Repuestos & Mantenimiento

Compra y vende repuestos y artículos de mantenimiento para lanchas en Guatemala.

De Champerico a Sipacate, las tiburoneras de fibra que salen a tender el trasmallo trabajan el motor fuera de borda a diario y se comen impellers, hélices y bujías. Sus repuestos, nuevos y usados, del kit de la bomba de agua a una pata completa, son lo que más acaba buscando cualquier dueño, junto con pintura antiincrustante, ánodos y la ecosonda de alguna lancha vieja. Las lanchas de paseo en los lagos y en el Caribe gastan lo mismo, solo que más despacio. Antes de buscar, apunta el código de modelo de la placa del soporte de tu motor: de él depende qué le queda.

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Repuestos para el motor de una lancha de trabajo:

se gastan más rápido que cualquier otra cosa a bordo. Una lancha pesquera del Pacífico trabaja a diario entre sal y arena, y siempre se gasta lo mismo: el impeller de la bomba de agua, la hélice y los retenes de la pata. Buena parte de esa flota sigue con dos tiempos a carburador, y un repuesto para un Yamaha o un Suzuki de dos tiempos viejo se coloca más fácil que una pieza de un cuatro tiempos grande con inyección. Los motores completos van en motores de barco, y las piezas sueltas en repuestos de motores. Lo demás va según su lugar en la lancha. El mantenimiento del barco es pintura, ánodos y reparación de gelcoat para el casco. La ferretería marina es lo que se atornilla, desde cornamusas hasta cables de dirección. La electrónica marina va de los radios VHF a las ecosondas, que a menudo se quitan antes de vender la lancha.

Código de modelo, largo de pata y hélices para los lagos de altura:

que una pieza le quede a tu motor depende de la placa, la pata y la hélice. El código de modelo y el número de serie de la placa son lo que lee el despiece del fabricante: dos motores de los mismos caballos y distinto año pueden llevar otro impeller u otros empaques. Una pata o un motor completo debe ir con la altura de tu espejo de popa: pata corta o larga. La hélice necesita el mismo cubo que tu pata, el giro correcto y un paso que vaya con el agua donde navegas. En Atitlán o Amatitlán el aire delgado le roba fuerza al motor, y una hélice con menos paso que la de la costa le deja alcanzar sus revoluciones. Un motor de carburador al que se le cambiaron los chicleres para el lago hay que regresarlo a su medida antes de llevarlo al mar, o trabaja pobre y se recalienta. Los ánodos van según el agua, no según el motor: magnesio en los lagos de agua dulce, aluminio en agua salada o salobre. Con la pintura antiincrustante hay trampa: la que lleva cobre corroe el aluminio, así que un casco o una pata de aluminio pide fórmula sin cobre.

Impeller, hélice o ecosonda usada:

el impeller es la única pieza que no conviene comprar usada. Sus aspas de hule toman forma y se endurecen con el tiempo, así que uno que se ve bien igual puede rajarse; cómpralo nuevo y sellado. Con una hélice usada es otra cosa. Mira las aspas de canto por si hay dobleces, pasa el dedo por los filos buscando muescas y pregunta si el cubo de hule ya patina: el motor sube de revoluciones y la lancha no avanza más. En una pata, gira el eje con la mano y busca juego. Una ecosonda o un GPS hay que verlo encendido con su propio transductor, sin la pantalla opacada por el sol ni verdín en los pines del conector. Las falsificaciones aparecen en lo pequeño: bujías, filtros e impellers en cajas con impresión borrosa, a un precio al que nunca llega una pieza original. Las marcas alternativas como Sierra son una opción legítima; una caja que imita a Yamaha o a NGK no lo es. Una cornamusa cromada barata parece inoxidable en la foto y se pica con la sal; revisa que el cromo no esté levantado en la base.

El número de parte en el anuncio de un repuesto:

fotografía el número de parte junto al repuesto, y di de qué motor salió o a cuál le queda: marca, caballos, dos o cuatro tiempos y años si los sabes. Aclara si es original o alternativo, sellado o usado, y por qué se abrió el motor. Un pescador de Champerico querrá confirmarlo todo antes de perder una mañana yendo por una pata que resulta del largo equivocado. Enseña la fecha del bote de pintura y si ya se abrió, y lista cada cable que acompaña a un equipo electrónico. Si desarmas un motor muerto, anuncia aparte el bloque, la pata y el carburador: cada pieza tiene su propio comprador.