Estufas

Compra y vende estufas en Guatemala.

En una cocina de Sololá la estufa puede ser una plancha de leña con tapa de acero y chimenea por el techo, donde las tortillas se echan directo sobre el metal. En un apartamento de la ciudad lo más seguro es una estufa de gas con horno abajo, o una estufa empotrable de vidrio metida en la meseta. A eso se suman las estufas de mesa y las hornillas de inducción, nuevas y usadas. Muchas casas del altiplano tienen la plancha y una estufita de gas una al lado de la otra, así que quien te escribe puede andar buscando cualquiera de las dos.

Estufa de gas, estufa empotrable y plancha de leña:

la estufa de piso, con hornillas de gas arriba y horno abajo, es con la que empieza casi toda familia. La empotrable se queda sin horno y va metida en un corte de la meseta, lo que le queda bien a una cocina integral con el horno en columna; el horno aparte está en hornos. La estufa de mesa de dos o tres hornillas resuelve un cuarto alquilado, un puesto de mercado o la cocinita del patio. La plancha no tiene equivalente en otros lados. Una estufa mejorada de leña quema en una cámara aislada debajo de una lámina de acero y saca el humo por una chimenea galvanizada, así que la plancha hace el trabajo que antes hacía el comal sobre el fuego abierto. Las de concreto van sobre blocks y no se mueven; las de metal, como la Noya o la Chispa, sí se pueden trasladar. En el altiplano la plancha además calienta la cocina: por eso muchas familias que compran estufa de gas se quedan con la plancha para las tortillas, los frijoles y la olla grande.

Gas, vidrio o inducción en una estufa empotrable:

la de gas acepta cualquier olla y sigue cocinando aunque se vaya la luz. Busca encendido electrónico en cada perilla y parrillas de hierro fundido, no de alambre esmaltado delgado. La inducción calienta rápido y deja la superficie fría, aunque solo funciona con ollas a las que se les pegue un imán: las de aluminio y las ollas de barro no sirven. Las híbridas combinan tres quemadores de gas con una hornilla eléctrica. Una estufa eléctrica completa o una de inducción grande pide su propia línea de 220 voltios, así que confírmala antes, y la campana extractora que vaya encima debe ser por lo menos igual de ancha.

Lo que se paga por una plancha o una empotrable de vidrio:

una plancha de metal portátil con su chimenea arranca en unos Q1,300 nueva, y una empotrable común de cuatro zonas en vidrio, de gas o de inducción, anda entre Q1,500 y Q3,500; las profesionales de acero inoxidable cuestan mucho más. Usada, el valor de una empotrable depende del vidrio. Intacta conserva buena parte del precio; rajada, deja quemadores y perillas que nadie quiere, porque cambiar el vidrio casi nunca sale a cuenta. A una plancha no la desvaloriza tanto la edad como la lámina y la chimenea, que se gastan mucho antes que el cuerpo.

Quemadores, orillas del vidrio y uniones de la chimenea en una estufa usada:

en una estufa de gas, levanta cada tapa de quemador y fíjate si el difusor está torcido o corroído, gira todas las perillas para oír el clic del encendido, que deben girar suave. Pasa la uña por la orilla de una cubierta de vidrio, que es donde empiezan los despostillados, y mírala de lado contra la luz buscando rajaduras finas. Una hornilla de inducción debe reconocer la olla en segundos y su ventilador tiene que sonar parejo; un código de error al encenderla es reparación, no maña. En una plancha, mira la lámina de canto para ver si está pandeada o rajada, sobre todo en las viejas de hierro fundido, revisa que los aros asienten parejo y desarma los tubos de la chimenea, porque el galvanizado se pica primero en las uniones. Revisa también que la cámara de fuego no esté rajada.

Una plancha que sale de Quetzaltenango o una empotrable de una remodelación:

di qué combustible usa, cuántas hornillas o zonas tiene y cuánto mide de ancho. En una empotrable, pon la medida del corte, porque eso decide si entra en el hueco que el comprador ya tiene. Toma fotos de la cubierta con luz baja, de los quemadores prendidos y de la placa de datos. En una plancha, enseña la lámina, los aros, la cámara de fuego y cada tramo de chimenea, y aclara si el cuerpo es de concreto o de metal. Quien venga desde Santa Cruz del Quiché va a preguntar cuánto pesa y si se desarma: ten la chimenea bajada y amarrada, los aros juntos y dos personas listas para levantar el cuerpo.