocina remodelada, y algunos van sobre una isla o vienen pegados a un microondas. Sirven tanto nuevos como usados, desde equipos en caja hasta extractores que se bajaron en una remodelación con todo y chimenea. Lo primero es saber si tu cocina tiene por dónde sacar el aire.

Por ahora no hay anuncios activos en Extractores De Grasa. Explora anuncios relacionados en Electrodomésticos De Cocina:

Del extractor horizontal delgado a la campana de isla:

el extractor horizontal es el más barato y el más común: una caja de acero delgada atornillada bajo el gabinete, con filtros de malla de aluminio lavables y una luz. La campana de pared se monta sobre la pared lisa, con una chimenea telescópica que sube hasta el techo y tapa el ducto, y saca más aire con menos ruido. Las de isla cuelgan del techo sobre una cubierta en un mueble central. La microcampana es un microondas que va sobre la estufa con ventilador y filtros abajo, y libera un gabinete en una cocina angosta. Whirlpool y Drija son las marcas que más se ven.

El extractor según la estufa y según el edificio:

tiene que ser por lo menos igual de ancho que lo que cocina debajo, y una medida más ancho sobre una estufa grande o una donde se fríe a diario, así que mide primero tu estufa. Después viene el ducto. En una casa en Chimaltenango o en Villa Nueva, sacar un ducto por la pared es trabajo de una mañana para un albañil, y el extractor con salida se lleva humo, calor y vapor. En las torres de apartamentos que se levantan por toda la capital, la cocina muchas veces no da a ninguna pared exterior y romper la fachada casi nunca se puede, así que el extractor trabaja en recirculación: el aire pasa por la malla, luego por un filtro de carbón activado y regresa a la cocina. El carbón quita el olor pero no el calor, hay que cambiarlo cada pocos meses y cada filtro es de ciertos modelos, así que confirma que todavía se consigue el de ese extractor. En casa aquí se fríe mucho, desde los frijoles volteados hasta los plátanos, y esa grasa pesa más que la potencia: un motor fuerte jala poquito a través de una malla tapada, así que busca filtros que salgan fácil y quepan en la pila.

Dónde se va el dinero entre un horizontal y una campana:

un extractor horizontal nuevo de 60 o 76 cm anda entre Q900 y Q1,000 a precio normal, mientras que una campana de acero arranca alrededor de Q2,000, y el vidrio, los controles táctiles y los 90 cm la acercan a Q2,500. Ese precio de entrada tan bajo es lo que aprieta al horizontal usado: quien compra lo pone al lado de uno en caja que cuesta poco más, así que solo se mueve uno limpio y reciente. La campana sostiene mejor su valor, porque el acero y el vidrio no se gastan y lo único que envejece de verdad es el motor.

Sacarle los filtros a un extractor usado:

si la malla está color ámbar y pegajosa se puede desengrasar, pero si gotea aceite de la caja del ventilador es que pasó años sin limpieza. Prueba todas las velocidades: si tiembla, traquetea o rechina en la más alta, el rodamiento del motor está gastado o el aspa está doblada. Revisa las luces y, en los táctiles, aprieta cada botón: una tarjeta de control quemada cuesta más de reponer que un foco. En uno con ducto, la tapita de la salida debe abrir y cerrar sin trabarse; en uno de recirculación, pregunta si el filtro de carbón es reciente. Y los golpes en la chimenea no salen.

Desmontar el extractor para venderlo:

tómale foto funcionando con las luces encendidas mientras sigue en la pared, y después pon la marca, el modelo de la etiqueta que está detrás de los filtros, el ancho, si trabajaba con ducto o en recirculación, y si incluye filtro de carbón. Quien busca campana va a preguntar la altura de la chimenea, porque una que no llega al techo se ve a medias: mídela cerrada y extendida. Pega por dentro una bolsa con los soportes, los tornillos y el cuello del ducto. Lava los filtros y vuélvelos a poner antes de que alguien llegue a verlo: una malla limpia dice más del cuidado que tuvo el extractor que cualquier foto.