Motores De Barco
Compra y vende motores de barco en Guatemala.
En el Pacífico, de Iztapa a Puerto San José, el fuera de borda de una lancha de fibra suele valer más que el casco, y muchas veces se vende por separado. El mercado va de un motor pequeño de caña para un bote de lago y un dos tiempos mediano para una lancha de trabajo hasta un par de cuatro tiempos grandes de una lancha de pesca deportiva, nuevos y usados, además de los intraborda con pata y los diésel de cruceros y veleros. Yamaha y Suzuki dominan los espejos de popa y tienen agencias en Guatemala, así que uno usado de cualquiera de las dos se mantiene sin complicaciones.
Por ahora no hay anuncios activos en Motores De Barco.
Fuera de borda, intraborda con pata y diésel:
lo decide la lancha, no el gusto. Casi toda lancha en Guatemala lleva fuera de borda, atornillado al espejo y abatible para varar en la playa. Los pequeños son de caña y arranque de cuerda; los cuatro tiempos grandes de las lanchas de altura llevan control remoto y relojes. Los motores completos están en motores fuera de borda, y las piezas que los mantienen andando en repuestos de motores de barco. El intraborda con pata, el sterndrive, mete un motor tipo automóvil dentro del casco y saca la transmisión por el espejo; es lo normal en cruceros viejos con placa MerCruiser o Volvo Penta. Los diésel intraborda, muchas veces Yanmar en veleros, mueven un eje. Los dos se compran a la medida de un barco concreto, con bases y mandos que cuadren.
Dos tiempos o cuatro tiempos en la popa de una lancha:
es sencillez contra consumo. Un dos tiempos a carburador, como la línea Enduro de Yamaha, es liviano, jala fuerte desde abajo, trabaja con gasolina mezclada y lo arregla casi cualquier mecánico de la costa, pero gasta más y echa humo. Un cuatro tiempos es más silencioso y gasta mucho menos en un viaje largo, pero pesa más con la misma potencia, pide cambios de aceite y, si es inyectado, un taller con computadora de diagnóstico cuando algo falla. El largo de la pata tiene que ir con el espejo, corta o larga, o la hélice chupa aire o arrastra. Un motor de control remoto sin su caja, cables, switch y arnés es media compra. Y la marca pesa en los repuestos: los de Yamaha y Suzuki se consiguen en el país, mientras que Evinrude dejó de fabricar fuera de borda, así que un E-TEC usado sale más barato y cuesta más repararlo.
Precio de agencia y el usado que se compara con él:
nuevo, un dos tiempos de caña de unos 15 hp anda cerca de Q20,000, y un cuatro tiempos de 60 hp arranca en unos Q80,000 sin contar la instalación. Un dos tiempos usado de un modelo que se sigue vendiendo nuevo aguanta bien su precio, porque el comprador conoce el precio de agencia y sabe que se arregla sin computadora. Un cuatro tiempos inyectado grande y sin historial baja más, porque un inyector o una computadora dañada salen caros, y su precio depende de cuánta historia pueda demostrar el vendedor.
Horas registradas, placa de serie y calcomanías de la tapa:
en un cuatro tiempos inyectado, la computadora del motor guarda el registro. El software de diagnóstico de Yamaha lee las horas totales y cuántas pasó en cada rango de revoluciones, así que un taller de la marca te dice si un motor de pocas horas lo es de verdad. Un dos tiempos a carburador no guarda nada, así que busca compresión pareja entre cilindros, un chorro firme de agua por el testigo ya caliente y aceite de la pata limpio. Después lee la placa del soporte. Su código de modelo dice la potencia y el largo de pata, y las calcomanías de cualquier potencia se venden sueltas, así que lo que diga la tapa no prueba nada. Una placa que falta o una serie raspada es motivo para irse, igual que un motor ofrecido como nuevo por una fracción de lo que cobra la agencia. En un motor que trabajó en el mar, el polvo blanco en el bloque o la pintura fresca alrededor de los ánodos merecen una mirada más atenta.
Bajar el motor del espejo para venderlo:
fotografía la placa del soporte con el código y la serie legibles, el bloque sin tapa, la hélice y la pata. Indica dos o cuatro tiempos, largo de pata, caña o control remoto, las horas y cómo las sabes, y si trabajó en agua salada o dulce. En un motor inyectado, el reporte de horas impreso por un taller convence más que cualquier descripción. Ten a mano los papeles que demuestran que el motor es tuyo: quien piensa manejar desde la capital hasta la costa o hasta El Estor los va a pedir antes de salir.